Perú sigue sin saber quién acompañará a Keiko Fujimori en la fase final de las elecciones

La pelea por el segundo puesto mantiene bloqueado el escrutinio oficial y el resultado final podría retrasarse hasta mediados de mayo

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Elecciones presidenciales en Perú, imagen de archivo Europa Press/Contacto/Carlos Garcia Granthon

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Las elecciones presidenciales de Perú continúan sin un resultado definitivo una semana después de la votación. Aunque la candidata conservadora Keiko Fujimori se mantiene al frente del escrutinio, todavía no está claro quién logrará el segundo billete para la segunda vuelta presidencial, prevista para el próximo 7 de junio.

La plaza restante se la disputan el izquierdista Roberto Sánchez y el ultraderechista Rafael López Aliaga, separados por una distancia mínima que mantiene abierto el recuento.

Miles de votos aún por revisar

El retraso se debe a la existencia de miles de actas observadas, impugnadas o con incidencias que aún deben ser revisadas por los organismos electorales y por la justicia peruana.

Ese procedimiento podría prolongarse varias semanas, por lo que la proclamación oficial no se espera hasta mediados de mayo.

La ajustada diferencia entre Sánchez y López Aliaga impide, por ahora, confirmar quién se enfrentará a Fujimori en la segunda ronda.

Keiko lidera, pero sin victoria cerrada

Aunque Keiko Fujimori encabeza el recuento, su ventaja no le permite evitar la segunda vuelta, ya que ningún candidato ha alcanzado el porcentaje necesario para imponerse en primera ronda.

La hija del expresidente Alberto Fujimori buscará así una nueva oportunidad para llegar a la presidencia tras varios intentos fallidos en elecciones anteriores.

Tensión política y acusaciones cruzadas

La incertidumbre ha incrementado la tensión política en el país. Rafael López Aliaga ha denunciado posibles irregularidades sin aportar pruebas concluyentes, mientras las autoridades electorales han pedido prudencia y respeto al proceso de revisión.

Perú afronta una nueva fase de incertidumbre institucional tras años de inestabilidad política, con varios cambios presidenciales, enfrentamientos entre poderes del Estado y una sociedad cada vez más fragmentada en las urnas.