Montero y Rufián se citan en Barcelona para debatir el futuro de la izquierda: "Merece la pena intentarlo"

El acto, moderado por el exdiputado Xavi Domènech, retoma la senda iniciada en Madrid el pasado febrero entre Rufián y Emilio Delgado

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El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián y la secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero | Europa Press

El portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados, Gabriel Rufián y la secretaria política de Podemos y eurodiputada, Irene Montero | Europa Press

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Barcelona se ha convertido este jueves en el epicentro del debate que aborda el futuro de la izquierda a la izquierda del PSOE. Gabriel Rufián, portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, e Irene Montero, eurodiputada de Podemos, se han reunido en el campus de la Ciutadella de la Universitat Pompeu Fabra (UPF) para explorar cómo articular un frente progresista con la mirada puesta en las elecciones generales de 2027.

El acto, moderado por el exdiputado Xavi Domènech, ha retomado la senda iniciada en Madrid el pasado febrero entre Rufián y Emilio Delgado, de Más Madrid. La jornada, bajo la consigna Què s’ha de fer?” (¿Qué tiene que hacerse?), ha vuelto a generar expectativas para la izquierda, que este jueves ha pedido frenar el avance de la derecha y la extrema derecha, aunque igualmente generando ilusión para el electorado.

Así, ambos dirigentes han ido un paso más allá al reivindicar un papel protagonista de sus respectivas formaciones en ese proceso. Rufián ha sido especialmente explícito al pedir liderazgo interno en su partido: “Le pido a mi partido que lidere esto y si me va el cargo, me voy para mi casa”, ha afirmado.

El dirigente republicano ha planteado un esquema en el que Podemos impulse la unidad de la izquierda a la izquierda del PSOE en el conjunto de España y ERC haga lo propio en Cataluña, defendiendo que el independentismo no puede quedar al margen del escenario estatal. “No podemos decir ya os apañaréis”, ha advertido. “Si no, nos matarán por separado”, ha concluido.

Montero insiste en que "merece la pena" intentar un acuerdo

Por su parte, Montero ha recogido el guante y ha insistido en la necesidad de explorar esa alianza, incluso asumiendo las dificultades: “Merece la pena intentarlo, creo que podría tener muchos votos, pero si no, merece igualmente la pena”. Porque, según ha dicho, "para ganar una vez, hay que perder 700”.

Más allá de los gestos políticos, el encuentro ha evidenciado que el proyecto está aún en una fase muy temprana. No hay una propuesta concreta de coalición electoral ni una arquitectura definida, aunque sí algunas ideas iniciales que ya fueron expuestas en el acto del pasado febrero: compartir puntos programáticos, crear un grupo o coordinar estrategias.

En este sentido, Rufián ha dejado claro que el objetivo inmediato no es cerrar un acuerdo, sino forzar a las direcciones de los partidos a sentarse a negociar: “Hay que presionar a los aparatos para que hablen”, ha señalado, admitiendo que no existe una “fórmula mágica”. "¿Por qué ERC no puede inspirar esta izquierda?", se ha preguntado.

El acto, que ha llenado las 340 plazas disponibles con un público mayoritariamente joven, ha servido también como termómetro del interés social por una posible reunificación del espacio progresista, en un momento marcado por la fragmentación electoral.

Advertencias ante el avance de PP y Vox

Durante el debate, ambos dirigentes han insistido en la necesidad de articular ese frente como respuesta al posible ascenso de PP y Vox al Gobierno. Rufián ha apelado directamente a la “responsabilidad histórica” de la izquierda para “frenar al fascismo”, al tiempo que ha reconocido la necesidad de una autocrítica interna.

En la misma línea, Montero ha llamado a recuperar la “brújula moral” del progresismo y a situar los principios en el centro del proyecto político.

En el tramo final del encuentro, Irene Montero ha reivindicado el papel histórico de la izquierda en materia social, defendiendo que “la izquierda nunca ha dejado de hablar de seguridad” y apelando a no caer en los "marcos" de la derecha. En este sentido, ha vinculado esa idea a la protección de derechos y servicios públicos, citando el feminismo, la sanidad y la educación públicas o la intervención en los precios de la vivienda y los alimentos.

Frente a ello, ha contrapuesto el modelo económico de la derecha que, a su juicio, promueve la desigualdad, apostando por “la seguridad de vidas dignas para todas” como eje central del proyecto progresista.

Además, Montero ha lanzado una crítica a Vox al cuestionar su discurso sobre la defensa de la clase trabajadora. “Cuando Vox te dice que habla a la clase trabajadora recuerda”, ha advertido, antes de poner como ejemplo el conflicto laboral de los estibadores del Puerto de Avilés, en huelga desde hace más de 40 días. La dirigente de Podemos ha subrayado que la empresa implicada pertenece a la familia de José María Figaredo, dirigente de Vox, a la que ha acusado de “hacer la vida imposible a esos trabajadores”.

Resistencias internas y recelos entre aliados

Sin embargo, la iniciativa nace con importantes resistencias. Partidos como Bildu, BNG o la CUP ya han mostrado distancia con la propuesta, mientras que formaciones como Sumar o los Comuns observan el movimiento con cautela.

Las tensiones también son visibles dentro de ERC. La dirección del partido, encabezada por Oriol Junqueras, rechaza por ahora compartir proyecto con fuerzas estatales, lo que ha generado fricciones con Rufián. El propio diputado ha respondido a esas críticas: “Dicen que hago daño a mi partido. Que me expliquen qué daño hace llenar una sala como esta de gente joven”.

Pese a ello, ha reafirmado su compromiso con la formación republicana: “Soy de ERC y me siento muy orgulloso. Ojalá seguir representándola”, ha asegurado, aunque su futuro como candidato no está completamente despejado.

Una foto con ausencias significativas

El nivel de respaldo al acto también ha reflejado esas dudas. Ni los líderes de ERC ni de los Comuns han estado presentes, mientras que Podemos sí ha enviado a su máxima dirección, con Ione Belarra al frente. El encuentro entre Rufián y Montero confirma que la reconfiguración de la izquierda sigue abierta y sin una hoja de ruta clara. La voluntad de unidad convive con las diferencias estratégicas, los recelos orgánicos y las tensiones internas.

Por ahora, lo único evidente es que la intención para recomponer el espacio sigue latente, pero también que el camino hacia una candidatura conjunta está lejos de resolverse.

El próximo 19 de abril, los partidos de Sumar, Más Madrid, Comuns, Movimiento Sumar e Izquierda Unida se reunirán en Sevilla para un nuevo encuentro de ‘Un paso al frente’, dando continuidad al celebrado en Madrid el pasado febrero.