Guardiola defiende la igualdad como deber democrático que se conquista y no se implora

María Guardiola reivindica en el 8M la igualdad como deber democrático irrenunciable y una conquista diaria que exige unidad y compromiso institucional.

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La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola, durante el acto institucional celebrado en la Asamblea con motivo del 8M, Día Internacional de las Mujeres ASAMBLEA DE EXTREMADURA

La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola, durante el acto institucional celebrado en la Asamblea con motivo del 8M, Día Internacional de las Mujeres ASAMBLEA DE EXTREMADURA

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La presidenta de la Junta de Extremadura en funciones, María Guardiola, ha reivindicado este sábado la igualdad como un “deber democrático” y como una conquista que “no se suplica” sino que “se conquista”.

“La igualdad no se suplica, se conquista. No se anuncia, se garantiza. No se discute como si fuera una opinión, porque lo justo no está sometido a debate. Los derechos no se negocian, no son un arma arrojadiza”, ha defendido Guardiola durante el acto institucional celebrado en la Asamblea de Extremadura con motivo del 8M, Día Internacional de las Mujeres, que este año se ha desarrollado bajo el lema “Por todas, entre todos”.

Al acto han asistido el presidente de la Asamblea de Extremadura, Manuel Naharro; la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, Mª Félix Tena; y el expresidente de la Junta Juan Carlos Rodríguez Ibarra, junto a otras autoridades del ámbito político y militar.

Convencida de que el 8 de marzo “no es una fecha neutral” sino “un recordatorio” de que la igualdad entre mujeres y hombres constituye un conjunto de “valores y avances” que deben defenderse “con verdad, claridad y convicción”, la presidenta en funciones ha tenido presentes a las mujeres que “han vivido con miedo y opresión”, así como a aquellas que “han sido humilladas, agredidas o ya no están”.

A todas ellas, ha recalcado, más que “palabras” o “minutos de silencio”, se les deben “garantías de protección” para las mujeres y sus hijos, “coraje institucional” y “unión”, porque, ha subrayado, “una sociedad decente se mide por cómo protege la libertad de las mujeres”.

En esta línea, la jefa del Ejecutivo autonómico en funciones ha sostenido que la igualdad se construye “todos los días del año”, “sin bandos y sin trincheras”, mediante leyes “bien hechas” que vayan acompañadas de “cambios sociales e individuales”.

Para concluir, Guardiola ha lanzado el mensaje de “ni un paso atrás”, reafirmando su compromiso con la lucha contra la violencia machista, con la conciliación y la corresponsabilidad, con la educación en el respeto y la libertad, y con una igualdad “real” de oportunidades.

“En Extremadura no vamos a normalizar el desprecio, la violencia machista o la desigualdad”, ha remarcado, asegurando que “como presidenta de la Junta en funciones, como mujer y como feminista” no va a “bajar la voz”.

Una tarea colectiva y sin exclusiones

En el acto también ha tomado la palabra el presidente de la Asamblea de Extremadura, Manuel Naharro, quien ha destacado que la igualdad “es cosa de todos” y ha “renovado” el compromiso de la Cámara con una sociedad “más justa e igualitaria”.

“Estoy convencido de que todos los representantes que nos encontramos en esta casa de los extremeños, elegidos en las últimas elecciones autonómicas, compartimos algo esencial: queremos una sociedad más justa, más igualdad y más oportunidades para todos”, ha aseverado Naharro, llamando a la unidad frente a la “confrontación”.

A continuación, el presidente del Legislativo extremeño ha recalcado que la defensa de la igualdad de derechos y oportunidades “no pertenece a nadie en exclusiva” ni es “patrimonio de un partido político” o “de una ideología concreta”, insistiendo en que se trata de “una tarea colectiva” en la que “no sobra nadie”.

Por este motivo, Naharro ha apelado a la responsabilidad de las instituciones y también de las empresas, centros educativos, asociaciones, familias y del conjunto de la ciudadanía, para que, desde la vida cotidiana, se combatan con “firmeza” todas las formas de violencia, discriminación y desigualdad.