Qué es (y qué no) la 'Operación Rufián', el último intento de reagrupar a la izquierda

El portavoz parlamentario de ERC inicia una 'tournée' de eventos por España para explorar con las izquierdas una fórmula que frene a la extrema derecha. El proyecto no es personalista ni pretende cristalizar en un nuevo partido que diluya siglas

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Un rumor comienza a tomar forma. Tiempo ha que sobrevuelan al tablero político unos ecos relacionados con Gabriel Rufián y un nuevo frente de izquierdas. Las confabulaciones se han disparado en las últimas horas con motivo de la tournée que prepara el portavoz parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) con los principales partidos a la izquierda del PSOE. El primero, el miércoles 18 de febrero en Madrid, en la sala Galileo Galilei, donde charlará con Emilio Delgado, portavoz adjunto de Más Madrid en la Asamblea de la capital. El evento, conducido por la analista política Sarah Santaolalla, ha dado rienda suelta a las especulaciones. ¿Estamos ante el comienzo de un nuevo partido?

Qué es la Operación Rufián

La Operación Rufián no es más que el germen de una visión que lleva tiempo gestándose. Rufián viene alertando de que, ante el auge de la derecha y la extrema derecha, confirmado en las elecciones autonómicas de Extremadura y Aragón, la única vía es la unión de las izquierdas.

Manido concepto el de “unión de las izquierdas”. Desde la fractura del bipartidismo en 2015 se ha blandido en cada cita electoral. Podemos se alió con Izquierda Unida (IU) para conformar Unidas Podemos, del que luego se cayó el ala errejonista y surgió Más Madrid y su rama nacional, Más País; que luego, fue absorbido por Sumar, un proyecto personalista comandado por Yolanda Díaz.

La 'Operación Rufián' no es más que el germen de una visión: reagrupar a las izquierdas para frenar el auge de la extrema derecha, sin personalismos, ni vetos, ni siglas impuestas

Este sucinto repaso indica que, en efecto, en muchas ocasiones se ha apelado a la unión de las izquierdas. ¿Por qué ahora iba a ser diferente? ¿Qué hay de nuevo?

La Operación Rufián se yergue como algo novedoso porque se desconoce en qué cristalizará. No es un Sumar 2.0 porque los magenta crearon las siglas ex profeso para Yolanda Díaz y las impusieron al resto de formaciones, incluso vetando a figuras relevantes de la izquierda como Irene Montero. El resultado fue que la familia morada abandonó la bancada del Grupo Parlamentario Plurinacional Sumar y se adscribió al Mixto.

Rufián no quiere crear un partido que le sirva para desembarcar en Moncloa. De hecho, él mismo ha admitido en diversas ocasiones que considera que quien mejor podría liderar una potencial lista conjunta sería la propia Irene Montero (todo un dardo a Yolanda Díaz, con quien, por cierto, no tiene buena relación).

El propio Rufián ha señalado a Irene Montero como la líder ideal para la nueva aventura

La empresa puesta en marcha por el líder republicano no tiene forma corpórea, se desconoce en qué quedará, pues de momento, lo único cierto es que la gira no es más que una excusa para abrir una conversación con todas las izquierdas con solera y que conocen su territorio para explorar la mejor fórmula para sumar fuerzas.

Al estilo europeo

Qué saldrá de todo esto es un misterio. No hay un modelo preconcebido. La gira no tiene como objetivo coronar a Rufián como el líder de una candidatura de izquierdas plurinacional. Pero sí se sabe lo que no es, o al menos, lo que no se quiere ser.

No se pretende imponer un nuevo partido, ni vetar a nadie. En este sentido, una fórmula que precisamente estos actores políticos ya conocen y respeta el espíritu de la Operación Rufián es la de las elecciones al Parlamento Europeo.

En las últimas, las de 2024, concurrieron ERC, EH Bildu, BNG y Ara Més en una lista conjunta bajo el nombre de Ahora Repúblicas. Cierto es que en las europeas se da la particularidad de que en cada comunidad autónomas pueden figurar los nombres de ese territorio, aunque en la lista nacional, copen un puesto diferente. No es descartable este modelo, en que cada partido lidere la lista de cada territorio. Sin vetos, sin zancadillas ni personalismos, todos cabalgando en una misma dirección, con sus matices y diferentes caballos, pero con el mismo destino.

Una conversación que hay que tener

El propio Gabriel Rufián insiste en que los partidos a la izquierda del PSOE tienen que tener esta conversación para frenar a la extrema derecha. “Lo que viene no se para con siglas, se para con pueblos”, ha dicho; preguntándose de qué sirve llegar al Congreso con dos, tres o cuatro diputados más “si el ministro del Interior va a ser Abascal”.

“¿No vale la pena intentar hacer algo diferente para frenarlo?” Más cabeza y menos pureza, remacha.

A la nevera

Los primeros obstáculos de la Operación Rufián se los ha encontrado en su propia casa. Hay voces en ERC que no ven con buenos ojos este viaje. El padrino político de Rufián, Joan Tardá, sí que avala la maniobra, mas no así otros. Hay quienes consideran que se descafeína el independentismo y se oponen a la posibilidad de diluir según qué siglas.

Tampoco terminan de verlo otros socios habituales y que sí o sí, se quieren en la ecuación. Se trata de EH Bildu, que como antes se ha citado, ha compartido listas europeas sin problema. Pero las elecciones nacionales son otra cosa.

Este domingo un amigo personal del propio Rufián enfrió el proyecto. El diputado de EH Bildu Oskar Matute, con quien no solo le une una relación de amistad sino de íntima cooperación parlamentaria, desterró la idea.

“Tengo una gran relación personal  política con Gabriel Rufián- Durante estos años hemos colaborado junto a otras fuerzas en la defensa de los derechos de nuestras naciones, actuando siempre con solidaridad con las clases populares y los pueblos del Estado. Es un trabajo del que nos sentimos muy orgullosos. Pero nuestro proyecto, EH Bildu, es y será un proyecto por y para nuestro país: Euskal Herria y su gente”, escribió en su perfil oficial de X.

Su testimonio no es menor. Está previsto que el propio Matute protagonice uno de los actos con Rufián el próximo mes de marzo en el País Vasco.

También el secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha descartado la idea de agrupar las formaciones a la izquierda del PSOE: “No es viable”. En la misma tónica se mueve IU. Su coordinador federal y candidato de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, lamenta que “la gente está harta de las telenovelas de la izquierda”.

La mecha ya está prendida, la Operación Rufián en marcha y solo conforme se avance en el camino se irá vislumbrando en qué cristaliza esta visión. Algunos partidos, de primeras, se muestran reticentes, pero es innegable que el portavoz parlamentario de ERC es una de las figuras clave del tablero (no en vano, está en el top 10 del ranking de Poder Digital) y sus ecos, como poco, se están haciendo notar.