Miles de personas han salido este sábado a las calles de Bilbao, convocadas por la red ciudadana Sare, para reclamar el fin de “las medidas de excepción” que, según denuncian, “se les continúan aplicando” a los presos de ETA en los ámbitos legislativo, judicial y penitenciario, al considerar que “una sociedad que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos vascos a normalizar sus vidas”.
La ya habitual movilización anual de Sare, que en esta ocasión ha tenido como lema “Ezin da gehiago luzatu” ('no se puede esperar más'), ha arrancado pasadas las 17.00 horas desde la plaza de La Casilla, repitiendo el formato de otros años pero con un marcado mensaje de urgencia.
La pancarta principal ha sido sostenida por la periodista Arantxi Padilla; por los familiares de presos Olatz Iglesias y Amaiur Iragi; por Rosa Rodero, víctima de ETA; por la representante de Harrera, Eva Ferreira; por Ixone Fernandez, víctima del Estado; por el jurista palestino Fouad Baker; por la activista saharaui Garazi Hanch Embarek; por los bertsolaris Xabier Amuriza, Xabat Illarregi y Aitor Etxeberriazarraga; por el cantante Francis Diez; y por el director de Seaska, Hur Gorostiaga, junto a los portavoces de Sare, Joseba Azkarraga y Bego Atxa.
A pesar de la intensa lluvia, la cabecera ha avanzado precedida por una fila de zanpanzar, acompañados por varios personajes de la mitología vasca, mientras más de un centenar de familiares de presos de ETA se sumaban a la marcha.
Entre consignas de “Amnistía osoa” (amnistía total) y “Euskal presoak, etxera!” (los presos vascos ¡A casa!), la manifestación ha recorrido las calles Autonomía, Zabalburu, Hurtado de Amezaga, Plaza Circular y Buenos Aires hasta llegar al Ayuntamiento de Bilbao, donde se ha procedido a la lectura del manifiesto.
En la Plaza Circular, el recorrido ha coincidido con dos concentraciones ya convocadas: una en apoyo a Palestina y otra en la que se reclamaba el regreso a Venezuela de Maduro y su esposa, Cilia Flores.
A lo largo de la marcha, el público situado en las aceras ha aplaudido a quienes avanzaban tras una gran pancarta que pedía el acercamiento de los presos, y que portaban banderas con el lema “Presoak etxera”, enseñas de Navarra e ikurriñas.
La manifestación ha contado con la adhesión de EH Bildu, Podemos Euskadi, Sortu, EA, Alternatiba, EH Bai, Junts, ERC, CUP, BNG, Més per Mallorca y Catalunya en Comú, entre otras formaciones.
EH Bildu ha acudido con una delegación encabezada por su secretario general, Arnaldo Otegi, el portavoz parlamentario, Pello Otxandiano, el senador Gorka Elejabarrieta, la portavoz en Navarra, Laura Aznal, y la secretaria de EH Bildu en Navarra, Miren Zabaleta.
En representación de Junts per Catalunya ha asistido el diputado Josep Pages; por la CUP, su portavoz Su Moreno; por ERC, la secretaria de lucha antirepresiva Kenia Domenech; por la ANC, Rosa Caballero; y por Òmnium Cultural, su presidente, Xavier Antich.
También se ha desplazado hasta Bilbao Cesar Lagonigro, de la Coordinadora de l'advocacia de Catalunya, y ha participado el diputado del BNG Paulo Rios.
Junto a ellos han marchado representantes sindicales vascos, como el secretario general de ELA, Mikel Lakuntza, y la coordinadora general de LAB, Garbiñe Aranburu, además de miembros de Esk, Steilas, Hiru, EHNE, CGT, CNT y Etxalde. Han tomado parte, igualmente, colectivos como Etxerat, Gure Esku, EHKo Torturatuen sarea, Bilgune Feminista, Harrera, Ernai, Gazte Abertzaleak y Eraiki, así como una nutrida representación del ámbito cultural, universitario y deportivo.
Mensaje de Sare al cierre de la marcha
Al término de la movilización, ya frente al Ayuntamiento, los portavoces de Sare, Joseba Azkarraga y Bego Atxa, han agradecido a los asistentes “haber vuelto a llenar, un año más, a llenar las calles de Bilbo, en favor de los derechos humanos y de las personas presas, exiliadas y deportadas de motivación política”.
En su declaración han subrayado que “no cabe prolongar esta situación, hay que darle salida ya, porque hablamos de la vulneración de derechos humanos, de parar las injusticias y las legislaciones de excepción y de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad”.
Han recordado que “desde el año 2023 hemos ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos vascos” y han asegurado que “estamos en la recta final” y “vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas”.
No obstante, han advertido de que “éste es un proceso inacabado” y han defendido que “solo si reivindicamos juntos los derechos humanos pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento”.
En la misma línea, han destacado que “el compromiso de la sociedad vasca hará posible la resolución, la paz y la convivencia” y han reiterado que “no se pueden alargar más situaciones injustas” porque “son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro pueblo a una convivencia quebrada”.
Por ello, han insistido en que “es hora de construir juntos una convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas” y han apelado a trabajar “por una sociedad más justa, libre y humana”.
En ese contexto, han señalado que “sobran quienes se empeñan en utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o en defender diferentes categorías de víctimas” porque “el respeto y el reconocimiento deben ser iguales para todas ellas y nadie está legitimado para medir la intensidad del dolor de una víctima”.
También han denunciado que “sobran quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios y quienes piden autocrítica a otros, pero se niegan a realizar la suya, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales, sea por abusos de poder o sea por consentirlos, ampararlos o justificarlos”.
A su juicio, igualmente sobran “quienes basan su estrategia en la venganza y el odio” porque “una sociedad que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos vascos a normalizar sus vidas, a abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas”.
Por este motivo, han exigido “el fin de las excepcionalidades que en el ámbito legislativo, judicial y político se les continúa aplicando”. “No se puede exigir a estos presos nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad”, han enfatizado, para añadir que “los presos vascos han dado desde el año 2011 más pasos en favor de la paz y la convivencia, que la derecha política y judicial españolas juntas”.
Desde Sare han reiterado que continuarán “exigiendo los derechos de las personas presas hasta que el último preso vuelva a su casa” y han incidido en que “la convivencia en Euskal Herria no será fruto del olvido”, sino de “la verdad y la voluntad compartida de avanzar, de construir puentes donde hubo muros, de soltar donde hubo nudos y de reconocer al otro sin dejar de ser uno mismo”.
Tras recalcar que “una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve”, han defendido que “el dolor de las víctimas merece respeto y reconocimiento sin ambigüedades y su sufrimiento no puede ser minusvalorado ni instrumentalizado por intereses partidistas”.
“Tenemos el derecho y la legitimidad para reivindicar el fin del sufrimiento y apostar por la escucha, la convivencia, la solidaridad y la resolución”, han concluido, antes de remarcar que “enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso y aún nos queda un camino por recorrer”.