El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha expresado este viernes su respaldo al acuerdo comercial agrícola entre la Unión Europea (UE) y Mercosur, al considerarlo una forma de imponer “las reglas del juego” y un contrapeso frente al “capricho” del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
“No se puede imponer el capricho de Trump de romper el comercio permanentemente, se tiene que imponer el comercio” ha alegado el socialista en unas declaraciones a medios en Fitur, recogidas por Europa Press, tras ser preguntado sobre la alianza comercial de la UE con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
En esta línea, ha subrayado que el tratado ya supone un avance por el mero hecho de convertirse en ejemplo de cómo dos “grandes zonas del planeta” pueden mantener “un comercio con reglas”.
Al mismo tiempo, ha reconocido que el texto firmado implica “cosas en general muy buenas para Europa y algunas cosas que probablemente lo sean menos”, dado que se trata de un acuerdo que “no va satisfacer al cien por cien” a ninguna de las partes: “No es ni blanco ni negro”.
Pese a estas reservas, el jefe del Ejecutivo castellano-manchego defiende que este “toma y daca”, que debe abordarse con “serenidad” en el debate público, constituye una forma de “apostar por incrementar el comercio” y abrir para España y para Europa “oportunidades de vender fuera”.
Trump, la estabilidad mundial y el gasto militar
En otro orden de cuestiones, Page ha criticado que el mandatario estadounidense “solo busca negocio”, citando su interés por el petróleo en Venezuela y por los minerales raros en Groenlandia. Por este motivo, ha asegurado que el inquilino de la Casa Blanca “es el gran problema que tiene ahora mismo la estabilidad del mundo”.
Al respecto, aunque se ha mostrado convencido de que “hay que invertir en seguridad”, el presidente autonómico ha acusado a Trump de presionar a los países de la UE para elevar su gasto militar con el único fin de que compren armamento a Estados Unidos. “Si el gasto militar que aumentara Europa no fuera a parar a la industria armamentística americana, también se quejaría. No nos engañemos”, ha concluido.