El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha reiterado este miércoles que la postura oficial de España ante el conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán es “No a la guerra” y ha subrayado que no teme “represalias” por sostener esta posición.
En una comparecencia institucional desde el Palacio de La Moncloa, Sánchez ha establecido un paralelismo entre la actual escalada bélica y la guerra de Irak iniciada en 2003 por Estados Unidos, advirtiendo de las graves consecuencias que aquel conflicto tuvo para la vida cotidiana de millones de personas.
Al mismo tiempo, ha insistido en su condena al “terrible” régimen de los ayatolás en Irán, pero ha recalcado que “no se puede responder a una ilegalidad con otra”, por lo que ha reclamado el fin inmediato de las hostilidades y ha defendido que la salida al enfrentamiento debe ser exclusivamente diplomática.
Tras las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de imponer un embargo comercial a España por negarse a ceder las bases militares de Rota y Morón para la operación, Sánchez ha mantenido su criterio y ha remarcado que el Gobierno no será “cómplices” de algo que es “malo para el mundo, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”.
(Seguirá ampliación)