El Senado estrena la primera norma sobre uso de IA en un parlamento español con control humano

El Senado aprueba la primera norma sobre uso de IA en un parlamento español, con control humano, privacidad y formación obligatoria para su personal.

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Dos asientos en la Sala Manuel Broseta Pont durante la primera jornada de Puertas Abiertas del Senado, a 30 de noviembre de 2022, en Madrid (España). Carlos Luján - Europa Press

Dos asientos en la Sala Manuel Broseta Pont durante la primera jornada de Puertas Abiertas del Senado, a 30 de noviembre de 2022, en Madrid (España). Carlos Luján - Europa Press

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La Mesa del Senado ha dado luz verde recientemente a unas directrices para el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en la Cámara Alta, convirtiéndose en la primera regulación de este tipo en un parlamento español. El texto promueve que senadores y personal de la institución empleen estas herramientas, siempre bajo principios éticos y jurídicos como la supervisión humana y la protección de la privacidad.

Así se recoge en esta norma interna, a la que ha tenido acceso Europa Press, donde se ordena el uso de los sistemas de Inteligencia Artificial en la Cámara Alta “con el objetivo de incrementar la eficiencia y calidad de sus funciones constitucionales y de su gestión administrativa”.

Las directrices, que afectan tanto a los senadores como a todo el personal que trabaja en la Cámara Alta, persiguen impulsar la implantación de la IA en el Senado y fijan el marco ético y legal para su correcta utilización. Entre los principios que se subrayan figuran la supervisión humana, la privacidad, la protección de datos personales y la transparencia, entre otros.

En este sentido, el Senado se ha dotado de unos criterios específicos para la compra y puesta en marcha de sistemas de IA que “maximicen” el respeto a los principios éticos, jurídicos y organizativos contemplados en estas directrices.

La norma también prevé la elaboración de un plan de formación continua para todo el personal de la Cámara Alta, con el fin de identificar los riesgos y limitaciones de los sistemas que se empleen, así como conocer mejor sus capacidades y funcionalidades.

Mientras tanto, el Congreso todavía no cuenta con unas pautas similares, aunque hace un mes licitó un contrato para renovar su infraestructura tecnológica de virtualización y dotarse de una plataforma de inteligencia artificial, con un presupuesto base de 2,7 millones de euros.