Su Majestad la reina Sofía, acompañada por Sus Altezas Reales las infantas doña Elena y doña Cristina, se desplazaron este Jueves Santo hasta Cartagena para asistir a la Procesión Solemne del Silencio y del Santísimo Cristo de los Mineros, organizada por la Cofradía California. Junto a la alcaldesa de la ciudad portuaria, Noelia Arroyo, contemplaron el desfile desde los balcones de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, en la calle del Aire, coincidiendo con la salida del cortejo desde la iglesia de Santa María de Gracia. Como marca la tradición, las luces de la ciudad se apagaron al paso de la procesión.
Cartagena ha vivido este Jueves Santo una jornada especialmente significativa con la presencia de Su Majestad la reina doña Sofía y de Sus Altezas las infantas doña Elena y doña Cristina, que han podido comprobar de primera mano la singularidad de la Semana Santa cartagenera.
La reina y las infantas fueron recibidas oficialmente por la alcaldesa en la plaza del Rey, quien destacó que este acontecimiento “supone una nueva ocasión para agradecer a la reina que vuelva a Cartagena, una ciudad a la que siempre ha demostrado su cariño”, según han informado desde el Consistorio.
Arroyo recordó que doña Sofía ha acudido a Cartagena en más de una decena de ocasiones, respaldando con su presencia los principales actos y eventos culturales de la ciudad. “Ha seguido de cerca la transformación y el progreso de nuestra ciudad; en su momento las excavaciones del Teatro Romano, por el que siempre ha mostrado mucho interés”, señaló la alcaldesa, que también evocó la asistencia de la reina a la inauguración del Auditorio y Palacio de Congresos El Batel y a la entrega de la bandera de bandera de combate a la Fuerza de Acción Marítima.
La regidora subrayó además que la reina “siempre ha estado presente en todo aquello que nos toca mucho al corazón de los cartageneros: nuestra historia, nuestra Armada y ahora nuestra Semana Santa”.
Tras un breve recorrido a pie por el eje histórico de la ciudad, pasando por las calles Comandante Villamartín, la plaza San Sebastián y la calle del Aire, la comitiva se dirigió a la sede de la Cofradía California, donde centenares de ciudadanos aguardaban la llegada de Su Majestad. Allí firmó en el Libro de Honor y tuvo ocasión de entrar en la Iglesia de Santa María de Gracia para contemplar los tronos listos para la salida procesional.
Según explicó la alcaldesa, Su Majestad mostró un especial interés por el origen y la trayectoria de la Semana Santa cartagenera, y le llamó la atención el orden y la precisión que distinguen a sus cortejos.
Una vez completado el itinerario, las autoridades se trasladaron a la sede de la Real Sociedad Económica de Amigos del País (la Económica), donde, como gesto de agradecimiento, la alcaldesa entregó a la reina y a las infantas varios presentes con un marcado carácter local. Entre ellos, un pañuelo de seda pintado a mano por la artesana Rosa Torres, inspirado en la cávea del Teatro Romano, y un broche de capitel corintio bañado en plata, réplica de una pieza original de época de Augusto hallada en el yacimiento.
Asimismo, recibieron unos colgantes con silueta de colas de ballena, en reconocimiento a los cetáceos que surcan la costa cartagenera y a la arraigada tradición marinera de la ciudad.
La visita concluyó con la salida y el paso de la solemne Procesión del Silencio y el Santísimo Cristo de los Mineros. Bajo un silencio roto únicamente por el rítmico golpe del mazo y el característico racheo de los portapasos, el cortejo avanzó por las calles del casco antiguo en un clima de profundo respeto y recogimiento que causó una honda impresión en Su Majestad y Sus Altezas.