El presidente del BBB del PNV, Iñigo Ansola, ha declarado que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se encuentra en una situación complicada, descrita como «llegando a un callejón sin salida», aunque ha subrayado que todavía no se ha probado una «relación directa» entre el Partido Socialista y los escándalos de corrupción que implican a antiguos dirigentes del PSOE. Sin embargo, ha advertido que cualquier confirmación de esta conexión constituiría «una línea roja» para su partido.
En una reciente entrevista en Radio Euskadi, Ansola ha analizado el panorama político actual y ha mencionado la manifestación organizada por el PP contra la corrupción en Madrid. Ha cuestionado si, ante los escándalos actuales, Sánchez debería contemplar convocar elecciones, reiterando que la «situación no es nada buena».
Asimismo, Ansola ha criticado al presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, por sugerir que los partidos decentes deberían apoyar una moción de censura contra Sánchez. Ha tildado de «muy indecente» la dependencia del PP de un apoyo como el de Vox, especialmente por su postura contraria al autogobierno vasco y sus intenciones de limitar el papel del PNV.
«No empecemos a hablar de decencias porque quizá quien está apelando a la decencia es quien más tiene que mirarse al ombligo», ha expresado Ansola en la entrevista.
«LÍNEA ROJA»
Respecto a la postura del PNV frente al Gobierno de Sánchez, Ansola ha reiterado lo mencionado por su portavoz en el Congreso, Maribel Vaquero, sobre que una confirmación de la implicación directa del PSOE en corrupción sería claramente «una línea roja» para el partido.
Mientras tanto, el PNV sigue exigiendo al PSOE que «cumpla lo pactado» en relación al Estatuto de Gernika, con la esperanza de que se materialice antes de que termine el año. «Quedan 30 días, hay tiempo todavía para acordar, no partimos de cero, se está trabajando muchísimo y es lo que exigimos», ha explicado Ansola.
Finalmente, Ansola ha lamentado que el Rey Felipe VI no aprovechara la reciente conmemoración del bombardeo de Gernika para pedir perdón, calificándolo de «oportunidad perdida muy importante» para la reconciliación y el reconocimiento a las víctimas.











