PP y Vox garantizan acuerdos en sus frentes autonómicos abiertos, pero se reservan los detalles de las negociaciones

Mientras los plazos electorales aprietan, Vox prioriza políticas sobre cargos y el PP insiste en garantizar mayorías estables, dejando a Andalucía como el próximo escenario decisivo

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El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, saluda al presidente de VOX, Santiago Abascal, a su salida de un pleno en el Congreso de los Diputados | Europa Press

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, saluda al presidente de VOX, Santiago Abascal, a su salida de un pleno en el Congreso de los Diputados | Europa Press

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PP y Vox comparten tres frentes autonómicos abiertos sobre los que ambos partidos han arrojado esta semana algo de claridad: la gobernabilidad en Extremadura, Aragón y Castilla y León. Las negociaciones para formar gobiernos autonómicos siguen en marcha, y según afirman las dos formaciones, con avances que previsiblemente se cristalizarán en acuerdos que, por ahora, están en el aire.

Mientras el calendario electoral aprieta, los partidos buscan proyectar estabilidad de cara a las elecciones de Andalucía del próximo 17 de mayo, donde Vox se perfila nuevamente como llave de gobierno.

Vox dice priorizar las políticas por delante de los cargos

El Parador de Málaga ha sido este jueves el epicentro de esa discusión para los de Abascal, que han reunido a su Comité Ejecutivo Nacional (CEN), al Comité de Acción Política (CAP) y a los portavoces regionales y nacionales para consolidar estrategia.

Tras la reunión, el secretario general de Vox, Ignacio Garriga, ha celebrado que son “moderadamente optimistas” respecto a los pactos pendientes en las mencionadas comunidades con el Partido Popular. "Todo aquello que PP y PSOE decían que no se podía cambiar, Vox va a lograr avances en esas materias”, incluyendo vivienda, seguridad, migración y fiscalidad.

Respecto a las negociaciones con el PP, Garriga ha dicho que existen “avances sobre materias que son preocupación urgente para los españoles”. No obstante, ha advertido de que “la negociación no se cierra hasta que haya un acuerdo” y ha subrayado la necesidad de prudencia y discreción hasta la formalización de los pactos.

Por su parte, el portavoz nacional, José Antonio Fúster, insistió este lunes en que no negociarán cargos antes de definir políticas. “Primero políticas y luego sillones”, remarcó tras descartar que fueran a negociar la Presidencia de las Cortes de Castilla y León. Fúster ha acusado a la dirección nacional del PP de “poner zancadillas” y obstaculizar las negociaciones, aunque destacó que la relación con los barones autonómicos es más fluida.

PP: presión por cerrar gobiernos estables

Desde el PP, la portavoz en el Congreso, Ester Muñoz, ha garantizado este jueves en rueda dee prensa que “habrá gobiernos” con Vox en las tres comunidades, aunque ha admitido que desconoce si se cerrará primero el pacto en Extremadura o en Aragón. Según Muñoz, la prioridad del PP es garantizar gobiernos estables y de derechas. “No vamos a cejar en nuestro empeño, cueste lo que cueste y hasta el minuto final”, ha señalado en consonancia con los de Abascal sobre la discreción en los detalles de los pactos 

El vicesecretario general de Economía del PP, Juan Bravo, ha subrayado por su aprte la necesidad de cerrar el acuerdo extremeño lo antes posible para evitar una repetición electoral. Bravo también se ha demostrado confiado en que ambas formaciones alcanzarán un entendimiento. “La voluntad clara de los extremeños es que María Guardiola sea su presidenta y, cuanto antes se conforme un Gobierno, antes se podrá empezar a elaborar los Presupuestos y a trabajar”, ha señalado.

Heridas sin sanar

Pero las negociaciones no han estado exentas de fricciones. La tensión entre Vox y PP sobre su compatibilidad a la hora de compartir ejecutivos se remonta al verano de 2024, cuando los de Abascal abandonaron cinco gobiernos autonómicos por discrepancias sobre la cuestión migratoria.

Esas fricciones siguen latentes. Esta Semana Santa, Garriga ha definido a Alberto Núñez Feijóo ya  su núcleo cercano como “ese clan gallego con prácticas de contrabandista de ría”, en una carta en la que responsabilizaba al PP del goteo de crisis internas en Vox, como las polémicas con Ortega Smith y concejales de Torre Pacheco.

Fúster ha reprochado además filtraciones de información a la prensa por parte del PP, que según Vox dificultan la creación de un clima de confianza. 

Mientras Extremadura y Aragón concentran la atención por los plazos y la posibilidad de elecciones anticipadas, Andalucía se perfila como el próximo campo de juego electoral. Vox busca consolidar su papel como llave de gobierno y consolidar su proclama: “los españoles primero”, antes que los sillones. Mientras, el PP mantiene su estrategia de asegurar mayorías estables y cumplir la voluntad expresada por los votantes, que últimamente prefieren a los 'populares' como primera fuerza allí donde se sacan las urnas.