Este miércoles, el dueño de Telegram, Pável Dúrov, ha enviado un mensaje masivo a los usuarios de su plataforma cargando contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por anunciar el veto de redes sociales a menores de 16 años. Una críticas que se han sumado a las vertidas por el dueño de X, Elon Musk, y que no han caído en saco roto. Moncloa ha respondido con la misa dureza: “Este hecho demuestra, por sí solo, la urgente necesidad de regular las redes sociales y aplicaciones de mensajería móvil”.
El propio Sánchez ha publicado su respuesta en su perfil oficial de X: "Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos".
Deja que los tecno-oligarcas ladren, Sancho, es señal de que cabalgamos.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) February 4, 2026
Fuentes del Gobierno lamentan que Dúrov “ha usado su control sin restricciones de esta aplicación para enviar un mensaje masivo a todos los usuarios de España en el que vierte varias mentiras y ataques ilegítimos contra el Gobierno”.
“Es la primera vez que ocurre en la historia de nuestro país”, añaden las mismas fuentes, y remachan: “Este hecho demuestra, por sí solo, la urgente necesidad de regular las redes sociales y aplicaciones de mensajería móvil”.
Moncloa insiste en que “los españoles no podemos vivir en un mundo en el que tecno-oligarcas extranjeros puedan inundar nuestros teléfonos de propaganda a su antojo solo porque el Gobierno ha anunciado medidas para proteger a los menores y hacerles cumplir la ley”.
“El mensaje enviado por el fundador de Telegram es un reflejo de la forma de operar de los tecno-oligarcas en las redes sociales: está lleno de bulos y va destinado a erosionar la confianza en nuestras instituciones”, abundan.
"No podemos vivir en un mundo en el que tecno-oligarcas extranjeros puedan inundar nuestros teléfonos de propaganda"
Delitos graves
El Gobierno destaca que las redes sociales son una preocupación generalizada de la ciudadanía. Según el último Eurobarómetro, el 95% de los españoles están preocupados por la desinformación y por los discursos de odio, y el 89% por la concentración de poder en las grandes plataformas y la falta de transparencia de sus algoritmos. Según la UNESCO, nueve de cada diez ciudadanos consideran que es responsabilidad de los gobiernos y de los reguladores actuar, una realidad que desmiente el relato de neutralidad y autorregulación que defienden figuras como el fundador de Telegram, Pável Dúrov.
Asimismo, Moncloa recuerda que Dúrov está siendo investigado por su posible responsabilidad en delitos graves, y la plataforma ha incumplido de forma reiterada sus obligaciones de control. Dúrov ha diseñado deliberadamente una arquitectura de mínima moderación que ha convertido Telegram en un espacio recurrente para actividades criminales documentadas, como redes de abuso sexual infantil y tráfico de drogas, con casos investigados en países como Francia, Corea del Sur o España.
“No se trata de episodios aislados: estudios recientes muestran la existencia de cientos de canales dedicados a actividades criminales con millones de usuarios, lo que apunta a una necesidad de una respuesta regulatoria y coordinada”, denuncian fuentes gubernamentales.