Política

España y varios gobiernos latinoamericanos rechazan la apropiación de recursos de Venezuela e injerencias en su futuro

España y cinco países latinoamericanos condenan el ataque de EEUU a Venezuela y rechazan la apropiación externa de sus recursos y cualquier injerencia.

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Banderas ondeadas durante una concentración contra la agresión de EEUU a Venezuela, frente a la Embajada de EEUU, a 4 de enero de 2026, en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press

Banderas ondeadas durante una concentración contra la agresión de EEUU a Venezuela, frente a la Embajada de EEUU, a 4 de enero de 2026, en Madrid (España). Diego Radamés - Europa Press

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España y una parte de la izquierda latinoamericana —concretamente Brasil, Chile, Colombia, México y Uruguay— han expresado su rechazo a la "apropiación externa" de los recursos naturales y estratégicos de Venezuela, así como a cualquier tipo de "injerencias" sobre el rumbo político del país, tras el ataque llevado a cabo por Estados Unidos este sábado.

"Manifestamos nuestra preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos", han señalado este domingo los seis países en un comunicado conjunto difundido por Europa Press, argumentando que "resulta incompatible con el derecho internacional y amenaza la estabilidad política, económica y social de la región".

Estas declaraciones llegan después de que el Ejército de EEUU haya capturado al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, la primera dama Cilia Flores, en el marco de una operación militar desarrollada en la madrugada del sábado. El presidente estadounidense, Donald Trump, ha afirmado que se "hará cargo" de la situación en Venezuela hasta que se elija un sustituto considerado aceptable.

El Ejecutivo venezolano ha denunciado una serie de bombardeos y ataques aéreos por parte de Estados Unidos contra "territorio y población venezolanos en las localidades civiles y militares" de Caracas y de los estados de Miranda, Aragua y La Guaira, calificados por el Gobierno como una "gravísima agresión militar contra territorio y población venezolanos".

En respuesta, los seis países firmantes han condenado la ofensiva de Estados Unidos sobre Venezuela, subrayando que "contravienen principios fundamentales del derecho internacional" como "la prohibición del uso y la amenaza de la fuerza, y el respeto a la soberanía y a la integridad territorial de los Estados". Además, advierten de que suponen "un precedente sumamente peligroso para la paz y la seguridad regional" y que ponen "en riesgo" a la población civil.

En esta línea, han insistido en que la crisis "debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas" mediante "el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional": "Reafirmamos que sólo un proceso político inclusivo, liderado por las y los venezolanos, puede conducir a una solución democrática, sostenible y respetuosa de la dignidad humana".

Los gobiernos firmantes han recordado además la vocación de América Latina y el Caribe como "zona de paz" basada en "el respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y la no intervención", y han llamado a "la unidad regional, más allá de las diferencias políticas, frente a cualquier acción que ponga en riesgo la estabilidad regional".

"Exhortamos al Secretario General de las Naciones Unidas y a los Estados Miembros de los mecanismos multilaterales pertinentes a hacer uso de sus buenos oficios para contribuir a la desescalada de las tensiones y a la preservación de la paz regional", concluye el comunicado.