La izquierda situada a la izquierda del PSOE empieza a organizarse de cara a las próximas citas del ciclo electoral, especialmente pensando en las generales, con la reorganización de la alianza entre las fuerzas de Sumar en el Gobierno y el arranque de la gira del portavoz de ERC, Gabriel Rufián, para reflexionar sobre el porvenir de la izquierda.
Estos pasos han levantado también una notable polvareda en torno a los futuros liderazgos de cara a las urnas, un debate del que los partidos intentan escapar para esquivar tensiones internas ligadas a la designación de posibles cabezas de cartel.
El primero en aparecer en escena será el diputado republicano, que protagonizará en Madrid un coloquio con el portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea regional, Emilio Delgado, centrado en el horizonte político de la izquierda.
Ese acto, que supone el punto de partida de una gira que Rufián pretende replicar con otros dirigentes progresistas, ha generado ruido al tratarse de dos perfiles cuya notoriedad y valoración pública han crecido en los últimos tiempos.
Además, el discurso del portavoz de ERC en favor de la unidad de la izquierda plurinacional ha despertado interés y ha obligado al propio diputado a precisar que no pretende encabezar ningún liderazgo en la izquierda alternativa.
La mayoría de referentes a la izquierda del PSOE interpretan que su objetivo es sacudir y espolear a la izquierda, sin presentarse como figura de consenso para todo el espacio, aunque algunos sectores acogen su propuesta con ciertas reservas.
El esquema planteado por Rufián no ha cosechado respaldo entre los partidos, como han evidenciado BNG y Bildu, e incluso ERC se ha desmarcado de esa idea. En el ámbito de la izquierda estatal, las principales formaciones tampoco consideran factible una candidatura única con fuerzas soberanistas, según diversas fuentes de la confluencia que hoy integra al socio minoritario del Ejecutivo.
Alianza revalidada y oferta de entendimiento a Podemos
En el terreno de la izquierda estatal, los movimientos son más concretos: el sábado 21 de febrero Más Madrid, IU, Comunes y Movimiento Sumar escenificarán de nuevo su alianza política y el compromiso de concurrir juntos a las elecciones en un acto en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Tras meses de trabajo discreto, las cuatro organizaciones han elegido el lema “Un paso al frente” para simbolizar su voluntad de impulsar una nueva candidatura que permita revalidar el actual Gobierno y que permanezca abierta a otras fuerzas y a la sociedad civil.
Quedan por perfilar cuestiones como los dirigentes que intervendrán durante el acto, aunque hay voces que apuestan por la presencia de responsables de primer nivel en cada formación. También se pretende que acudan ministros de Sumar a respaldar el evento si su agenda lo hace posible.
Las cuatro fuerzas han cursado invitación a sus aliados del grupo parlamentario plurinacional, a Podemos y a partidos soberanistas como ERC y Bildu.
Ese gesto supone tender la mano a Podemos, aunque distintas fuentes consultadas reconocen que será complicado recomponer la relación con esta formación. Los ‘morados’, por su lado, se han distanciado de esta reedición de Sumar, al que siguen considerando un proyecto subordinado al PSOE.
Al margen, el sector minoritario de Compromís se mantiene al margen de la reorganización de la izquierda estatal y solo quiere abordar posibles acuerdos electorales cuando se acerquen las citas con las urnas, mientras que el ala de Iniciativa es partidaria de implicarse más en este espacio.
El papel de Yolanda Díaz, aún sin despejar
La convocatoria de este acto ha reabierto igualmente el debate sobre el futuro liderazgo de la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, que mantiene la incógnita sobre si pretende repetir como candidata en las próximas generales.
Después de que el coordinador de IU, Antonio Maíllo, aludiera a la necesidad de renovar liderazgos o elegir referentes mediante primarias, y de que desde Sumar se defendiera que Díaz es la candidata natural, el espacio se ha apresurado a rebajar este asunto, consciente de que genera turbulencias entre las organizaciones, cuya prioridad pasa por consolidar su alianza.
Varias fuentes admiten también que la irrupción de Rufián añade presión, pero recalcan que no pueden precipitar ni la elección de la marca electoral ni la del cabeza de lista, especialmente mientras no se aclare el futuro de la vicepresidenta segunda.
En este contexto, algunos sectores advierten de que sería un error dar por amortizada a la ministra de Trabajo y enzarzarse en un debate de relevos en un espacio con buenos cuadros políticos pero con pocos referentes electorales consolidados. A la vez, consideran que Díaz necesita sus propios tiempos para decidir si quiere o no repetir como candidata.
La propia Díaz ya avisó de que era un “enorme error” abrir ahora el melón de las marcas y los candidatos en esta fase, insistiendo, como en otras ocasiones, en la necesidad de articular un proyecto que aspire a mayorías sociales en lugar de quedarse “en la esquina del tablero político”.