La izquierda alternativa ha encadenado otro traspié en las urnas y vuelve a medirse entre sí sin éxito. En las elecciones autonómicas del 15M en Castilla y León, tanto Podemos como la candidatura conjunta de IU, Movimiento Sumar y Verdes Equo han quedado fuera del parlamento autonómico, sin obtener representación.
El golpe ha sido especialmente severo para Podemos, que con el 95,9% del voto escrutado apenas suma 8.926 papeletas, el 0,74% del total, quedando incluso por detrás de la lista “Se acabó la fiesta”, que llega a duplicar sus apoyos.
Por su parte, la coalición encabezada por IU se queda en 26.630 votos, el 2,23%, y no consigue materializar su objetivo de lograr un escaño por Valladolid. En esta cita del 15M, la suma de Podemos e IU queda muy lejos de los 62.138 votos que alcanzaron conjuntamente en los anteriores comicios autonómicos.
Estos terceros comicios del actual ciclo electoral vuelven a evidenciar que la fragmentación castiga al espacio de la izquierda, como ya ocurrió en Aragón, donde IU retuvo un escaño que perdió el partido morado, en contraste con el buen resultado que obtuvo la candidatura unitaria de ambos, sin Sumar, en Extremadura, donde alcanzaron siete diputados aprovechando el hundimiento del PSOE.
Además, el escenario de división de listas se proyecta también sobre Andalucía, próxima cita electoral relevante, donde por ahora se perfilan hasta tres candidaturas a la izquierda del PSOE: la coalición “Por Andalucía”, impulsada por IU, Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz, Adelante Andalucía y la lista de Podemos junto a Alianza Verde.
Una comunidad históricamente difícil para la izquierda alternativa
Las elecciones se presentaban ya de antemano cuesta arriba para Podemos e IU en una comunidad tradicionalmente adversa para la izquierda alternativa, tras fracasar las conversaciones para una lista unitaria, en un contexto marcado por las tensiones que atraviesan a este espacio político en el ámbito estatal.
De hecho, solo en los comicios de hace cuatro años lograron confluir, cuando la candidatura de Unidas Podemos obtuvo un único escaño por Valladolid en las Cortes autonómicas. Ahora, la izquierda alternativa vuelve a quedarse sin representación, algo que ya sucedió en 1983, 1987, 2003 y 2007.
Ni Podemos ni la coalición de IU, Sumar y Verdes Equo han conseguido activar suficientemente a su electorado con su mensaje de defensa de los servicios públicos, la crítica a la gestión del PP ni con la movilización del “No a la guerra” ante el conflicto bélico en Irán.
Ambas fuerzas concurrían, además, con cabezas de lista poco conocidos para el gran público, Miguel Ángel Llamas en el caso de Podemos y Juan Gascón por IU, y observan cómo el PSOE, lejos de retroceder, mejora en escaños al concentrar el voto útil de la izquierda.
Podemos se hunde en el mapa autonómico
Podemos, con la excepción de Extremadura, profundiza su mala racha en las autonómicas y acentúa el declive que arrastra desde 2019, lo que complica su estrategia de recomposición para volver a ser la fuerza de referencia a la izquierda del PSOE, objetivo que se marcó tras la ruptura con Sumar a finales de 2023.
El resultado de este domingo contrasta con el hito de hace una década, cuando en 2015 el partido morado llegó a diez escaños y 163.637 votos en Castilla y León, su mejor marca histórica en la comunidad. Incluso en las generales de aquel año su respaldo fue mayor, con 225.824 sufragios.
La caída continuada ha convertido a Podemos en fuerza extraparlamentaria en diez comunidades autónomas, tras los casos de Aragón, Madrid, Comunidad Valenciana, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Euskadi, Cantabria y Cataluña, donde no se presentó en los últimos comicios. En Asturias, además, la única diputada, Covadonga Tomé, abandonó la formación por conflictos internos.
Tampoco ha logrado superar en votos a Sumar o a sus socios territoriales, como IU, en ninguna de las contiendas en las que han coincidido, ni obtiene beneficio político de su postura crítica frente al Gobierno de Pedro Sánchez.
IU no consigue representación pese a adelantar a Podemos
IU queda también fuera de las Cortes de Castilla y León por quinta vez en su historia, y su alianza con Sumar y Verdes Equo no basta para alcanzar un escaño, a diferencia de lo ocurrido en Aragón, donde sí logró mantener representación.
La coalición En Común tampoco capitaliza la acción del Gobierno central ni la implicación de varios ministros durante la campaña, en la que participaron Yolanda Díaz, Ernest Urtasun, Sira Rego y Pablo Bustinduy.
El resultado queda muy por debajo de los 56.133 votos que IU obtuvo en 2015, que le aseguraron un diputado, y aún más lejos de su techo histórico en la comunidad, alcanzado en 1995 con 147.366 votos y cinco escaños. En las generales de 2015, bajo la marca Unidad Popular, llegó a 68.464 papeletas.
La organización había iniciado el ciclo electoral con el impulso del buen desempeño en Extremadura, que interpretó como un punto de inflexión para reanimar al electorado de izquierdas, aunque en Aragón ya se vio un resultado más discreto, limitado a conservar su escaño.
Pese a este revés, IU consolida la tendencia de situarse por delante de Podemos en la competencia interna en este espacio político y mantiene una implantación sólida a nivel municipal en Castilla y León, con el Ayuntamiento de Zamora como uno de sus principales bastiones.
La formación centra ahora sus esfuerzos en las próximas autonómicas andaluzas, su territorio más fuerte, donde el cabeza de lista será su coordinador federal, Antonio Maíllo, de nuevo en coalición con Sumar y sin perspectivas de confluencia con Podemos.
En el plano estatal, IU ha reiterado su voluntad de reeditar su alianza electoral con Sumar, Más Madrid y Comunes, con la idea de articular un proyecto estable en el espacio de la izquierda alternativa de cara a las próximas elecciones generales.
La futura coalición aún no dispone ni de marca electoral ni de candidato, tras la renuncia de Yolanda Díaz a repetir como cabeza de lista, pero las organizaciones implicadas confían en que una candidatura amplia permita movilizar de nuevo al electorado progresista.