Óskar Matute (EH Bildu) enfría la 'operación de Rufián' de reagrupar a la izquierda más allá del PSOE

"Nuestro proyecto, EH Bildu, es y será un proyecto por y para nuestro país: Euskal Herria y su gente", dice el diputado de la izquierda abertzale, que participará en uno de los eventos de la gira

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El diputado de EH Bildu, Oskar Matute, durante un pleno en el Congreso de los Diputados | Fernando Sánchez (Europa Press).

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La iniciativa anunciada por Gabriel Rufián para reagrupar a las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE ha generado expectación en un espacio político marcado por la fragmentación, el desgaste electoral y la falta de horizonte común. Sin embargo, apenas unas horas después de conocerse los planes del portavoz de ERC en el Congreso, una de las voces clave precisamente de este espacio , Oskar Matute, se ha encargado de rebajar las expectativas y poner límites claros al alcance de la propuesta.

El dirigente de EH Bildu ha respondido a través de su perfil oficial de X subrayando la buena relación personal y política con Rufián y reivindicando el trabajo conjunto realizado en el Congreso en defensa de los derechos nacionales y sociales. Pero, al mismo tiempo, introduce una línea roja inequívoca: EH Bildu no se concibe como parte de un proyecto estatal de recomposición de la izquierda, sino como un proyecto propio, anclado exclusivamente en Euskal Herria.

Ese matiz, expresado con tacto pero sin ambigüedades, actúa como un freno a la narrativa que rodea la gira de Rufián. Frente a la lectura de que se estaría gestando un frente amplio estatal de las izquierdas no socialistas, Matute devuelve el debate a una lógica que EH Bildu ha defendido de forma constante: la cooperación puntual y estratégica no equivale a diluir los proyectos nacionales en una estructura común.

En su mensaje, Matute recuerda que la colaboración entre ERC, Bildu y otras fuerzas se ha dado “junto a otras fuerzas” y siempre en clave de solidaridad y defensa de derechos, no como parte de una construcción orgánica compartida. Es una precisión relevante, porque desplaza el foco desde la idea de alianza electoral o proyecto común hacia un terreno mucho más pragmático: acuerdos concretos, objetivos compartidos y respeto a las trayectorias propias.

Matute insiste en sentirse muy orgullosos de trabajo conjunto, pero “nuestro proyecto, EH Bildu, es y será un proyecto por y para nuestro país: Euskal Herria y su gente”. “Seguiremos aportando y empujando en esa dirección para hacer frente al autoritarismo y dignificar la vida de la ciudadanía vasca. Y, siempre que esté en nuestras manos, también de las buenas gentes trabajadoras de todo el Estado”, ha remachado.

La respuesta de EH Bildu no dinamita la iniciativa de Rufián, pero sí la aterriza. Reduce su alcance, enfría las expectativas y recuerda que no todos los actores llamados a ese espacio comparten el mismo marco estratégico.

Así, más que abrir una nueva fase de convergencia, la reacción de Matute devuelve el debate a su estado habitual: cooperación parlamentaria, afinidades ideológicas y respeto a proyectos propios. Un gesto que, sin estridencias, que rebaja el suflé y pone en cuarentena cualquier lectura de gran reordenación inmediata a la izquierda del PSOE.