Sánchez capitaliza el órdago de Trump: Europa y sus socios cierran filas tras un ‘no a la guerra’ que incomoda a PP y Vox

El presidente del Gobierno se ha erguido como la figura anti Trump, liderando la respuesta comunitaria, cosechando el aplauso del bloque de investidura y haciendo las delicias de simpatizantes de derechas que ensalzan la defensa férrea de los intereses nacionales

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Ilustración Demócrata.

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Donald Trump la dejó botando y Pedro Sánchez remató. El presidente de Estados Unidos amenazó al Gobierno de España con cortar todos los acuerdos comerciales por desmarcarse del ataque a Irán, a lo que Moncloa ha respondido con firmeza, blandiendo un argumentario que ha recompuesto al bloque de investidura y estrechado el cerco sobre un PP y un Vox que han quedado desdibujados, hasta el punto de que simpatizantes suyos ensalzan la posición de Sánchez.

“La posición de España se resume en cuatro palabras: no a la guerra”. Un eslogan tan antiguo como los propios conflictos bélicos, que ganó fama precisamente en territorio estadounidense y que dibuja un marco retórico difícilmente debatible. Pues, ¿quién estaría a favor de la guerra? En su simpleza radica su efectividad.

Pedro Sánchez compareció en la mañana de este miércoles desde Moncloa para explicar que la postura del Gobierno es la misma que en Ucrania o en Gaza: “No a la quiebra de un derecho Internacional que nos protege a todos, no a asumir que el mundo solo puede resolver sus problemas con bombas y, finalmente, no a repetir los errores del pasado. En definitiva, no a la guerra”. Un mensaje claro que le ha servido para erguirse como el faro de Europa frente al imperialismo de Trump.

El aliento comunitario

Su respuesta a las amenazas de EEUU sobre romper los acuerdos comerciales y el ‘no a la guerra’ fue rápidamente respaldado por otros líderes europeos que, hasta entonces, mantenían posiciones algo tibias.

El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer; el presidente francés, Emmanuel Macron y la UE en general comienzan a hablar de desescalada en Irán; y Sánchez comanda el relato. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; el presidente del Consejo Europeo, António Costa; el propio Macron, entre otros aliados europeos, han telefoneado a Pedro Sánchez para trasladarle su apoyo. Tal es el respaldo que amasa que la propia CE, ante las amenazas de ruptura comercial de Trump con España, ha asegurado estar preparada “para actuar”.

Todos a una

En paralelo al cierre de filas de la UE con respecto a Sánchez, se ha registrado un movimiento similar a nivel nacional. Todos los partidos que componen el denominado bloque de investidura han aplaudido el discurso del presidente. Comparten tanto el ‘no a la guerra’, como la necesidad de defender los intereses nacionales frente a las amenazas procedentes del extranjero, máxime cuando son proferidas por Trump.

Todos los ministros de Sumar, sin excepción, han celebrado el discurso de Sánchez. El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha afirmado que es un “orgullo” que el Gobierno sostenga una voz “digna y soberana” frente a la guerra en Irán; Mónica García, de Sanidad, ha reivindicado que forma parte de un Ejecutivo responsable y que “planta cara” a al inestabilidad internacional con el ‘no a la guerra’ por bandera; el ministro de Cultura, Ernerst Urtasun, ha destacado que Sánchez ha puesto voz al sentir mayoritario del pueblo español; y Sira Rego, de Juventud e Infancia, ha abundado en que el ‘no a la guerra’ resume su compromiso pacifista. Por su parte, Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, se ha puesto manos a la obra y ha citado a los agentes sociales para acordar medidas urgentes y estar preparados ante eventualidades fruto del conflicto.

