Ortega Smith, cofundador de Vox y afiliado número 6, expulsado tras desafiar a Abascal y a la cúpula del partido

Vox expulsa a Ortega Smith tras años de tensiones internas, pérdida de poder y desafíos abiertos al liderazgo de Santiago Abascal.

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El exportavoz de VOX en el Ayuntamiento de Madrid, Javier Ortega Smith, durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados, a 24 de febrero de 2026, en Madrid (España). Carlos Luján - Europa Press

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Vox ha decidido expulsar de forma definitiva a Javier Ortega Smith, retirándole también la condición de afiliado, después de que este se negara a aceptar su sustitución al frente del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid. Ortega Smith, uno de los fundadores de Vox y conocido por reivindicar que era el afiliado número 6 del partido, ha terminado apartado tras sus críticas a Santiago Abascal y a la dirección, así como por varios episodios que en Bambú se interpretaron como provocaciones.

Ortega Smith (1968), con doble nacionalidad española y argentina, procede de una familia vinculada a la abogacía. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Alcalá y suele exhibir con orgullo su etapa en el Grupo de Operaciones Especiales (GOE), una unidad de élite de las Fuerzas Armadas con base en el acuartelamiento logístico de San Pedro, en Colmenar Viejo (Madrid).

En aquellos años militó en Falange Española y de las Jons. Más adelante, en 1994, moderó su discurso y se presentó a las elecciones europeas —en el puesto 55 de la candidatura— con Foro, la formación impulsada y liderada por Eduardo Punset, en coalición con el Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez.

Ya como abogado, Ortega Smith asumió la defensa de Abascal en un procedimiento judicial en 2012 por las amenazas que el hoy líder de Vox recibió de la izquierda 'abertzale' en Amurrio (Álava), su localidad natal, y en Llodio (Vizcaya), cuando era concejal del PP. A aquella vista acudieron Iván Espinosa de los Monteros y su esposa, Rocío Monasterio, en señal de apoyo, y allí conocieron al letrado. Espinosa y Monasterio, que se incorporaron a Vox en su etapa inicial, han abandonado también el partido y mantienen ahora una relación de confrontación con Abascal.

Del germen de Vox al núcleo duro del partido

En esa época, Abascal ya se encontraba muy distanciado del PP, al que reprochaba públicamente la falta de democracia interna, y centraba sus esfuerzos en la Fundación DENAES, creada en 2006 con el visto bueno de Esperanza Aguirre, entonces presidenta de la Comunidad de Madrid. Aquella fundación fue el embrión de Vox, y allí Ortega Smith llegó a ocupar la responsabilidad del departamento jurídico.

Vox se inscribió como partido el 17 de diciembre de 2013 y se presentó oficialmente ante los medios el 16 de enero de 2014. Abascal figuraba ya entre los dirigentes de la nueva formación y fue elegido presidente por primera vez en septiembre de 2014. Dos años después, en 2016, designó a su amigo Ortega Smith, padrino de una de sus hijas, como secretario general de Vox, desde donde se encargó de levantar la estructura territorial del partido, históricamente frágil y muy subordinada a la cúpula nacional.

La proyección pública de Ortega Smith se disparó en 2017, cuando asumió la acusación popular en el juicio del 'procés' catalán, aunque antes ya había protagonizado acciones que lo situaron en el foco mediático. En 2014, retiró un bloque de hormigón de un arrecife artificial en aguas de Gibraltar, lo que motivó una orden de busca y captura por parte de las autoridades gibraltareñas, que reclaman su devolución a España. Ese bloque se exhibe hoy en la sede nacional de Vox.

Conforme Vox crecía, la figura de su secretario general se fue consolidando como una de las más controvertidas del partido. En 2020 se difundió un vídeo en el que aparecía disparando un fusil de asalto del Ejército durante un curso de defensa en Murcia. Ese mismo año, sus manifestaciones calificando al SARS-CoV-2 de "maldito virus chino" y asegurando que sus "anticuerpos españoles" lo combatirían provocaron la queja formal de la Embajada de China.

Durante su etapa como secretario general se granjeó numerosos adversarios internos y fama de dirigente duro. Abascal lo apartó de ese puesto en 2022, tras la traumática salida de Macarena Olona. Los enfrentamientos entre el también diputado en el Congreso y Olona terminaron por deteriorar aún más la relación del parlamentario con la organización.

Abascal situó entonces en la Secretaría General a Ignacio Garriga, un perfil considerado más conciliador. Aun así, mantuvo a Ortega Smith en la cúpula de Vox, nombrándole vicepresidente del partido, cargo que compartía con el jefe de la delegación de Vox en Bruselas, Jorge Buxadé, y con la diputada Reyes Romero.

Críticas internas, pérdida de poder y ruptura final

Desde ese momento, Ortega Smith comenzó a lanzar críticas hacia la Ejecutiva de Vox que fueron mermando su influencia interna. En 2023, en una entrevista con Europa Press, advirtió de que Vox "no puede convertirse en una agencia de colocación". La relación con la cúpula terminó de quebrarse cuando trascendieron informaciones que apuntaban a que valoraba disputar el liderazgo de Vox a Santiago Abascal en la Asamblea de 2024.

Tras esa Asamblea de 2024, en la que Abascal fue refrendado como presidente de Vox por otros cuatro años con más de un 90% de los votos, el líder del partido lo apartó de la Vicepresidencia. En esa misma remodelación, también desplazó de ese cargo a Buxadé y a Romero, y los tres pasaron a ser simples vocales en la Ejecutiva, aunque siguieron formalmente en la dirección.

Desde entonces, Ortega Smith ha protagonizado una serie de gestos que han molestado profundamente en Bambú y han desembocado en la pérdida de todas sus responsabilidades. Asistió a la presentación del 'think tank' de Espinosa de los Monteros y justificó su presencia alegando que "nadie podía molestarse porque fuera a abrazar a un amigo". Asimismo, se dejó ver en la tribuna de autoridades durante el desfile del 12 de octubre, después de que Abascal decidiera no acudir para evitar coincidir con el Gobierno.

En un primer momento, Vox trató de restar importancia a estos episodios, pero poco después inició un proceso para retirarle progresivamente todos sus cargos. En apenas cuatro meses ha perdido la portavocía adjunta en el Congreso; las portavocías y su participación en las comisiones de Interior y Justicia; su puesto en la Diputación Permanente; y ha sido desplazado a la última fila del Hemiciclo, conocida como el 'gallinero'. A ello se suma su relevo como portavoz en el Ayuntamiento de Madrid, que ha sido el detonante de su expulsión definitiva de la Ejecutiva y, finalmente, del partido.

Todo apunta a que será también expulsado de los grupos parlamentarios tanto en el Consistorio madrileño como en el Congreso. Si decide no renunciar a sus actas, pasará a integrarse en el grupo de no adscritos en el Ayuntamiento y en el Grupo Mixto en la Cámara Baja.