El PSOE ha vuelto a cargar contra el caso Kitchen, cuyo juicio comenzó este lunes en la Audiencia Nacional, al que se refiere como “la mayor vergüenza de la democracia española” y para el que acusa al Partido Popular de llevar semanas generando “ruido” con el fin de tapar sus consecuencias políticas.
“¿Qué es la Kitchen? Es el Partido Popular utilizando el Ministerio del Interior, jueces, fiscales y policías para destruir las pruebas de su propia corrupción”, recuerdan los socialistas sobre el proceso en el que el exministro del Interior Jorge Fernández Díaz (PP) se enfrenta a una petición fiscal de 15 años de prisión.
En el banquillo también se sientan su ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, el ex Director Adjunto Operativo de la Policía Nacional Eugenio Pino y el excomisario José Manuel Villarejo, acusados de orquestar un espionaje al extesorero del PP Luis Bárcenas para apoderarse de información sensible sobre el partido y sus dirigentes vinculada al caso Gürtel.
Para el PSOE, no se trata de un episodio aislado, sino de una operación diseñada desde las estructuras del poder “para tapar la Gürtel”. “El PP tapando al PP con los aparatos del Estado”, insisten, subrayando que el Partido Popular recurre “a un mismo método” en diferentes tramas de presunta corrupción.
“Para entender lo que es el PP, basta con mirar Génova 13 planta por planta. En el primer piso: los sobres de la Gürtel , el primer partido condenado por corrupción en la historia de España. En el segundo piso: el Ministerio del Interior destruyendo las pruebas de esa corrupción . En el tercer piso: el Ministerio de Hacienda investigado por vender el BOE . Tres plantas. Un mismo edificio. Un mismo método”, afirman desde Ferraz en un comunicado difundido tras el inicio de la vista oral.
Los socialistas sostienen además que la corrupción en el PP no es “pasado” sino “presente” y que, mientras se abre este juicio, la dirección popular intenta “tapar, generar ruido y señalar a otros”. Señalan directamente al líder del PP, Alberto Nuñez Feijóo, al que reprochan no haber condenado los “casos de corrupción de su partido” desde que asumió la presidencia hace cuatro años. “Sin pedir responsabilidades, sin dar explicaciones, su silencio no es neutralidad, es complicidad. El que calla, otorga”, concluyen.