La expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha subrayado que serán los militantes quienes definan su papel dentro del PSOE y ha advertido de que, si en el pasado no la "orillaron" quienes no querían escuchar su criterio, "mucho menos ahora": "tengo 50 años y tela de carrete".
La senadora socialista se ha pronunciado así en una entrevista en Antena 3, recogida por Europa Press, donde ha sido preguntada por el manifiesto lanzado ayer por Jordi Sevilla —en el que reclama una reflexión autocrítica en el PSOE y un cambio de rumbo en la acción del Gobierno— y por el rol que ella misma podría desempeñar en el futuro del partido.
"Mi papel lo dirán siempre los militantes", ha afirmado, remarcando a continuación que tiene "50 años y tela de carrete". "Si ni siquiera me han podido orillar quienes no querían escuchar mi opinión, pues, mucho menos ahora que creo que es importante que aportemos todo para reencontrarnos con un electorado que ha dejado de mirarnos", ha defendido Susana Díaz.
Romper con Waterloo
Tras ello, se ha cuestionado: "¿qué es lo que pasará conmigo? Pues, lo dirán los militantes. Es lo que ahora mismo menos me importa". Ha insistido en que su principal inquietud es que "el PSOE está dejando huérfanos a muchos votantes" porque, a su juicio, en determinados asuntos las políticas que se están aplicando no se corresponden con lo que esperan esos electores.
En esta línea, ha planteado que, en vez de centrar el debate en el temor a Vox en las urnas, el PSOE debería trabajar para impedir que se repita lo sucedido en Extremadura, donde el partido ha sufrido una fuerte pérdida de apoyos en las autonómicas, advirtiendo de que existe el riesgo de que algo similar se reproduzca en "algún otro sitio" en las próximas citas electorales regionales previstas para este año.
Según su análisis, el PSOE tendría que romper con Waterloo (en referencia al acuerdo alcanzado con Junts), revisar algunas de sus alianzas y adoptar decisiones que permitan recuperar "a esa gente que necesita el PSOE" y que, en estos momentos, se sienten "huérfanos".
Defiende un nuevo modelo de financiación autonómica, pero rechaza la ordinalidad
Respecto a la reforma de la financiación autonómica, Díaz ha explicado que, tras estudiar el documento, discrepa del principio de ordinalidad "ni para Cataluña, ni para nadie". No obstante, respalda la necesidad de modificar el modelo actual, porque, según ha detallado, se pasaría de un sistema que favorecía la dispersión territorial y el envejecimiento a otro que "se ajusta a la población de un país que ha crecido" hasta rozar los 50 millones de habitantes.
En este punto, ha recalcado que "las cosas no son ni blancas ni negras, son grises y hay que ver los matices de lo que es positivo y de lo que resulta negativo". "Ojalá me hubieran dado a mí los 5.000 millones, que yo lo que gestioné fue demasiada miseria, que hubiera sido el 20 por ciento del presupuesto que yo tenía en ese momento", ha manifestado.