La plaza de España de Zaragoza ha sido este sábado escenario de varios minutos de tensión al confluir, en el mismo punto, decenas de venezolanos que celebraban la caída de Nicolás Maduro tras una intervención militar de Estados Unidos con bombardeos sobre Caracas y otras ciudades, y una concentración de rechazo al "imperialismo" estadounidense en América Latina, todo ello sin que se produjeran incidentes graves.
Desde primeras horas de la tarde, ciudadanos venezolanos residentes en la capital aragonesa se han ido congregando en la plaza, muchos de ellos envueltos en banderas tricolores, para conmemorar el derrocamiento de Maduro.
Al mismo tiempo, en ese lugar estaba programada una protesta bajo el lema '¡Abajo el imperialismo. Fuera EEUU de Venezuela y América Latina', de manera que ambas convocatorias han terminado solapándose, ya que ninguno de los grupos ha querido abandonar la plaza de España, todo ello bajo un amplio despliegue de agentes de Policía Nacional.
En un clima mayoritariamente festivo, los venezolanos han lanzado consignas a favor de la libertad y han entonado cánticos como 'Y ya cayó, y ya cayó, este gobierno ya cayó', reprochando a los asistentes de la otra concentración que "no son venezolanos" y que, entre otras cosas, desconocen lo que supone "no tener agua, luz y comida".
En el lado contrario, en la protesta contra la intervención ordenada por Donald Trump, varias decenas de personas, en su mayoría españolas, han coreado lemas contra el presidente de Estados Unidos, gritando 'Fuera yankis de nuestro territorio' o el clásico 'El pueblo, unido, jamás será vencido', algunos también con banderas venezolanas sobre los hombros.
Finalmente, la Policía Nacional ha reubicado a los venezolanos en uno de los laterales de la plaza para dejar el espacio central a los participantes en la concentración autorizada, que han despedido a los migrantes del país caribeño con abucheos y gritos de "vendepatrias", "traidores" o "cipayos", aunque varios de ellos han optado por permanecer en las inmediaciones.
Venezolanos entre la alegría y la desconfianza hacia Estados Unidos
María Salinas, una de las venezolanas que se ha acercado a la céntrica plaza zaragozana portando la bandera nacional, ha mostrado su satisfacción en declaraciones a Europa Press: "Los venezolanos estamos felices porque por fin puedo decir que estamos libres".
Ha añadido que muchos compatriotas sueñan con regresar a Venezuela, ya que salieron "no por decisión, sino por obligación". Mientras tanto, asegura que todos se mantienen "expectantes" y admite que desconocen qué sucederá a partir de ahora. "Tenemos que esperar las próximas 48 horas", ha indicado, subrayando que lo único claro es que "Maduro ya no va a seguir haciendo lo que estaba haciendo", algo que considera "un orgullo".
Salinas, que lleva una década residiendo en distintas ciudades españolas, ha reconocido que "ninguno de los venezolanos" deseaba que la salida de Maduro del poder se produjera mediante una intervención de Estados Unidos, porque saben "perfectamente" que "ellos están en busca de otras cosas", si bien ha matizado que "gracias a Dios, no hubo tantas muertes que lamentar".
Sobre el rumbo que debe tomar ahora el país, ha reclamado que "ninguno del Gobierno de Maduro esté en el mandato" al considerar a todos sus integrantes responsables de "la destrucción" sufrida en Venezuela desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. "No queremos seguir bajo el mismo mandato de ellos porque no tiene sentido", ha insistido, recordando que buena parte de la cúpula chavista continúa en territorio venezolano.
En este contexto, ha pedido al presidente electo, Edmundo González, que "empiece a hacer el trabajo que no han hecho estos que han estado".
Otro de los asistentes, Germain, que ha pasado la mayor parte de sus 32 años bajo gobiernos chavistas, ha relatado: "Yo me he despertado llorando a las 6 de la mañana con la llamada de mi madre, llorando, escuchando los bombardeos y todo. Es un día muy esperado, pero no me lo esperaba".
Ha asegurado que la jornada le ha devuelto "las esperanzas de volver a soñar y esperar por un cambio" en Venezuela: "Pienso en mi familia que está allá, en que mande lo que les mande no les alcanza para nada. Es que no se puede vivir, no podemos tener nada". "No tenemos necesidades básicas, no hay salud. Es que tú vas a lo básico y, si no tienes 5.000 dólares es que te mueres", ha enfatizado.
Germain ha extendido este sentimiento a "aquellos pequeños que van creciendo" y que necesitan "un mejor futuro" que, a su juicio, el actual modelo político no puede ofrecerles.
Rechazo a la intervención y temor a un efecto dominó en la región
En la otra concentración, Mercy Rojas, colombiana, ha contado a Europa Press que este ha sido "uno de los días más tristes" de su vida y que ha decidido acudir para defender una América Latina "soberana".
"Ya invadieron Venezuela, van por Colombia, van por Brasil, por México. Esto es un imperialismo que no podemos soportar. Ya lo hemos vivido toda nuestra vida en América Latina y ahorita que estábamos teniendo gobiernos diferentes como el de Gustavo Petro --en Colombia-- nos pasa esto", ha lamentado. "Es un día donde la democracia se va a la mierda. Perdóname la palabra, pero es así", ha afirmado con contundencia.
Rojas ha dejado claro que no respalda la permanencia de Maduro en el poder, pero ha advertido de que "ninguna invasión de un país imperialista va a cambiar las cosas en un país que tiene que ser soberano" y ha reclamado que "tienen que ser los venezolanos los que hagan los cambios con el derecho internacional".
Asimismo, ha manifestado su preocupación por un posible contagio de la situación a su país: "En Colombia tenemos elecciones este año a la presidencia y el candidato más fuerte es el candidato de la izquierda. Pues le van a robar las elecciones", ha alertado, pese a que Petro "ha demostrado que ha hecho progresar el país".