En un momento político marcado por los cambios en el Gobierno tras la salida de María Jesús Montero hacia Andalucía, Pablo Iglesias ha introducido un elemento que ha disparado el interés político y mediático: la sucesión de Pedro Sánchez.
Durante su intervención en el programa Malas Lenguas de La 2, el exvicepresidente del Gobierno se mostró tajante al afirmar que el futuro liderazgo del PSOE ya tiene nombre. “El día que Pedro Sánchez deje la política, su sustituto será Óscar Puente”, aseguró sin matices.
Ante las dudas de otros tertulianos, que recordaron que el liderazgo del PSOE depende de las bases y de los procesos internos, el exlíder de Podemos lanzó un desafío en directo.
“¿Apostamos una cena?”, dijo, convencido de que serán precisamente los militantes quienes acaben eligiendo a Óscar Puente como sucesor.
Las palabras de Iglesias se producen en plena reconfiguración del Ejecutivo, tras la salida de María Jesús Montero para competir en Andalucía y el ascenso de Carlos Cuerpo como nuevo vicepresidente.
Estos movimientos han reordenado el equilibrio interno del Gobierno y han reactivado, aunque de forma indirecta, la conversación sobre quién tiene más peso dentro del entorno de Sánchez.
En ese sentido, Iglesias también dejó otra lectura relevante: señaló a Félix Bolaños como el ministro más influyente del Ejecutivo, independientemente de su rango formal.