El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene previsto desplazarse a Bruselas para intervenir en la reunión extraordinaria del Consejo Europeo del próximo jueves 22 de enero, convocada por su presidente, el portugués António Costa, con el objetivo de tratar la crisis en torno a Groenlandia.
La Portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha ratificado la asistencia de Sánchez, que en los últimos días había suspendido buena parte de su agenda pública a raíz del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba), en el que han fallecido al menos 41 personas y que llevó al Ejecutivo a declarar tres días de luto oficial.
A consecuencia de este siniestro, Sánchez dejó sin efecto su encuentro con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, y con los representantes del resto de grupos parlamentarios, donde estaba previsto abordar el posible envío de tropas de paz a Ucrania y otros asuntos de política exterior. Asimismo, anuló su desplazamiento al Foro Económico Mundial de Davos (Suiza).
Reunión urgente por la crisis con Estados Unidos
No obstante, sí participará en la cita convocada de urgencia por Costa el pasado domingo, en la que los socios europeos analizarán la crisis abierta con Estados Unidos por Groenlandia, tras las amenazas de la Administración Trump de hacerse con el control de la isla y del anuncio de aranceles a los países europeos que han participado en maniobras militares en este territorio junto a Dinamarca.
Costa subrayó en su convocatoria el compromiso de los Veintisiete con el Derecho Internacional y los principios de soberanía nacional e integridad territorial, y remarcó la unidad en el apoyo y la solidaridad con Dinamarca y Groenlandia, además del interés transatlántico en preservar la seguridad en el Ártico mediante la cooperación en el marco de la OTAN.
En el mismo sentido, trasladó la voluntad del bloque de continuar colaborando de forma constructiva con Estados Unidos, aunque avisó de que la UE está preparada para defenderse frente a cualquier forma de coerción y advirtió de que el anuncio de nuevos aranceles contradice las relaciones transatlánticas y el acuerdo comercial firmado recientemente entre ambas partes.