El PSOE vuelve a rechazar de forma tajante haber incurrido en financiación irregular y sostiene que el empresario Víctor de Aldama pretende desviar el foco de sus propias causas penales y lanzar sospechas “sin pruebas”.
Fuentes de la dirección federal apuntan a que Aldama mantiene esta línea desde que su situación judicial “se complicó” y que ha retomado ahora esa táctica, después de que este jueves asegurase ante el juez que dispone de información sobre la presunta financiación ilegal del PSOE.
Aldama, investigado en el denominado 'caso hidrocarburos', declaró ante el magistrado que la actual presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, le entregó un sobre procedente de la petrolera estatal PDVSA con supuesta información sobre la presunta financiación irregular del PSOE y de la Internacional Socialista, que preside Pedro Sánchez.
En uno de sus informes, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil detalló que Aldama dejó bajo custodia de su colaborador de máxima confianza, Luis Alberto Escolano, “documentación sensible” vinculada a la compañía petrolera venezolana.
Desde Ferraz, sin embargo, restan toda verosimilitud al relato de Aldama y consideran que solo busca “desviar la atención de sus propias responsabilidades penales”, una maniobra “vieja”, según los socialistas, basada en lanzar acusaciones de gran calado y confiar en que “el ruido mediático” le reporte algún tipo de ventaja en los tribunales. “Ni es nueva ni es creíble”, insisten.
El PSOE niega irregularidades y habla de bulos
En el partido califican estas versiones de “relatos inventados” y de “acusaciones sin pruebas” que, subrayan, no eliminan las responsabilidades penales que pesan sobre Aldama, y reiteran que no existe ninguna irregularidad en su contabilidad.
“En el PSOE no ha existido jamás ni existe financiación irregular. Es una afirmación rotunda, sostenida por los hechos y por los controles internos y externos”, recalcan desde la formación.
Añaden además que continuarán actuando con total transparencia y colaborando con la Justicia frente a lo que consideran una “estrategia del bulo y la intoxicación”, y remarcan que mantienen “tolerancia cero con cualquier irregularidad”.