El Gobierno ha expresado este martes su repulsa por las últimas ejecuciones de opositores en Irán ordenadas por el régimen de los ayatolás, al que también ha instado a detener los ataques que está lanzando contra varios países del Golfo como reacción a la ofensiva militar iniciada el pasado 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra el país persa, así como a reabrir el tráfico en el estrecho de Ormuz.
En una nota oficial, el Ministerio de Asuntos Exteriores ha señalado que “El Gobierno de España condena categóricamente las recientes ejecuciones de opositores en Irán y urge a las autoridades iraníes a poner fin a las condenas de muerte y ejecuciones”, subrayando que mantiene su rechazo a “este castigo inhumano, contrario a los Derechos Humanos más fundamentales de vida y dignidad”.
El Ejecutivo ha reiterado de nuevo su “condena a la sangrienta represión del régimen de Irán sobre su población y especialmente contra los manifestantes pacíficos, muchos de ellos asesinados o ejecutados tras juicios sumarios, o detenidos arbitrariamente”, aludiendo a los miles de manifestantes fallecidos durante las protestas de principios de año a manos de las fuerzas de seguridad iraníes.
Asimismo, el Gobierno ha vuelto a expresar su “firme condena a los ataques indiscriminados” que está perpetrando Irán “contra la población civil, viviendas e infraestructuras civiles estratégicas de los países del Golfo y la región, violando sistemáticamente el Derecho Internacional, el Derecho Internacional Humanitario y provocando consecuencias medioambientales y económicas imprevisibles”.
En esta línea, además de trasladar “sus condolencias a las familias de los fallecidos y su solidaridad a todas las víctimas” de dichos ataques, el Ejecutivo ha reclamado al régimen de los ayatolás que “ponga fin a los ataques contra los países del Golfo y de la región” y que permita de nuevo la libre navegación en el estrecho de Ormuz.
Por último, el Gobierno ha aprovechado el comunicado para llamar a “todas las partes a la contención y a desescalar el conflicto, cuyo impacto desestabilizador ya tiene alcance global”.