El anuncio de la dirección general del Partido Popular, de este lunes, de sentarse, a partir de ahora, en la mesa de las negociaciones con Vox, y lograr así dar forma al Gobierno de María Guardiola, ha cogido por sorpresa a alcaldes y concejales de Extremadura, tal y como fuentes políticas confirman a Demócrata.
Sorpresa y desconcierto, porque la estructura de partido tiene una serie de expectativas y esta noticia ha descolocado a los dirigentes extremeños, no tanto por estar en desacuerdo con la medida, sino, más bien, porque, si sabiendo que el escenario de un triunfo insuficiente, sin mayorías absolutas, era más que factible, en Extremadura -como ha pasado también en Aragón-, por qué no se tomó esta determinación antes, evitando el desgaste que supone darle una vuelta de 180º a la estrategia política del PP.
El viernes de la semana pasada se filtraba la información del posible desembarco de Génova 13 en Mérida, con la intención de empezar a cerrar pequeños acuerdos encaminados, básicamente, en no hacer volver a los extremeños a las urnas.
Un volantazo en la estrategia del PP
La intervención de algún que otro dirigente nacional afeando la forma de llevar la negociación de Guardiola, con una ristra de declaraciones, marcadas por su falta de empatía con Vox, hacía prever que el anuncio de la dirección de este lunes era más que evidente, dando así un golpe a una estrategia, que hasta el día de ayer daba carta de libertad a sus baronías.
El modus operandi de la formación que pilota Alberto Núñez Feijóo ha dado un volantazo; no se sabe si puntual, o tuvo ayer su punto de partida. Ahora el máximo staff del dirigente gallego quiere sentarse a negociar en Extremadura y, también quiere hacerlo en Aragón, para que no queden flecos ni obstáculos en la carrera electoral que queda, de aquí a las elecciones generales, previstas oficialmente para antes de que concluya el verano de 2027.
Las fuentes políticas consultadas por Demócrata comparten que en el caso de María Guardiola se han cometido errores, como la entrevista concedida a OKDiario, donde hizo un pronunciamiento sobre el feminismo, que lejos de conseguir el efecto deseado y contentar a Vox, se encontró con más adversarios.
El carácter del candidato de Abascal
Claro que nuestras fuentes también insisten en el carácter del candidato de Vox en Extremadura, tosco, chulesco, con una facilidad pasmosa para sacar a María Guardiola de sus casillas, y para picarla, provocando que ésta entre al trapo de las trampas del cabeza de cartel de Santiago Abascal en Extremadura, Óscar Fernández Calle, muy dado a hacer gestos mal educados.
De ahí que sea pertinente -indican a este medio-, que prevalezca el silencio, la discreción y no entrar a opinar en redes sociales, como tanto le gusta a Vox, con la intención de crispar, utilizando palabras gruesas y, sabiendo que es muy cómodo pronunciarse como ellos lo hacen, porque no tienen cargos, no son una institución, y por tanto, no tienen nada que perder.
Entre esas provocaciones -explican nuestras fuentes a Demócrata-, está la idea reiterada de Santiago Abascal, de cambiar la cabeza de Guardiola en la presidencia de Extremadura, por la del vicepresidente y consejero de presidencia en funciones, Abel Bautista. Esto siempre y cuando no se alcance un acuerdo de Gobierno, y como punto extremo para no tener que repetir elecciones en verano.
Esta idea ha ido filtrándose en la sociedad extremeña, pero los compañeros de Guardiola afirman a este medio que nunca dejarían que cayera María, porque todos están con ella.
Enfrentamiento interno en el PSOE extremeño
Entre tanto, y la espera de que se deshaga el nudo gordiano de la gobernabilidad de Aragón y de Extremadura, en esta última región crece el enfrentamiento entre los socialistas extremeños.
La gestora del PSOE en esta autonomía -tras la marcha de Miguel Ángel Gallardo, como consecuencia del descalabro que sufrió el 21-D, y a las puertas de sentarse en el banquillo por el presunto enchufe al hermano del presidente del Gobierno-, ha visto cómo se acrecientan los problemas y las disputas internas entre hermanos políticos.
Por un lado, Álvaro Sánchez Cotrina se postula, como secretario general del PSOE en Cáceres, para ser el sucesor del expresidente de la Diputación de Badajoz, Miguel Ángel Gallardo.
Enfrente, tiene las opciones del histórico alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna, quien postula a una mujer. En su caso, a Blanca Martínez, expresidenta de la Asamblea de Extremadura.
Con igual ahínco, José Luis Quintana, exalcalde de Don Benito, presidente de la gestora del PSOE extremeño, y amigo de Pedro Sánchez, quiere la secretaria general de esta formación política sea Soraya Vega, también de Don Benito, el pueblo del que el presidente del Gobierno llegó a decir en su día, que fue el kilómetro cero de su carrera política, pues fue allí donde empezó su carrera por las primarias. El PSOE de Extremadura convocará el 6 de marzo su Comité Regional para activar las primarias.