Miguel Ángel Gallardo ha decidido abandonar el acta de diputado en la Asamblea de Extremadura, culminando así su retirada institucional tras la debacle electoral del socialismo extremeño en los comicios autonómicos de diciembre. La renuncia supone un paso más en el repliegue político del exlíder regional del PSOE, que ya había dejado la secretaría general del partido en la comunidad.
El movimiento llega después de semanas de debate interno y presión política. Gallardo había defendido inicialmente su continuidad como parlamentario autonómico, apelando al mandato de los votantes, pero finalmente ha optado por dejar el escaño y cerrar su etapa en la Cámara regional.
“Ha sido un honor servir y compartir tantos años de compromiso, esfuerzo y aprendizaje junto a tantas personas maravillosas. Pero hoy doy un paso al lado para preservar mi dignidad y recuperar la serenidad que me permita seguir adelante con la conciencia tranquila”, ha expresado Gallardo en el escrito en el que formaliza su renuncia.
En esa comunicación, subraya que la elección “no es fruto de un arrebato ni de una circunstancia puntual”, sino “el resultado de una reflexión larga serena y profundamente personal”.
“Desde el momento en que me presenté mi dimisión como secretario general del PSOE de Extremadura decidí dar un paso atrás, alejarme del ruido y de los focos y ese silencio voluntario me ha permitido pensar con calma, mirarme por dentro y preguntarme con honestidad qué era lo mejor, no solo para mí, sino también para mi familia, especialmente para mis hijos que son los que más han sufrido con esta injusta causa”, añade el escrito.
Gallardo indica igualmente que adopta esta determinación teniendo presentes “quienes siempre han confiado en mí, especialmente para mi partido y para los miles de militantes que me eligieron para ser el secretario general de nuestro partido”.
“Y tras ese tiempo de reflexión he tomado la decisión de renunciar a tomar posesión como diputado en la Asamblea de Extremadura. Lo hago con plena convicción y con la tranquilidad de saber que es lo correcto en este momento de mi vida”, prosigue el documento.
El efecto inmediato: adiós al aforamiento
La principal consecuencia de esta renuncia es la pérdida del aforamiento. Hasta ahora, su condición de diputado autonómico le otorgaba un fuero especial que trasladaba cualquier causa judicial a instancias superiores. Con el abandono del acta, Gallardo pasa a responder ante la justicia como cualquier ciudadano, sin el paraguas procesal ligado a su cargo.
Este cambio tiene un impacto directo en los procedimientos judiciales en los que aparece mencionado: ya no será juzgado por un tribunal superior por razón de su cargo, lo que simplifica el encaje procesal de cualquier investigación en curso.
Gallardo está investigado en la causa relacionada con la contratación de David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno, en la Diputación de Badajoz cuando Gallardo era presidente de esta institución. El procedimiento analiza posibles irregularidades administrativas en ese proceso de contratación pública
Un cierre político con lectura jurídica
La renuncia al escaño no solo marca el final del ciclo político de Gallardo en Extremadura, sino que introduce una derivada jurídica relevante que reordena su situación personal. En clave política, el gesto es leído como un intento de descomprimir la presión sobre el PSOE extremeño; en clave legal, supone un punto de inflexión al dejar sin efecto el aforamiento autonómico.
El socialismo extremeño abre una nueva etapa tras uno de los resultados más adversos de su historia reciente.