El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha afirmado este sábado que la reapertura del Estrecho de Ormuz supone una oportunidad para avanzar hacia la pacificación internacional y repensar el rumbo económico global.
“Esa agenda tiene que ser construida fuera del petróleo, de los hidrocarburos y hacia la descarbonización de la economía”, sostuvo a su llegada a la IV Reunión en Defensa de la Democracia, impulsada por Pedro Sánchez en Barcelona.
Petro vinculó así la crisis en Oriente Medio con la dependencia energética mundial y defendió que la estabilidad futura pasa por reducir el peso estratégico de los combustibles fósiles.
Críticas a la guerra y defensa del multilateralismo
El mandatario colombiano calificó la guerra en Oriente Medio como “uno de los peores pasos dados por gobierno alguno en el mundo en el último tiempo, fuera del genocidio de Gaza”, y reclamó un proceso de paz sólido que incluya una solución de dos Estados para Palestina.
Preguntado sobre si la cumbre celebrada en Barcelona tiene un carácter anti-Donald Trump, Petro lo rechazó y aseguró que se trata de un foro “por una alternativa en el mundo, no contra”.
En la misma línea, la presidenta electa de Irlanda, Catherine Connolly, advirtió de que no se debe normalizar la guerra, los desplazamientos forzosos y la muerte, mientras que el vicecanciller de Austria, Andreas Babler, defendió una alianza basada en la razón, la legalidad internacional y la cooperación multilateral.