El PSOE ha conseguido sumar 2 escaños en las elecciones de Castilla y León de este domingo 15 de marzo, lo que le permite poner fin a una cadena de malos resultados en sus últimas citas electorales. Sin embargo, este avance no es suficiente para impedir una mayoría de PP y Vox, ya que los populares también mejoran sus datos y la formación de Santiago Abascal progresa, aunque sin alcanzar sus previsiones iniciales.
El presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, articuló buena parte de su campaña en torno al rechazo de España al conflicto iniciado por Estados Unidos contra Irán y convirtió el “No a la guerra” en el principal lema electoral con el que, según trasladan fuentes de Ferraz, ha conseguido reactivar a su base social.
En el mitin de cierre en Valladolid apeló al “patriotismo” que supone posicionarse contra una guerra que, asegura, perjudica los intereses de la ciudadanía española. A su lado, el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero rememoró que él también se opuso a la invasión de Irak por parte de Estados Unidos en el año 2003.
Desde la cúpula socialista subrayan que este mensaje ha servido para movilizar a su electorado, mientras el candidato, Carlos Martínez, incidía en los problemas del día a día en la comunidad, con especial énfasis en el deterioro de la sanidad pública.
En Ferraz se declaran “satisfechos” y “contentos” con el desenlace, ya que finalmente se ha materializado el escenario más favorable de los que manejaban. Sus sondeos internos de los últimos días situaban cuatro escaños en disputa que podían dejarles entre 26 y 30 representantes y, finalmente, han logrado que todos se inclinen a su favor.
MÁS LEJOS DEL PP DE MAÑUECO
El PSOE avanza cerca de un punto y se queda rondando el 31% de los sufragios respecto a las autonómicas de 2022. Gana un representante en Soria, Valladolid y Segovia, aunque cede uno en Burgos. Se beneficia además de la desaparición de las fuerzas situadas a su izquierda, después de que Podemos no haya conseguido revalidar el escaño que tenía y la lista conjunta de Izquierda Unida y Sumar no haya alcanzado el umbral mínimo del 3% necesario para entrar en el reparto.
Pese a ello, los socialistas se alejan del PP de Alfonso Fernández Mañueco, que también suma dos escaños pero crece más de cuatro puntos en porcentaje de voto. Tras los comicios de 2022 la distancia entre PP y PSOE era de algo más de un punto y ahora se amplía hasta casi cinco.
En la dirección federal del PSOE daban por hecho un resultado más abultado de Vox y, en los primeros compases del recuento, asumían que el partido de Abascal alcanzaría las previsiones y superaría el 20% de papeletas. Finalmente se han quedado en un 18,9% y 14 procuradores, uno más que en la legislatura anterior.
ÁNIMO PARA EL VOTANTE SOCIALISTA
Aunque el PSOE continúa lejos de poder formar gobierno en Castilla y León, este resultado le permite cerrar la herida abierta tras las autonómicas de Extremadura y Aragón, donde se desplomó hasta sus peores registros históricos.
En Ferraz rehúyen extrapolar estos datos al conjunto del país y sostienen que cada territorio responde a dinámicas propias. No obstante, interpretan que el final de esta sucesión de tropiezos refuerza la moral del votante socialista y demuestra que la cadena de derrotas no es inevitable, algo que consideran decisivo ante las próximas citas con las urnas.
Si no se producen cambios de guion, las siguientes elecciones serán en Andalucía en el mes de junio y, más adelante, las generales, que el Gobierno sitúa al final de la legislatura, en 2027.