Quince años del 15M: el movimiento que tomó Sol y encendió la indignación ciudadana

El 15M cumple 15 años como símbolo de la indignación ciudadana que tomó Sol y abrió paso a la llamada nueva política en España.

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La asamblea general del Movimiento 15M en Madrid ha aprobado por consenso levantar la acampada de la Puerta del Sol el próximo domingo, 12 de junio, una jornada en la que está previsto que se celebre un gran acto reivindicativo en la céntric EUROPA PRESS

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El próximo 15 de mayo se cumplirán quince años desde que el movimiento de los indignados ocupó plazas y calles como la Puerta del Sol. Aquel 15M canalizó el malestar de una generación castigada por la crisis económica y se convirtió en el origen de lo que después se denominó la 'nueva política', que acabó tomando forma en proyectos como Podemos o en iniciativas municipalistas como Ahora Madrid.

En el arranque de este ciclo de protesta jugó un papel clave la conocida como 'Biblia indignada', un breve ensayo firmado por Stéphane Hessel. El escritor y activista, miembro de la Resistencia francesa, superviviente de Buchenwald y diplomático que participó en la redacción de la Declaración Universal de Derechos Humanos, contribuyó a articular la rabia de una sociedad golpeada por la crisis global.

“¡Indignaos!” es un "alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica" que Hessel escribió con 93 años. El texto vio la luz en 2010, en paralelo a la Primavera Árabe, un año antes de que el 15M llenara de protestas las plazas españolas.

El libro conectaba con un clima social que se venía gestando desde 2008, cuando estalló la gran recesión tras la caída del gigante Lehman Brothers en una España marcada por el ladrillo y la burbuja inmobiliaria. La primera gran sacudida ciudadana llegó desde Islandia: entre 2008 y 2011 se encadenaron protestas contra el Gobierno por la gestión de la crisis, organizadas de manera asamblearia, un modelo que luego replicarían el 15M y otros movimientos 'indignados'.

En Islandia, las movilizaciones no solo forzaron la dimisión del Ejecutivo conservador, sino que lograron lo que parecía inalcanzable: penas de cárcel para varios banqueros y el procesamiento del ex primer ministro Geir Haarde por negligencia grave.

La Primavera Árabe y el clima previo al 15M

Otro de los hitos que alimentó la ola de indignación fue la Primavera Árabe, iniciada en 2010 tras la inmolación de un vendedor ambulante, Mohamed Bouazizi, que se prendió fuego frente a una comisaría en Túnez como denuncia de la corrupción y los abusos policiales. Las protestas consiguieron derrocar al Gobierno tunecino.

Su gesto se convirtió en la chispa que encendió en 2011 una cadena de revueltas conocida como Primavera Árabe, cuyo epicentro simbólico fue la Plaza Tahrir de El Cairo y que culminó con la dimisión de Hosni Mubarak después de 30 años de poder autoritario.

Grecia también resultó determinante a la hora de extender un sentimiento de rechazo social ante los duros programas de austeridad impuestos tras el derrumbe del sistema financiero ligado a la crisis de 2008.

Un 15 de mayo que cambió la política

En ese contexto global, la protesta se viralizó y terminó por extenderse por todo el planeta. España no fue una excepción. El domingo 15 de mayo de 2011, Madrid celebraba San Isidro, pero también se convirtió en escenario de la convocatoria de la plataforma Democracia Real Ya (DRY) que, junto a colectivos como la PAH y Juventud sin Futuro, llamó a "toda la ciudadanía descontenta con el sistema" a manifestarse desde Cibeles hasta Sol.

La marcha denunciaba la situación económica, social y política y se celebró apenas una semana antes de las elecciones municipales y autonómicas, que volvería a ganar el PP con Alberto Ruiz-Gallardón y Esperanza Aguirre al frente de las candidaturas.

