Militares españoles y de otros 13 países se entrenan desde hoy en el Ártico para reforzar el flanco norte de la OTAN

España participa con tropas de montaña en el ejercicio “Cold Response 26” en Noruega, clave para la defensa y vigilancia del flanco norte de la OTAN.

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Soldados españoles se preparan para participar en el ejercicio 'Cold Response 26' en Noruega. EJÉRCITO DE TIERRA

Soldados españoles se preparan para participar en el ejercicio 'Cold Response 26' en Noruega. EJÉRCITO DE TIERRA

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Un total de 14 países aliados, entre ellos España, inician este lunes en Noruega unas maniobras en condiciones de frío extremo con el objetivo de reforzar la disuasión en el flanco norte de la OTAN, apuntalar las capacidades defensivas noruegas y perfeccionar la interoperabilidad entre los ejércitos participantes.

El ejercicio, denominado “Cold Response 26”, se celebra cada dos años y en esta edición su fase táctica se prolongará hasta el 19 de marzo. No obstante, los aliados ya venían desarrollando actividades preparatorias en las semanas anteriores y continuarán con otras acciones una vez concluida la fase principal.

En conjunto, se han movilizado 25.000 militares procedentes de Noruega, España, Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Países Bajos, Francia, Italia, Canadá, Turquía, Suecia, Finlandia, Dinamarca y Bélgica. De ellos, 11.800 se instruirán sobre el terreno en Noruega, mientras que el resto llevará a cabo operaciones en el mar, el espacio aéreo y el norte de Finlandia, según han precisado las Fuerzas Armadas noruegas.

La contribución española ronda los 140 efectivos del Mando de Tropas de Montaña, entre los que se incluye personal del Regimiento de Infantería de Cazadores de Montaña “América nº66” y de la Compañía de Esquiadores Escaladores. Estas unidades se encuentran desplegadas en la zona desde el 18 de febrero para adaptarse progresivamente al entorno, de acuerdo con la información facilitada por el Ejército de Tierra a Europa Press.

Un escenario subártico extremadamente exigente

El “Cold Response 26” se desarrolla en un área subártica con fuertes desniveles, un terreno muy compartimentado, lagos congelados y una meteorología especialmente adversa, donde el frío condiciona directamente el rendimiento de materiales, equipos, procedimientos y personal.

Este tipo de escenario obliga a una preparación “exhaustiva y específica”, al uso de material especializado, al dominio de técnicas avanzadas de supervivencia y a una experiencia previa sólida que garantice que las unidades mantienen su operatividad y su capacidad de combate, subraya el Ejército de Tierra.

Además, la presencia española en estas maniobras supone un “importante reto logístico” en el que, “desde la adaptación de medios y equipos a condiciones invernales extremas hasta la proyección estratégica de fuerzas y su sostenimiento en zonas alejadas”, se requiere “una planificación detallada, una coordinación constante y un elevado grado de autosuficiencia en un entorno plenamente multinacional”, añade el Ejército de Tierra.

Refuerzo de la vigilancia en el flanco norte

El flanco septentrional de la Alianza Atlántica ha cobrado mayor relevancia en los últimos tiempos a raíz de las amenazas del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de anexionarse Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, aludiendo motivos de seguridad frente a China y Rusia.

Tras varias semanas de fricción diplomática, el dirigente estadounidense y el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, consensuaron la creación de la misión de vigilancia “Centinela del Ártico” para reforzar la protección de la frontera norte de la Alianza.

La finalidad de esta operación es integrar bajo mando OTAN, con la planificación a cargo del Mando Conjunto de Fuerza de Norfolk (JFC Norfolk), todos los ejercicios que los Estados miembro ya realizan de forma independiente, sin perjuicio de que pueda acoger nuevos despliegues militares de cualquiera de los 32 países que integran la organización.