Elecciones Castilla y León: por qué el PP lleva 39 años gobernando a los castellanoleoneses

El PP gobierna en Castilla y León desde 1983. ¿A qué se debe?, ¿tiene alguna opción el PSOE?, ¿de dónde sale el voto de Vox? Sociólogos y politólogos consultados por ‘Demócrata’ responden todas estas preguntas

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Desde que José María Aznar se convirtió en presidente de Castilla y León en 1987, el PP siempre ha gobernado en esta Comunidad. Cortes de Castilla y León.

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Solo una vez, en las primeras elecciones de Castilla y León, las de 1983, el PSOE logró hacerse con la Presidencia de Castilla y León. Desde entonces se han celebrado otros 10 comicios y, en todos, las urnas han deparado un Gobierno del Partido Popular (PP). Únicamente en 2019 los socialistas lograron más votos que los populares, pero el acuerdo de éstos con Ciudadanos evitó que pudieran dirigir el Ejecutivo.

Es decir, 39 años consecutivos (desde las elecciones de 1987) con gobiernos del Partido Popular. Casi una tradición que, según los sociólogos y politólogos consultados por Demócrata, bebe de motivos sociológicos, demográficos y, obviamente, también ideológicos.

El próximo 15 de marzo, los castellanoleoneses volverán a las urnas y cumplirán con lo esperado. El PP será el partido más votado (aunque con Vox acercándose) y el PSOE seguirá siendo la segunda fuerza (pero con la formación de extrema derecha cada vez más próxima). La incógnita está en si los socialistas lograrán sostener la caída o ésta será abrupta como la que han sufrido en Aragón.

Envejecimiento y medio rural

Dos de los expertos consultados por este medio coinciden en la importancia que tiene (a la hora de ser proclive a votar a la derecha) el hecho de que Castilla y León sea una Comunidad muy envejecida y con gran representación del medio rural.

Para Álvaro Sánchez, investigador del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales (CEPC), se da “una sinergia entre las demandas y la oferta política, es decir, hay consonancia en lo que demandan los ciudadanos y lo que el PP ofrece”. La inmensa mayoría de la población de Castilla y León, agrega, “es envejecida y vive en zonas rurales y el PP siempre captura más votos de las zonas rurales que de las urbanas porque es capaz de canalizar muy bien las demandas del mundo rural y de hacer política en defensa de los valores tradicionales”.

En esta comunidad, “el PP ha sido un partido más moderado que se ha sabido adaptar al entorno. Más allá de las lógicas nacionales, en Castilla y León nunca ha destacado por alusiones políticas abruptas, rupturistas o profundamente transformadoras”.

Aunque es un fenómeno multifactorial, comenta el sociólogo y politólogo Ángel Nieto, “el aspecto demográfico afecta de manera directa y crucial”. Nieto hace un parangón con otras dos comunidades muy envejecidas, como Galicia y Asturias (donde PP y PSOE, respectivamente, han gobernado de manera muy habitual), para argumentar que las personas mayores tienen alta “aversión al riesgo” y, por tanto, no es habitual que cambien su voto.  

En la población envejecida también hay muy poco porcentaje de abstención y hay una clara “identidad partidista: cuando la mayor parte de los electores fueron a las primeras elecciones, los partidos que existían eran el PSOE y Alianza Popular (formación antecesora del PP)”, resalta.

Históricamente conservadora

El sociólogo y politólogo da las razones de por qué se mueve tan poco el voto en las comunidades más envejecidas, pero la pregunta es: ¿cuál es el motivo de que en Castilla y León favorezca al PP y, por ejemplo, en Asturias al PSOE? La respuesta de Nieto es que “en las primeras elecciones, las de 1983, el PSOE estaba en su luna de miel y venía de los famosos 202 escaños en las generales del 82 pero, históricamente, el electorado castellanoleonés ha sido conservador”.

Redunda en esta opinión el sociólogo José Antonio Gómez Yáñez: “Castilla y León forma parte de la España conservadora. Es una región que tradicionalmente tenía una alta tasa de práctica religiosa (aunque ahora está bajando). Y tiene sectores sociales muy conservadores, con una elevada presencia de la propiedad agraria, que siempre se ha inclinado al centro-derecha”.

El PSOE

Inquiriendo en lo expuesto por los expertos, parece muy difícil barruntar (a medio o largo plazo) un gobierno socialista en Castilla y León. Lo tiene claro Álvaro Sánchez: “El PSOE no puede pretender ganar esta Comunidad por la izquierda, eso es imposible. Se gana por el centro. Y, por mucho que pongas candidatos moderados como Luis Tudanca (candidato en 2015, 2019 y 2022) o Carlos Martínez (2026), si a nivel nacional hay una narrativa de que el PSOE es comunista o bolivariano lo tienen imposible”.

También Gómez Yáñez le da muy pocas opciones a la izquierda y lo incardina con esa leve propensión al cambio de algunos territorios: “Pasa lo mismo en Castilla-La Mancha, pero al revés, allí quien ha acuñado la Administración y ha generado un discurso regional es el PSOE”.

Vox

Al mismo tiempo, Castilla y León es una población envejecida y conservadora, pero moderada. Entonces, ¿de dónde viene el fulgurante ascenso de Vox, que todo apunta a que continuará en las elecciones de Castilla y León de 2026? El investigador del CEPC explica que “el votante tradicional del PP no solo es conservador en los valores, sino también en su modo de ejercer la vida, por lo que es poco probable que haya muchos que se pasen a Vox”.

Su caladero de votos, sostiene, “hay que buscarlo entre los jóvenes, normalmente con estudios universitarios, descontentos con la situación política y es un voto que viene más de zonas urbanas que de las rurales, por una pura cuestión demográfica”.

Sánchez introduce un fenómeno muy ligado a todo lo anterior: la despoblación. “Las investigaciones en Ciencia Política muestran que cuanto mayor es la despoblación en los municipios más voto se va a la derecha y el PP es el que mejor recoge esos discursos tradicionalistas, en defensa de la ganadería, etcétera”.

Sin embargo, puntualiza, “en los pueblos donde el riesgo de despoblación es extremo, es Vox quien capitaliza ese descontento”.