La exjefa de ETA Soledad Iparraguirre, conocida como 'Anboto', tendrá permitido abandonar la cárcel de lunes a viernes a partir del próximo lunes, después de que el Departamento de Justicia del Gobierno vasco le haya aplicado el artículo 100.2 del reglamento penitenciario, según han confirmado a Europa Press fuentes de la Consejería.
Con esta decisión, Anboto accede al mismo tipo de régimen que el exdirigente de la organización terrorista Garikoitz Aspiazu Rubina, 'Txeroki', quien desde el pasado mes de febrero disfruta de un sistema de semilibertad tras salir de la prisión de Martutene, en San Sebastián.
En el caso de Txeroki, se le permite abandonar el centro penitenciario durante el día de lunes a viernes, aunque está obligado a dormir en la cárcel y permanecer interno durante los fines de semana.
La resolución relativa a Txeroki fue aprobada por el Gobierno Vasco a partir de la propuesta de la Junta de Tratamiento de la cárcel donostiarra de Martutene, en virtud del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Este precepto posibilita una mayor flexibilidad en las condiciones de internamiento, manteniendo, no obstante, la clasificación en segundo grado y sin otorgar el tercer grado.
Este mecanismo está previsto para favorecer el proceso de reinserción social de los internos mediante actividades laborales o de voluntariado. Para ello, el preso debe presentar “un plan de ejecución” en el que se detalla la actividad que desarrollará durante el tiempo que permanezca fuera del establecimiento penitenciario.
Además, la aplicación de esta medida queda supeditada a la autorización del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, al tratarse del órgano sentenciador. En caso de que el juzgado la rechace, la decisión penitenciaria queda automáticamente sin efecto.
Comunicado de disolución de ETA
Soledad Iparragirre, histórica integrante de ETA, se incorporó a la banda en 1981 y formó parte del comando Araba entre 1984 y 1987, así como del comando Madrid entre 1992 y 1993, antes de huir a Francia. Junto a Josu Urrutikoetxea, “Josu Ternera”, fue la encargada de leer en 2018 el comunicado que anunció el final de ETA.
Nacida en 1961 en la localidad guipuzcoana de Escoriatza, se le atribuyen más de una docena de asesinatos. Llegó a ocupar la jefatura militar de la organización durante cerca de una década y acumula numerosas condenas que suman más de 280 años de prisión.
En 2020 fue condenada a 122 años de cárcel por ordenar y facilitar los explosivos de la bomba lapa que acabó con la vida del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo. Un año después, en 2021, aceptó una pena de 15 años de prisión por haber dado la orden de atentar contra Juan Carlos I con motivo de su asistencia a la inauguración del Museo Guggenheim en 1997.
Juicios pendientes en España
Considerada una de las voces que aparecían en el vídeo que hizo pública la disolución de ETA, Soledad Iparragirre inició en julio de 2020 un amplio periplo judicial en España con el primero de los 12 procedimientos que tenía abiertos, tras ser entregada por Francia en 2019, después de cumplir allí casi 20 años de cárcel.
Hasta ese momento había sido juzgada por el asesinato del comandante del Ejército de Tierra Luciano Cortizo en León, en diciembre de 1995, así como por la supuesta entrega de explosivos a un comando que posteriormente atentó contra una comisaría de Policía en Oviedo en julio de 1997.
Los procesos abiertos contra ella abarcan desde homicidios hasta órdenes para ejecutar atentados o suministro de armas. Además del atentado contra el comandante, fue procesada por el asesinato de dos agentes en Vitoria el 6 de agosto de 1987 y por el del cartero Estanislao Galíndez en 1985.
También se le imputó haber proporcionado armamento para un atentado contra la oficina del DNI de Bilbao el 13 de enero de 1995, en el que murió una persona y otra resultó gravemente herida.