Meloni y Merz vuelven a reunir a varios líderes, incluido Sánchez, para abordar energía y simplificación

Meloni y Merz reúnen por videoconferencia a 21 líderes europeos, incluido Sánchez, para debatir precios de la energía, ETS y competitividad.

3 minutos

Comenta

Publicado

3 minutos

Más leídas

Los dirigentes de Alemania, Friedrich Merz, Italia, Giorgia Meloni, y Bélgica, Bart de Wever, han vuelto a convocar este martes una reunión, en esta ocasión por videoconferencia, con parte de sus socios de la Unión Europea para analizar la coyuntura energética y la escalada de los precios derivada del conflicto en Oriente Próximo, así como posibles vías de simplificación normativa para reforzar la competitividad, en una cita concebida como preparación del Consejo Europeo de la próxima semana.

Al término de la videollamada, el Ejecutivo italiano detalló en un comunicado que el intercambio se centró sobre todo en las repercusiones a corto y medio plazo de la crisis en Oriente Próximo sobre el mercado energético global y en las iniciativas que podrían ponerse en marcha con rapidez para contener la presión sobre las tarifas de la energía.

En la misma línea, el Gobierno alemán señaló en otra nota que los líderes “identificaron los precios de la energía como un problema acuciante” sobre el que los jefes de Estado y de Gobierno de la UE deberán “tomar decisiones” en la cumbre de los días 19 y 20 de marzo. El propósito, añadió Berlín, pasa por acordar medidas “específicas, temporales y bien coordinadas”.

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, volvió a subrayar la conveniencia de una suspensión temporal del sistema de comercio de derechos de emisión (ETS), mientras que el canciller alemán, Friedrich Merz, respaldó igualmente la necesidad de “acelerar” la revisión del ETS, avanzar hacia una “mayor simplificación” de las normas comunitarias y abrir la puerta a más apoyos públicos para las empresas.

Aunque el listado de asistentes no se hizo público hasta después de finalizar la llamada, se ha sabido posteriormente que intervinieron en total 21 mandatarios: Austria, Chipre, Croacia, República Checa, Dinamarca, Estonia, Finlandia, Letonia, Lituania, Malta, Países Bajos, Portugal, Polonia, Rumanía, España, Eslovenia, Suecia y Eslovaquia. También participó la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Formato Alden Biesen

El encuentro se celebró a última hora de este martes con la intención de abordar asuntos de “competitividad”, siguiendo el esquema del denominado “grupo de Alden Biesen” —aunque no todos los participantes de entonces se han sumado en esta ocasión—, según explicaron a Europa Press fuentes oficiales de uno de los promotores.

Con esta referencia, las fuentes aluden a la reunión previa a la cumbre informal de líderes de la UE celebrada el pasado febrero en el castillo de Alden Biesen (este de Bélgica), a la que acudió una veintena de jefes de Estado y de Gobierno entre los que no figuraba el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, pero sí la jefa del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen, el presidente francés, Emmanuel Macron, o el primer ministro polaco, Donald Tusk.

En esta ocasión, sin embargo, fuentes del Gobierno han confirmado a Europa Press que el presidente Sánchez sí tomó parte en la reunión, que los organizadores describen como un contacto “informal” entre líderes con la intención de repetirse con cierta periodicidad.

Desde el entorno de Von der Leyen no precisaron inicialmente si participaría en la nueva cita telemática, aunque los organizadores confirmaron después su presencia. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, fue informado de la convocatoria, pero, como ya sucedió en la primera reunión, no intervino.

Conviene recordar que aquel primer encuentro causó malestar entre algunos dirigentes, como Sánchez, y Costa trasladó a los convocantes la relevancia de preservar la “unidad” para alcanzar “consensos”, advirtiendo además de que, para lograrla, el foro adecuado debe ser el Consejo Europeo y no “pequeños grupos, que pueden ser contraproducentes para ese objetivo”.

El Gobierno español, por su lado, hizo saber al Ejecutivo italiano que no valoraba positivamente este tipo de iniciativas porque “minan” los principios básicos de la Unión Europea y alejan las soluciones en lugar de acercarlas.