Sin ser una gran noche electoral, el PSOE coge oxígeno. Tras sendos descalabros en Extremadura primero y en Aragón después, el candidato socialista a las elecciones autonómicas de Castilla y León, Carlos Martínez, logra no solo mantener el tipo, sino que ha sumado dos escaños más, poniendo fin a la funesta racha de los de Pedro Sánchez en este ciclo electoral.
El PSOE ha subido un punto porcentual con respecto a los comicios de 2022, lo que le ha servido para incrementar el número de procuradores en el parlamento, pasando de 28 a 30. Dos escaños, que son el mismo número que ha sumado el ganador de la noche, Alfonso Fernández Mañueco, que ha pasado de 31 a 33 (aunque en su caso, ha sumado un 4% más de voto). La buena nueva para el bipartidismo es que Vox apenas ha incrementado su presencia en un diputado.
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Andalucía y las dudas sobre los ministros candidatos
En Extremadura, el varapalo era esperable puesto que Miguel Ángel Gallardo no era un candidato del agrado del presidente del Gobierno y sobre él pesaba su imputación por presunta prevaricación y tráfico de influencias en la contratación de David Sánchez, el hermano de Pedro Sánchez, en la Diputación de Badajoz. Sin embargo, el batacazo de Pilar Alegría en Aragón perdiendo cinco escaños contrasta con el buen resultado (dadas las circunstancias) de Carlos Martínez en Castilla y León, lo que reaviva el debate sobre si la estrategia de Sánchez de ubicar a ministros como candidatos es acertada.
El líder del Ejecutivo depositó su confianza en Pilar Alegría, de hecho, la consideraba una de las mejores candidatas posibles. Toda una ministra que dejó Moncloa para cosechar un buen resultado que no llegó. Por el contrario, un líder territorial como Carlos Martínez sí ha logrado unos datos alentadores, aunque en su caso, otras variables impactaron en la campaña: que el PP gobierna en la región desde hace casi 40 años, el ‘No a la guerra’ de un Sánchez erguido como némesis de Trump que habría movilizado a parte de su electorado y el fervor que aún despierta José Luis Rodríguez Zapatero en su tierra.
Un líder territorial como Carlos Martínez sí ha logrado unos datos alentadores que no cosecharon ministros candidatos
La próxima cita electoral, la última de este ciclo, lleva a Andalucía en junio, donde la candidata socialista vuelve a ser una persona del núcleo duro monclovita. Ni más ni menos que la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.
En los últimos años ha sido una práctica habitual que ministros abandonasen sus cargos para afrontar retos electorales. Los primeros fueron Salvador Illa (president de Catalunya) y Pablo Iglesias, de Unidas Podemos. También Carolina Darias (Canarias), Reyes Maroto (candidata a la alcaldía de Madrid) y Teresa Ribera (cabeza de lista al Parlamento Europeo). Más recientemente, Pilar Alegría, la última en someterse a las urnas. Y Montero no será la última, pues se esperan otros tres: Diana Morant (Comunitat Valenciana), Óscar López (Comunidad de Madrid) y Ángel Víctor Torres (Canarias).
¿Volverá Montero a sembrar dudas o cambiará el relato de ministros candidatos?
Preocupación por su izquierda
Una profunda preocupación sobrevuela Ferraz. Las fuerzas situadas a su izquierda, independientemente de su nomenclatura y composición, son incapaces de consolidar un espacio político que amplíe las mayorías progresistas. El candidato de IU-Sumar en Castilla y León, Juan Antonio Gascón, que se ha quedado fuera del parlamento autonómico, ha llegado a acusar de sus resultados a una fuga de electorado hacia el PSOE por el “voto útil”.
Los socialistas son conscientes de que, en la actual política de bloques, no solo dependen de sus resultados para armar gobiernos autonómicos. Necesitan de una izquierda alternativa fuerte para poder competir con el binomio PP-Vox; y nada invita al optimismo.
El portavoz parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Gabriel Rufián, una de las voces que urge a buscar una fórmula con la que frenar a Vox, ha escrito en su perfil oficial de X que, ante los “cero escaños a la izquierda del PSOE”, “no hacer algo o hacer lo de siempre es pura negligencia”.
0 escaños a la izquierda del PSOE.
— Gabriel Rufián (@gabrielrufian) March 15, 2026
No hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia.#EleccionesCastillaYLeón2026
Próximos pasos y… ¿cascada de pactos?
Las Cortes de Castilla y León que resulten de las urnas habrán de constituirse el próximo 14 de abril a las 11:30 horas, según el calendario previsto.
Una vez constituidas las Cortes, se inicia el procedimiento para elegir al presidente de la Junta. La primera sesión de investidura deberá celebrarse dentro de los 15 días siguientes, por lo que el 30 de abril será la fecha límite para ese primer intento.
En esa votación, el candidato propuesto necesitará la mayoría absoluta de la Cámara para ser investido. Si no logra ese apoyo, la Mesa de las Cortes, tras escuchar a la Junta de Portavoces, fijará la fecha de una segunda votación, en la que bastará con obtener mayoría simple, es decir, más votos a favor que en contra.
El reglamento parlamentario contempla también la posibilidad de un bloqueo político. Si en el plazo de dos meses desde la primera sesión de investidura ningún candidato logra reunir los apoyos necesarios, las Cortes de Castilla y León se disolverán automáticamente y se convocarán nuevas elecciones autonómicas.
En paralelo a todo este proceso, se espera que los partidos de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal desencallen las negociaciones en Extremadura y Aragón ya con las elecciones castellanoleonesas en el retrovisor.