Sánchez tendrá un breve encuentro con Sheinbaum en Barcelona tras años de tensiones entre España y México

Sánchez y Sheinbaum se verán en Barcelona en una breve reunión que simboliza el acercamiento tras años de tensión diplomática entre España y México.

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La presidenta de México, Claudia Sheimbaum, durante una rueda de prensa, a 13 de abril de 2026, en Ciudad de México (México). Gobierno de México

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El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la mandataria mexicana, Claudia Sheinbaum, mantendrán un "breve encuentro" bilateral este sábado en Barcelona. La cita llega después de varios años de tensiones diplomáticas entre ambos países, originadas cuando el expresidente Andrés Manuel López Obrador reclamó una disculpa al Rey Felipe VI por la conquista de América.

La reunión se celebrará aprovechando el viaje de Sheinbaum a Barcelona para intervenir en varios foros con dirigentes progresistas de distintos continentes. En primer lugar, participará en la IV Reunión en Defensa de la Democracia, impulsada por Sánchez y el presidente brasileño, Lula da Silva, a la que está previsto que acudan una decena de jefes de Estado y de Gobierno de izquierda.

Esa misma tarde, la presidenta mexicana tomará parte en el acto "Global Progressive Mobilisation", promovido por el PSOE y que, en principio, estaba previsto que clausuraran Sánchez y Lula.

Fuentes del Ejecutivo expresan su satisfacción por la participación de Sheinbaum en los eventos de este fin de semana y subrayan que su presencia es "muy importante", dado que la dirigente mexicana rara vez realiza desplazamientos al extranjero y este será su primer viaje a Europa desde que asumió el cargo en 2024.

En Moncloa valoran la implicación de México en el proceso que ha permitido organizar esta cuarta edición del foro en defensa de la democracia en España y sostienen que su apoyo ha supuesto un impulso relevante para la convocatoria. A la cita acudirán también, entre otros, los presidentes de Colombia, Gustavo Petro; Uruguay, Yamandú Orsi; Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; la presidenta de Irlanda, Catherine Connolly, y la primera ministra de Lituania, Inga Ruginiené.

Insisten, no obstante, en que, aunque están muy satisfechos con la asistencia de Sheinbaum, se tratará de una reunión corta, encajada en el marco de un acto multilateral y no de una visita estrictamente bilateral.

Un acercamiento tras años de desencuentros diplomáticos

El Gobierno mantiene la cautela y evita presentar este encuentro como el cierre definitivo de la crisis diplomática con México, a la espera de las conversaciones del sábado. En cualquier caso, ambos países llevan tiempo dando pasos para recomponer la relación, que ahora se materializan en esta visita inédita.

El desencuentro se remonta a 2019, cuando el entonces presidente López Obrador —fundador del partido al que pertenece Sheinbaum— reclamó una disculpa a Felipe VI para abrir "una nueva etapa de reconciliación".

En aquella carta, instaba al Estado español a admitir su "responsabilidad histórica" por los agravios cometidos durante la conquista y reclamaba "las disculpas o resarcimientos políticos que convengan". López Obrador pedía un perdón por las matanzas y las imposiciones de una conquista llevada a cabo "con la espada y la cruz", según recogía el texto, que también iba dirigido al entonces papa Francisco.

El Ejecutivo de Pedro Sánchez respondió en aquel momento rechazando "con toda firmeza" el contenido de la misiva, y México contestó retirando su participación en los actos conmemorativos previstos entre 2019 y 2021 por los 500 años de la llegada de Hernán Cortés y la caída de Tenochtitlán, capital del imperio azteca.

Tras un periodo prolongado de frialdad, durante el cual Sheinbaum no cursó invitación al Rey para su toma de posesión, el primer gesto de distensión lo protagonizó el ministro de Exteriores, José Manuel Albares. En octubre de 2025 reconoció que hubo "dolor e injusticia hacia los pueblos originarios" durante la conquista, una afirmación que Sheinbaum celebró de inmediato, calificándola de "muy importante" y de "primer paso".

El paso decisivo llegó meses después, cuando el Rey Felipe VI admitió que hubo "mucho abuso" pese a la existencia de las Leyes de Indias para proteger a la población indígena, y señaló que esos comportamientos, vistos con la perspectiva actual, no son motivo de "orgullo". Un "gesto" que la presidenta mexicana reconoció, al considerar que evidencia un "avance" en la mirada del monarca sobre la llegada de los españoles.

Con estos movimientos, las fricciones se han ido atenuando. México ya ha cursado invitación al Rey para asistir al Mundial de fútbol de este verano y la normalización podría consolidarse con la participación del país norteamericano en la Cumbre Iberoamericana que se celebrará en noviembre en Madrid.