Las compras de armamento del exterior han contribuido "significativamente" a la actual escalada militar en Oriente Próximo desencadenada tras el ataque coordinado de Estados Unidos e Israel contra Irán hace casi un mes. En este contexto, Israel recurre a aviones de combate de fabricación estadounidense para bombardear objetivos en Irán y Líbano, mientras que Teherán arma a sus 'proxies' Hezbolá y a los hutíes de Yemen.
El investigador del Programa de Transferencias de Armas del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Zain Hussain, explica que en los últimos cinco años el 26% de todas las transferencias internacionales de armamento pesado se dirigieron a Oriente Próximo. La mayor parte tuvo como destino los Estados árabes del Golfo, en especial Arabia Saudí, Qatar, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
En ese mismo periodo, Israel se situó como el decimocuarto mayor importador de armas del planeta entre 2021 y 2025, según los datos recopilados por SIPRI. Solo tres países suministraron armamento relevante al Estado hebreo y destaca el peso de Estados Unidos, que concentró el 68% de las compras israelíes en el último lustro. A continuación figuran Alemania, con el 31%, e Italia, con el 1,3%.
Hussain subraya que el Ejército israelí "depende en gran medida" de las armas procedentes de Estados Unidos para varias capacidades "clave". "Por ejemplo, todos los aviones de combate en servicio activo de Israel provienen de Estados Unidos", destaca el experto.
Irán, de gran importador a potencia autosuficiente
En contraste, Irán apenas figura en las estadísticas como comprador de armas. Entre 2021 y 2025 solo representó el 0,2% de las adquisiciones de la región y menos del 0,05% del total mundial. Hasta 2006, Teherán importaba un volumen mucho mayor de armamento, principalmente desde China y Rusia, especialmente durante la década de 1990, recuerda Hussain.
Ese año, Naciones Unidas aprobó un embargo de armas cada vez más estricto contra Irán mediante varias resoluciones del Consejo de Seguridad, lo que empujó a Teherán a reforzar su industria militar interna, en particular en el desarrollo de misiles y drones, detalla el investigador del SIPRI.
Aunque el embargo de la ONU expiró en 2020, Irán ha recibido desde entonces "relativamente poco" armamento de gran entidad. "Presumiblemente porque ha alcanzado un alto nivel de autosuficiencia en los sistemas que considera necesarios y quizás debido a la falta de confianza en los posibles proveedores", reflexiona Hussain. Las restricciones de Naciones Unidas se restablecieron en 2025.
Quién vende armas a Oriente Próximo
Según los cálculos de Hussain, los principales exportadores de armas hacia Oriente Próximo entre 2021 y 2025 fueron Estados Unidos, con el 54% del total, y varios países europeos, sobre todo Italia (12%), Francia (11%) y Alemania (7,3%).
Rusia, que hasta hace poco era el segundo gran suministrador de la región, ha perdido casi todo su peso: en los últimos cinco años solo aportó el 0,3% de las importaciones regionales, precisa el analista de SIPRI. Entre los periodos 2016-2020 y 2021-2025, las ventas de armas rusas a Oriente Próximo se desplomaron un 98%, y ninguno de los Estados árabes del Golfo adquirió armamento ruso entre 2021 y 2025. Pese a ello, Moscú se mantiene como el único proveedor que ha entregado sistemas de armas importantes a Irán en la última década.
Armas para atacar y para defenderse
Hussain recalca que las armas importadas han sido "cruciales" en la actual escalada bélica, tanto para ejecutar ataques aéreos contra Irán como para reducir el impacto de los misiles y drones lanzados por Teherán.
"Muchos de los ataques aéreos de largo alcance de Israel han utilizado aviones de combate suministrados, y en gran medida financiados, por Estados Unidos, incluidos los F-35, F-16 y F-15 armados con bombas y misiles, y algunos de los cuales fueron suministrados por Estados Unidos", indica. En cuanto a las fuerzas estadounidenses, "por supuesto, han dependido principalmente de armamento de producción nacional", añade.
En el caso iraní, la respuesta se ha basado en sistemas de fabricación propia. "Los sistemas de defensa aérea y los aviones importados de Rusia parecen haber sido poco efectivos para proteger a Irán de los ataques aéreos israelíes y estadounidenses", matiza el experto.
Respecto a los países árabes del Golfo Pérsico que han sido atacados por Irán --Bárein, Kuwait, Omán, Qatar, Arabia Saudí y EAU--, estos emplean sistemas de defensa aérea comprados a Estados Unidos, como las baterías Patriot y los sistemas THAAD frente a misiles balísticos, además de otros equipos antiaéreos contra drones y misiles de crucero, detalla Hussain.
Estos estados también disponen de importantes arsenales de armas importadas que podrían emplearse para golpear objetivos en territorio iraní, sobre todo aviones de combate de última generación, si bien todavía no se han utilizado en la guerra actual, puntualiza el analista.
La red de aliados de Irán y el flujo de armas
Hussain pone el foco asimismo en el papel de Irán como proveedor de armas para sus aliados regionales, en particular el partido-milicia chií Hezbolá en Líbano y los hutíes en Yemen. Aclara que resulta "difícil" obtener "información fiable" sobre estas transferencias, ya que suelen hacerse "en secreto" debido a los embargos en vigor y "posiblemente también" para evitar que los envíos sean interceptados.
Aun así, con los datos recopilados por el 'think tank', el investigador de SIPRI apunta que entre 1989 y 2023 Irán suministró a Hezbolá diversos tipos de sistemas, como misiles antitanque, lanzadores de misiles tierra-aire, drones de reconocimiento, lanzacohetes múltiples y misiles tierra-aire portátiles.
SIPRI también ha documentado envíos de armas iraníes a los hutíes entre 2020 y 2023, entre ellos misiles tierra-aire, misiles antibuque, drones de ataque unidireccional y drones de reconocimiento. "Se sabe que los hutíes han utilizado misiles iraníes para atacar el transporte marítimo internacional y poseen misiles capaces de alcanzar territorio israelí", zanja.
Impacto del conflicto en la demanda y las exportaciones
El investigador sénior del Programa de Transferencias de Armas de SIPRI, Pieter Wezeman, considera "probable" que la guerra de Irán incremente "aún más" la demanda de armamento. A su juicio, también puede incidir en la disponibilidad de ciertos sistemas e incluso provocar retrasos en la entrega de armas ya encargadas por algunos estados.
"A corto plazo, existe la demanda inmediata relacionada con la guerra", detalla. "Los principales actores deberán seguir abasteciendo a sus Fuerzas Armadas, mientras que otros estados que han sido blanco de ataques por parte de Irán o Israel deberán reponer sus reservas", continúa.
En este escenario, pronostica que "existe una alta probabilidad de que Estados Unidos reduzca sus exportaciones de ciertas armas, en particular misiles de precisión, bombas guiadas, drones y misiles de defensa aérea" porque Washington "probablemente priorizará las necesidades de sus propias Fuerzas Armadas y el reabastecimiento de sus reservas antes que las exportaciones".
Al mismo tiempo, "es probable que aumente la demanda internacional de sistemas de defensa aérea estadounidenses, israelíes y europeos". Aunque son "costosos", han mostrado un rendimiento "notable" en Ucrania, en la protección de Israel frente a misiles y drones desde octubre de 2023 y ahora en el Golfo Pérsico, concluye Wezeman.