El PSOE reconoce fallos al explicar el feminismo y Sumar admite errores en la forma de aplicarlo

PSOE y Sumar admiten fallos en la comunicación y el método de sus políticas feministas, pero defienden sus avances en igualdad y lucha contra la violencia.

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La portavoz de Igualdad del PSOE en el Congreso, Andrea Fernández. Gustavo Valiente - Europa Press

La portavoz de Igualdad del PSOE en el Congreso, Andrea Fernández. Gustavo Valiente - Europa Press

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La portavoz de Igualdad del PSOE en el Congreso, Andrea Fernández, reconoce que su formación puede haber “fallado en algunos puntos de la comunicación de las ideas del feminismo”, mientras que la representante de Sumar, Ester Gil de Reboleño, asume que el “método” empleado por el Gobierno de coalición “a lo mejor puede ser criticable”, aunque defiende que no lo es “el fin” de sus iniciativas, centradas en “la consecución de derechos”.

Ambas se pronuncian en entrevistas al programa Parlamento de “Radio Nacional de España”, emitidas con motivo del Día Internacional de la Mujer y recogidas por Europa Press, en las que subrayan la importancia de las normas de igualdad aprobadas en los últimos años.

Cuestionada por los motivos que explican que una parte de la juventud, especialmente chicos, rechace el feminismo, tal y como refleja el último Barómetro de la Juventud, la diputada socialista admite que probablemente se haya “fallado en algunos puntos en la comunicación de las ideas de feminismo”.

Malentendidos y nuevas generaciones

Tras recalcar que el feminismo persigue la igualdad entre hombres y mujeres y que ellas han sufrido “una discriminación histórica”, Fernández admite que las “últimas olas del feminismo han podido generar ciertos malos entendidos”. Añade además que “la generación joven ha estado sometida al consumo de pornografía y a redes sociales prácticamente sin control”, algo que, a su juicio, “tiene un efecto en la construcción ideológica de lo que es la igualdad”.

“Por tanto, tenemos que remangarnos y centrarnos también en todos esos chicos jóvenes para que entiendan que la igualdad es una manera de ensanchar los términos de la libertad para todos, también para ellos”, plantea la portavoz del PSOE.

Ante la posibilidad de que las leyes del Ejecutivo hayan influido en el auge del antifeminismo entre parte de los jóvenes, Fernández considera que “se puede responsabilizar más a quienes se han dedicado a embarrar y a polarizar” con unas normas que, en su opinión, “están funcionando razonablemente bien”.

“Para mí son los polarizadores los que han generado ese odio o ese rechazo a políticas que, en términos efectivos, funcionan”, insiste, y apunta directamente a Vox y a su veto al Pacto de Estado contra la Violencia de Género como “una de las claves del envenenamiento que se ha producido con respecto a las políticas de igualdad”.

Balance de las leyes y autocrítica interna

Pese a las dificultades, Fernández sostiene que se ha “avanzado mucho” desde la aprobación en 2004, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, de la ley integral contra la violencia de género y recuerda que desde entonces se han pactado dos grandes acuerdos de Estado de los que solo se ha desmarcado Vox. “Son dos grandes políticas que se complementan y que, tanto a nivel de inversión como de esfuerzo, como de elaboración, son muy potentes. A mí me parece algo poderosísimo. Creo que tenemos que seguir avanzando, pero también creo que caminamos en la buena dirección”, resume.

Preguntada por la dificultad que siguen mostrando los partidos a la hora de reaccionar ante supuestos casos de acoso, la dirigente socialista señala que la violencia sexual contra las mujeres está “incardinada en las organizaciones donde hay poder, opacidad y ciertas lógicas de funcionamiento”.

“Donde faltan todavía muchas capas de democracia efectiva al final hay un caldo de cultivo que es peligroso y riesgoso para las mujeres. Creo que en ese corporativismo muchas veces nos perdemos y se cometen errores que, por suerte y gracias a la presión del movimiento feminista y la concienciación de la sociedad terminan siendo corregidos”, afirma, confiando en que el PSOE haya tomado nota de sus “errores” en el caso del exasesor de Presidencia Paco Salazar y pueda reparar a las víctimas a las que inicialmente “falló”.

La visión de Sumar: reacción patriarcal y batalla cultural

Por su parte, la vicepresidenta tercera de la Mesa del Congreso y portavoz de Sumar en la Comisión de Igualdad, Ester Gil de Reboleño, atribuye el rechazo de algunos hombres jóvenes al feminismo a “la reacción patriarcal” que pretende frenar los avances de las mujeres y al empeño de la “ultraderecha” en desacreditar el movimiento, cuestionar las leyes de igualdad y “enfrentar a hombres y mujeres”.

También se refiere a “la batalla cultural” que se libra en las redes sociales “con discursos simplistas y desinformación” que tratan de instalar la idea de que “los hombres están discriminados”. En este contexto, recalca que “el feminismo no le quita derechos a nadie” ni es “una guerra contra los hombres”, sino “una lucha contra la desigualdad”.

Método frente a fines y recursos insuficientes

Al ser preguntada si el Gobierno de coalición o las fuerzas de izquierda deben hacer autocrítica, la diputada de Sumar acepta que todas las organizaciones cometen “errores”. “Los partidos de la coalición progresista lo que han intentado en todo caso es seguir avanzando en la consecución de derechos. Ante eso, el método a lo mejor puede ser criticable, pero por el fin, que es la consecución de derechos, no cabe crítica alguna”, sostiene.

En relación con las carencias en la lucha contra la violencia machista, Gil de Reboleño apunta que “la falta de recursos es algo bastante importante”. “Cuando se legisla hay que legislar con recursos”, enfatiza, al tiempo que defiende que es “fundamental invertir más en educación”.

Además, la portavoz de Sumar insta a no “comprar el discurso negacionista de Vox”. “La única manera que tienen de enfrentarse al feminismo es lanzando consignas que no tienen sentido para una sociedad democrática como la española”, afirma, convencida de que “la gente con sentido común, que es la mayoría, ve que son consignas que no van a ningún lado”.