Pradales reclama más soberanía europea en seguridad y una disuasión militar compartida

Pradales reclama soberanía estratégica europea en defensa y una capacidad disuasoria común, reivindicando el legado europeísta del lehendakari Agirre.

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El Lehendakari, Imanol Pradales Iñaki Berasaluce - Europa Press

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El Lehendakari, Imanol Pradales, defiende como “vital” que Europa alcance una auténtica soberanía estratégica, no solo en el ámbito de los suministros, la energía, la alimentación, la industria y la tecnología, sino también en materia de seguridad y defensa, impulsando una capacidad disuasoria conjunta. “La dependencia nos hace vulnerables, nos deja indefensos ante quienes pretenden camuflar la subordinación como cooperación y ante líderes autoritarios que pretenden aprovechar la globalización como herramienta de ataque”, señala.

En un artículo difundido en redes sociales con motivo del 66 aniversario del fallecimiento del Lehendakari José Antonio Agirre, el presidente del Gobierno vasco subraya que la defensa del multilateralismo como vía de cooperación y de un orden internacional basado en normas “no es algo que pueda desterrarse en función de las circunstancias”.

“Una cosa es reconocer las carencias y limitaciones del sistema y del derecho internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial y otra, muy distinta, dar por enterrado el orden internacional basado en reglas.

Europa no puede ceder esa bandera”, asevera, para añadir que la UE “debe ser un actor global y actuar con una sola voz, como hizo ante la invasión de Ucrania”.

Tras evocar que el lehendakari Agirre tuvo un papel activo en la construcción del proyecto europeo a través de los Nuevos Equipos Internacionales y en la Conferencia de San Francisco que dio origen a la ONU, recuerda los tres ejes de su “compromiso vital”: “una Euskadi libre, una Europa democrática y un mundo en paz”, con un mismo hilo conductor: “la libertad de las personas y de los pueblos”.

En esta línea, remarca que “hoy, en un momento marcado por guerras y crisis que generan violencia y muerte, además de enorme incertidumbre y preocupación sobre el futuro, no hay mejor homenaje que aprender de sus enseñanzas: una es la apuesta por Europa, no como una mera asociación de países que cooperan en ámbitos de interés material mutuo, sino como una comunidad de valores, como una forma de entender la Humanidad”.

A su juicio, la fractura mostrada por la UE “ante el genocidio en Gaza o ante la guerra contra Irán” “no hace sino dar alas a quienes pretenden debilitar Europa y establecer un mundo bipolar basado en bloques y esferas de influencia”.

Asimismo, Pradales sostiene que “la paz no se salvaguarda con eslóganes huecos ni buenismos, exige renuncias y decisiones difíciles por parte de quienes gobernamos, y exige, sobre todo, asumir la responsabilidad, sin culpar a terceros”.

“En estos días en los que se multiplican los ataques a la democracia, los derechos humanos, las libertades y la justicia social, es más necesario que nunca fortalecer esos valores que compartimos como comunidad, porque la responsabilidad exige, en estos tiempos de incertidumbre, volatilidad y guerras, que no hagamos política con el piloto automático puesto”, señala, para añadir que se precisa un pensamiento “crítico y ético que cuestione permanentemente los nuevos retos y problemas”.

Para el dirigente vasco, el avance de la humanidad “necesita de humanismo, altura ética y justicia social, ante un momento geopolítico en el que hay quienes apuestan por imponer la sinrazón de la fuerza frente a la fuerza de la razón”.

En este punto, sostiene que Agirre habría reclamado que “no cediéramos a la resignación, que diéramos un paso al frente y nos planteáramos, permanentemente, en qué medida nuestras acciones y palabras responden a esos ideales que compartimos como nación dentro del proyecto común europeo”.

“Insistiría en que algunos hacen mucho ruido, pero que somos muchos más quienes defendemos la paz y la cooperación, propondría que sigamos tejiendo alianzas para construir un mundo mejor y más justo, fortaleciendo Euskadi con entusiasmo, con fe, creyéndonos capaces de continuar siendo dignos representantes de los valores que nuestro país representa”, concluye el lehendakari.