Sumar ha pedido, incluso, que el Parlamento Europeo incluya en el orden del día del próximo pleno un punto específico para debatir el apoyo a España ante las amenazas del presidente estadounidense. “Esta petición se produce ante la gravedad de unas declaraciones que pueden tener consecuencias políticas y económicas directas para nuestro país y para el conjunto de la Unión Europea. España ha mantenido una posición firme y coherente en favor del “No a la guerra”, apostando por la diplomacia, el respeto al derecho internacional y la desescalada del conflicto”, justifican desde el partido.

Fuentes parlamentarias de otros grupos del bloque de investidura también coinciden en que la comparecencia de Sánchez ha estado a la altura y comparten sus líneas maestras. Hasta Podemos se ha congratulado, aunque han pedido ir un paso más allá. Su secretaria general, Ione Belarra, ha urgido a demostrar con hechos lo enunciado con palabras: cierre de las bases de Rota y Morón, tope de precios y la ruptura total con el presidente de EEUU.

 

cOMO ANÉCDOTA

Coincidiendo con esta fotografía retórica del ‘no a la guerra’ y ‘todos juntos frente a las amenazas de Trump’, en el Senado se inmortalizaba una imagen con todos los actores. Los grupos parlamentarios de PSOE, ERC, Junts, EH Bildu, PNV, BNG y Compromís han coordinado una actuación conjunta en el Senado para sacar adelante una iniciativa de rechazo al agitador Vito Quiles por la “agresión” a la colaboradora de televisión Sarah Santaolalla. Los únicos que han permanecido al margen son, también, PP, Vox y UPN.

“Vendepatrias”

Los únicos que no se han posicionado junto al presidente del Gobierno en defensa de los intereses de España han sido Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal. El líder del PP ha acusado a Sánchez de anteponer sus intereses partidistas e ideológicos a la política exterior, al tiempo que ha alertado del riesgo de “aislamiento” de España.

Sin embargo, basta poner un ojo en las redes sociales, una oreja en las conversaciones de metro y otra en los corrillos privados de los partidos políticos para concluir que Sánchez muy reforzado.

El portavoz parlamentario de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Gabriel Rufián, ironizaba con la idea de que Feijóo y Abascal claudican ante intereses extranjeros con tal de confrontar con Sánchez: “Ahora solo falta saber quién hará más de Corina Machado pidiéndole a un pedófilo multimillonario extranjero que ponga orden en su país rebozados en banderas de España hasta en el cuello de la camisa. ¿Feijóo o Abascal?”. Ha hablado, incluso, de “vendepatrias”.

La bandera de España y las elecciones del domingo

Fuentes de Ferraz lamentan que las declaraciones de Feijóo sitúan al PP “en una posición que recuerda demasiado a la peor etapa de su política exterior, la del PP de la guerra de Irak”. A juicio de los socialistas, “utilizar debates internacionales para atacar al Gobierno sin rigor ni sentido de Estado es un error que España ya pagó caro”.

Reproches al margen, lo cierto es Sánchez se ha ganado a pulso el título de archienemigo de Trump. Gaza, Venezuela, gasto militar, las limitaciones en las bases de Rota y Morón y, ahora, la respuesta frente a las amenazas de cortar todo el comercio, han hecho del presidente del Gobierno una suerte de héroe nacional que defiende los intereses del país frente a las acometidas extranjeras. El gesto simbólico del ministro de Transportes, Óscar Puente, fijando una fotografía de la bandera de España como imagen de su perfil en X es el mejor ejemplo.

Las redes sociales (que no son soberanas ni mucho menos, pero ayudan a tomar temperatura) se han llenado de mensajes de votantes de derecha alabando que Sánchez se plantara ante Trump. Un efecto bandera que, si bien es efímero, llega en plena campaña electoral en Castilla y León. ¿Habrá impacto real? Solo las urnas tienen la respuesta, pero por lo pronto, Sánchez ha logrado reagrupar al bloque de investidura bajo un mismo paraguas, evidenciar contradicciones de PP y Vox, liderar Europa y ganarse el afecto momentáneo de no simpatizantes. Trump la dejó botando y Sánchez remató. Gol. ¿Por la escuadra?