Los bulos del 23-F: el rey lo urdió en Baqueira y luego traicionó a los golpistas dentro del mejor estilo borbónico

Un informe de Interior tras el 23-F recopila panfletos y bulos que implicaban al rey Juan Carlos I en la intentona golpista y buscaban desprestigiarle.

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Miembros del Grupo Especial de Operaciones de la Policía Nacional (GEO) vigilan el exterior del Congreso de los Diputados. Europa Press - Europa Press

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Tras el fracaso del intento de golpe de Estado, el Ministerio del Interior elaboró un informe interno en el que recopilaba diversos "bulos" sobre la supuesta implicación del rey Juan Carlos I en la asonada. Según el documento, estas versiones falsas habrían sido difundidas por los "defensores de los verdaderamente implicados" y por "los grupos políticos y círculos simpatizantes" con los golpistas.

Así se recoge en un archivo oficial de Interior, consultado por Europa Press e integrado en el lote de papeles desclasificados sobre el 23-F, donde el Ministerio reúne algunos de los "panfletos más significativos que han dado lugar a la creación de bulos" en torno al papel del monarca.

En ese informe, Interior responsabiliza a los promotores de estas campañas de haber "tergiversado algunos hechos reales". "Se han interpretado de forma malintencionada otros y se han inventado acontecimientos que sólo han existido en la mente de sus creadores", se indica en el texto.

El propio Ministerio admite que los "sucesivos rumores contra la Corona tuvieron algún éxito en los sectores de la derecha radical". El objetivo, según se detalla en el archivo, era "imbuir de manera insistente la idea de que no era posible la intervención de dos generales como Milans del Bosch y Alfonso Armada sin conocimiento previo" del rey Juan Carlos I.

Un supuesto pacto en Baqueira y un avión preparado

Entre esos bulos recogidos por Interior figura uno que sitúa al monarca y a Armada en Baqueira "durante las vacaciones navideñas", donde el rey "se puso de acuerdo" con el general. De acuerdo con esa versión, ambos "ultimaron los detalles de la caída del presidente Adolfo Suárez y el general informó a su majestad del punto de vista del PSOE". "Después Armada viajó a Valencia y allí concretó la forma de hacerlo con Milans del Bosch", prosigue el relato.

Para reforzar la tesis de que el jefe del Estado conocía de antemano la intentona, estos panfletos sostenían que el rey "tenía preparado un avión para salir de España si los hechos no salían bien". Como "prueba de que conocía los hechos que iban a producirse", se apuntaba además que "envió a sus hijos a Inglaterra" antes del 23-F.

El informe también recoge falsedades según las cuales Juan Carlos I habría rechazado el Ejecutivo que le proponía Milans del Bosch, porque en realidad aspiraba a un "Gobierno de coalición del que formaba parte Calvo Sotelo, Felipe González, Carrillo y Fraga, bajo la presidencia de Milans del Bosch".

El documento añade que el rey "conoció de algún modo el plan de Milans del Bosch y Antonio Tejero y trató de utilizarlo para consolidar su figura". "Para ello empleó a Armada a quien luego desautorizó (tal vez de previo acuerdo) y él quedó ante los partidos políticos como 'el salvador de la Constitución y de la democracia'", señala el texto ministerial.

En esta misma línea, el archivo menciona que "la frase de su telegrama a Milans del Bosch 'ya no puedo volverme atrás', ha sido interpretada como la prueba de retroceso del Rey y del abandono de sus generales" por parte de quienes impulsaban estas teorías.

Suárez, la pistola sobre la mesa y la supuesta traición

Uno de los panfletos analizados, con la anotación 'Anónimo 23-F', sostiene que el rey Juan Carlos I habría decidido "cambiar de presidente de Gobierno al margen de la Constitución". En ese marco, habría citado a Adolfo Suárez en el Palacio de la Zarzuela, donde, según el escrito, se encontraban presentes los capitanes generales de Valencia, Sevilla, Valladolid y Zaragoza.

De acuerdo con esa versión, tras ser invitado a dimitir, Suárez se habría negado a dejar el cargo. "El teniente general Merry Gordon, saca una pistola, la pone encima de la mesa y dice: 'Esta es una razón'", recoge literalmente el documento reproducido por Interior.

Ese mismo texto asegura que, en un momento dado, el monarca "decide traicionar a los militares monárquicos Armada y Milans del Bosch, para salvar su propio trono". Ambos generales habrían aceptado las órdenes del rey, "dejando a Tejero solo frente al enemigo".

El ex rey Constantino y la "magistral operación"

Otro de los escritos recopilados por Interior, titulado 'Intento de liquidación del actual sistema político', ofrece igualmente una versión manipulada del 23-F y presenta al rey como plenamente al tanto de la conspiración.

En ese relato se afirma que el monarca ordenó a Milans del Bosch retirar las tropas tras la ocupación del Congreso. "Ya está todo controlado. El rey es el salvador de la democracia, de la Constitución... y de los políticos. El rey ha dejado de ser el sucesor de Franco y se ha convertido en unas horas en el árbitro de la situación, ha demostrado ser el Jefe del Estado y los Ejércitos, el garante del orden Constitucional y quien hace posible la existencia y la propia vida de los políticos".

Ese panfleto califica lo ocurrido como una "magistral operación" de Juan Carlos I, que habría contado incluso con el "asesoramiento de su cuñado el ex-Rey Constantino de Grecia". "Es evidente que el Rey ha sabido conjurar un inminente peligro para él con una gran habilidad y dentro del mejor estilo borbónico", concluye el texto, que Interior identifica como parte de la campaña para desprestigiar al monarca.

El mismo documento, que pretendía implicar al rey en la trama golpista, sostiene que desde finales de diciembre de 1980 los servicios de información del Estado eran conocedores de un "pronunciamiento con la participación de las más altas instancias del Ejército" y de la "práctica totalidad de las capitanías generales".

Según esa versión, el propósito de los mandos militares sería derogar la Constitución y establecer un nuevo Gobierno Militar para "hacer frente al terrorismo separatista" y "terminar el actual proceso autonómico", manteniendo la figura del rey como jefe del Estado. Después, se daría paso a un Ejecutivo civil y a la redacción de una nueva Constitución "más acorde con la idiosincrasia del pueblo español".

El texto difundido para erosionar la imagen de Juan Carlos I subrayaba la cercanía del monarca con el general Armada, "aristócrata y de una lealtad al Rey absoluta", y mencionaba también las presiones del jefe del Estado para que Adolfo Suárez abandonara la Presidencia del Gobierno, con el supuesto objetivo de provocar un "vacío de poder" que facilitara la operación.