La exvicepresidenta de la Generalitat y figura destacada de Compromís, Mónica Oltra, ha valorado de forma positiva los intentos de articular un proyecto común a la izquierda del PSOE, aunque ha insistido en que España es “muy grande” y ha remarcado que “ama” València y que su posible regreso a la política municipal le hace “especial ilusión”, en referencia a su aspiración a ser candidata de Compromís a la Alcaldía de la capital del Turia.
Así se ha manifestado Mónica Oltra en una entrevista en Onda Cero, recogida por Europa Press, donde ha explicado que no se arrepiente de haber dejado sus cargos en 2022 porque la “responsabilidad política” no le dejaba “otra opción”. Se trata de la primera entrevista que concede en cuatro años, apenas tres semanas después de anunciar su vuelta a la primera línea y su intención de presentarse como candidata de Compromís a la Alcaldía de València en las municipales de 2027.
Oltra llevaba cuatro años fuera del foco público tras su dimisión, producida cuando fue imputada en la causa sobre el presunto encubrimiento de los abusos de su exmarido a una menor tutelada. El pasado 5 de marzo, el Juzgado de Instrucción 15 de València acordó la apertura de juicio oral contra ella y varios miembros de su equipo en la Conselleria de Igualdad, siguiendo la orden de la Audiencia de Valencia y en contra del criterio de la Fiscalía.
Preguntada por la iniciativa del portavoz de Esquerra Republicana (ERC) en el Congreso, Gabriel Rufián, que plantea articular un espacio de izquierdas al margen del PSOE, Oltra ha señalado que está dispuesta a colaborar “en todo lo que pueda”, aunque ha reiterado que España es “muy grande” para ella y que su prioridad está en su entorno más cercano.
“Yo soy muy de mi tierra, de las cosas tangibles (...) La política estatal se aleja mucho de la gente”, ha señalado, para remarcar que la posibilidad de aspirar a la Alcaldía de València le genera “especial ilusión”. En esta línea, ha defendido la necesidad de “bajar de la abstracción” y ha reiterado que colaborará “en todo lo que se pueda” porque considera que la propuesta de Rufián tiene “absoluto sentido”. “Todo lo que sea que la política sirva para mejorar la vida de la gente, ahí me van a tener”, ha indicado.
No obstante, ha enfatizado que “a mí me hace mucha ilusión València”, una ciudad que, en sus palabras, “es una ciudad que adoro, que vivo, que sufro, que amo, que lloro y que río y, por tanto, mi cabeza hace tiempo que ya está pensando”. “Yo voy por la calle y ya voy cambiando cosas”, ha añadido.
Una dimisión que define como forzada
En relación con el concepto de 'lawfare', Oltra sostiene que su caso acabará estudiándose en todas las facultades de Derecho del país porque, según afirma, “todo el país sabe que he sufrido 'lawfare'”. Sobre su salida del Consell como vicepresidenta, ha insistido en que no se arrepiente, ya que la “responsabilidad política” no le dejaba “otra opción”, aunque ha recalcado que se trató de una “dimisión forzada”.
En este sentido, ha criticado que el entorno del que fue president de la Generalitat durante el Botànic, Ximo Puig, “debería reflexionar” porque “no tuvo esto --la desaparición del Botànic-- en cuenta cuando forzaron la máquina de la dimisión”. A su juicio, “ellos fueron una parte importante --de la dimisión-- porque las declaraciones públicas del presidente --Ximo Puig-- eran: o dimites o te ceso”, ha recordado Oltra.
Y ha añadido: “En ese momento tomo la decisión por responsabilidad porque eso iba a ser una bomba que no se iba a sostener y nadie iba a aguantar la presión. Pero en el pecado llevaron la penitencia. Han ganado, ganaron aquella batalla, pero yo creo que si no nos rendimos no ganan”.
Interpelada sobre la actitud de algunos compañeros de partido durante aquel episodio que desembocó en su renuncia, Oltra ha lamentado que --algunos-- “no supieron sostener en un momento donde había que aguantar los machos”. “Porque yo lo expliqué, la verdad es que la intervención de la dimisión fue muy corta, pero creo que decía muchas cosas: en este país no se pueden hacer políticas de izquierdas; no se pueden hacer políticas a favor de los más desfavorecidos. Alguien dirá no se puede hacer política y eso tiene otra segunda lectura y es que la política no sirve y eso es pasto de fascismo”, ha continuado.
Defensa de los impuestos y crítica a las rebajas fiscales
En otro bloque de la entrevista, Oltra ha reivindicado la importancia de los impuestos y ha arremetido contra las formaciones que centran su discurso en reducir la carga fiscal. A su entender, “cuando los partidos de derechas dicen 'vamos a bajar impuestos', lo que están diciendo en realidad es 'nos vamos a bajar los impuestos', porque normalmente esa bajada de impuestos siempre conlleva dos consecuencias para la clase trabajadora: te van a subir los impuestos y habrá peores servicios”.
“A ellos les da igual. Ellos se van al hospital privado; llevan a sus hijos a las escuelas privadas donde no va la gente corriente. A ellos les da igual que exista una escuela pública o un hospital público porque se pueden pagar todo en privado. Por lo tanto, cuando un político te está diciendo 'vamos a bajar los impuestos', lo que está diciendo es que le va a bajar los impuestos a los ricos”, ha remarcado.
Para Oltra, “hay que hacer mucha pedagogía con los impuestos”. “Yo lo vi en Dubai, cuando empezaron a caer bombas, estos que son ahora los nuevos ricos, los 'influencers', que viven allí para no pagar impuestos en España decían 'oiga, Gobierno de España, mándeme un avión y sáqueme de aquí'; ya, pero eso vale dinero, eso lo tiene que pagar alguien y esos son los impuestos, querido. Esos son los impuestos”.
Tiempo, bienestar y salud mental
A partir de ahí, Oltra ha reflexionado sobre “qué han hecho mal los gobierno progresistas” y ha señalado que la sociedad ha perdido la “gestión democrática” del tiempo, algo que, según ha subrayado, es “un problema porque no va solo de cosas materiales el bienestar, también va de tiempo”. Ha advertido de que “la tecnología de la comunicación, la inteligencia artificial y todas las redes nos están cambiando incluso la sinapsis neuronal y la manera en la que tenemos de relacionarnos”.
En su opinión, “la pérdida de cercanía humana está generando un montón de problemas de salud mental en adolescentes”. “Es un problema también de la gestión del tiempo porque la gente no tiene tiempo para dedicar a la comunidad, porque te pasas la vida sobreviviendo porque las élites han declarado la guerra a la vida y necesita tenernos encerrados”, ha lamentado.
Con todo, ha reiterado que las ciudades deben configurarse como “espacios de encuentro y no de circulación”, lugares “de socialización, donde compartimos”. “Juntas y juntos podemos hacer frente a esto y volver a rescatar la democracia para que la democracia tenga realmente la fuerza que tiene que tener”, ha concluido.