DRY, surgida al calor de las redes sociales, agrupaba a más de un centenar de asociaciones ciudadanas y había impulsado convocatorias en cerca de medio centenar de ciudades españolas. Invitaba a la población a "tomar las calles" bajo el lema 'No somos mercancía en manos de políticos y banqueros' y fijaba una línea roja: no se admitía la adhesión directa de partidos o sindicatos, aunque cualquier persona podía participar a título individual.

Siguiendo el espíritu de “¡Indignaos!” de Stéphane Hessel, las organizaciones promotoras se definían como un "movimiento pacífico", con la desobediencia civil como eje. Centenares de personas se sumaron a la manifestación en Madrid, que terminó con 80 jóvenes pasando la noche acampados en la Puerta del Sol. Fueron desalojados, pero al día siguiente miles de personas regresaron al mismo lugar.

Acampada Sol y la extensión del 15M

Las acampadas espontáneas se consolidaron en la Puerta del Sol, convertida en símbolo de la lucha contra la corrupción, la austeridad que asfixiaba a los hogares, los recortes y la precariedad. También cristalizaban el rechazo a la 'vieja política' del bipartidismo PP-PSOE.

Pronto, las plazas de otras ciudades comenzaron a llenarse de tiendas de campaña y asambleas abiertas. El ejemplo de Madrid se replicó en espacios como la Plaza Cataluña de Barcelona, la plaza del Ayuntamiento de Valencia, el paseo del Salón de Granada, la plaza de la Candelaria en Tenerife, la plaza de la Constitución en Málaga, la Plaza del Pilar en Zaragoza, la del Obradoiro en Santiago de Compostela, la Porticada de Santander, la Plaza España de Palma de Mallorca o el Obelisco de los Cantones en A Coruña.

La Acampada Sol se levantó el 12 de junio, siguiendo el mandato de la asamblea general, con la premisa de que el fin de la acampada no suponía el cierre de las reivindicaciones. Durante cuatro semanas, el movimiento asambleario se organizó en comisiones y grupos de trabajo abiertos encargados de elaborar propuestas que dieran contenido político y social a la protesta.

“Dormíamos/despertamos”: lemas e imágenes para la historia

Aquellas cuatro semanas quedaron grabadas en la memoria colectiva y en la historia reciente, con un Kilómetro Cero abarrotado de ciudadanos que se sentían estafados por el sistema, rodeados de tiendas de campaña y pancartas.

Entre las imágenes icónicas figura la gran lona publicitaria de una firma cosmética en la confluencia de Carmen y Preciados, protagonizada por la actriz Paz Vega, que fue cubierta por una pancarta con un Heinrich Himmler, jefe de las SS nazis, con orejas de Mickey Mouse y el lema 'No nos representan', una de las consignas más repetidas del 15M.

Otros lemas que se hicieron célebres fueron 'Dormíamos/despertamos'; 'Lo llaman democracia y no lo es'; 'Manos arriba, esto es un contrato'; 'Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir' o 'Vamos despacio porque vamos lejos'.

Una placa en Sol para no olvidar el 15M

En el mismo entorno donde colgó la pancarta de Himmler con orejas de ratón y el lema 'No nos representan', el Ayuntamiento de Madrid presidido por Manuela Carmena instaló en 2018 una placa conmemorativa en la Puerta del Sol para recordar un acontecimiento colectivo que transformó el país.

El entonces concejal-presidente del distrito Centro, Jorge García Castaño (Ahora Madrid), explicó que con esta placa se "reconocía al movimiento 15M y a todas las personas participantes en el mismo aportando su trabajo e inteligencia colectiva en favor de la transformación de esta sociedad y de esta ciudad".

La placa, con el escudo municipal, se colocó en la fachada del número 10 de la Puerta del Sol con el texto 'El pueblo de Madrid, en reconocimiento al movimiento 15M que tuvo su origen en esta Puerta del Sol. Dormíamos, despertamos'.