Sánchez alerta de que el silencio ante “agresiones” como en Irán erosiona el orden mundial basado en reglas

Sánchez alerta de que el silencio ante agresiones en Irán, Ucrania, Venezuela y Gaza debilita el orden mundial basado en reglas y exige reformas multilaterales.

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha advertido este martes de que el “orden mundial basado en reglas” se ve “gravemente debilitado” cuando algunos dirigentes optan por el silencio o la ambigüedad ante “agresiones” como las registradas en Irán, Ucrania, Venezuela y Gaza, por lo que ha vuelto a reclamar una defensa firme del derecho internacional.

En un artículo difundido en ‘Le Monde Diplomatique’, Sánchez detalla que “la presión sobre el orden internacional se ha intensificado en dos frentes”. Por una parte, menciona a ciertas grandes potencias que “ven una oportunidad para debilitar las normas existentes y remodelarlas a su favor” mediante “la expresión más brutal de esta tendencia”, que es la guerra.

A su entender, la invasión rusa de Ucrania, el “devastador genocidio perpetrado” en Gaza y los “intentos unilaterales” de Estados Unidos de provocar un cambio de régimen en Venezuela y ahora en Irán, “todo ello sin buscar ni siquiera una apariencia de aprobación internacional”, evidencian que algunos gobiernos desafían “abiertamente” los pilares del sistema internacional.

Al mismo tiempo, Sánchez subraya que el orden mundial sustentado en normas también se resiente cuando los responsables políticos, frente a “estas agresiones”, optan por el “silencio o la ambigüedad en lugar de defender el derecho internacional”.

“Al intentar evitar la confrontación, caen en la apaciguación: la creencia errónea de que la contención calmará a quienes rompen las normas. Creen que las palabras no pueden dañar el orden internacional como lo hacen las bombas. Se equivocan”, ha avisado el jefe del Ejecutivo.

Defensa del multilateralismo y llamamiento a su reforma

Sánchez sostiene además que “la única alternativa real a un orden multilateral no es un nuevo equilibrio, sino el desorden y el caos”, por lo que vuelve a posicionarse a favor del multilateralismo. Asegura que “el sistema no está fallando a la gente. Todo lo contrario. Durante los últimos 75 años ha contribuido a lograr el periodo más próspero y estable de la historia humana”.

Sin embargo, admite las “imperfecciones” del entramado multilateral, que a su juicio “no es suficientemente representativo”. Cita como ejemplo el Consejo de Seguridad de la ONU, “que aún refleja el equilibrio de poder” de 1945 “en lugar del siglo XXI”. Añade que “ciertamente, las normas internacionales a veces se aplican selectivamente. Y cuando se violan, las instituciones a menudo carecen de la autoridad o la capacidad para garantizar el cumplimiento”.

Con todo, remarca que “reconocer las grietas en el edificio” no debería llevar a “demolerlo y dormir al aire libre”, ya que “un mundo sin orden basado en reglas es un mundo donde predomina la fuerza bruta, donde la coerción es más fácil de imponer y donde es más difícil coordinarse para resolver los problemas de la humanidad”. “Y no podemos permitirnos eso. No ahora”, ha enfatizado.

El presidente insiste en que la comunidad internacional precisa “instrumentos de gobernanza global más que nunca” ante retos como el cambio climático, la migración o la inteligencia artificial, fenómenos que “cruzan fronteras y ningún país puede resolverlos por sí solo”.

Por ello, defiende reformas “urgentes y estructurales” del sistema multilateral, orientadas a mejorar su eficiencia, con un modelo más “democrático, diverso e inclusivo” y que disponga de “mandatos más claros y mecanismos más sólidos para implementar decisiones colectivas”.