Unai Sordo reclama desclasificar los archivos de la matanza del 3 de marzo y de toda la represión obrera en España

Unai Sordo reclama desclasificar los documentos del 3 de marzo de 1976 y de la represión contra el movimiento obrero durante la transición en España.

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Los secretarios generales de UGT (i), Pepe Álvarez, y CC.OO. (d), Unai Sordo, durante la ofrenda floral con motivo de los 50 años de la matanza del 3 de marzo IÑAKI BERASALUCE

Los secretarios generales de UGT (i), Pepe Álvarez, y CC.OO. (d), Unai Sordo, durante la ofrenda floral con motivo de los 50 años de la matanza del 3 de marzo IÑAKI BERASALUCE

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El secretario general de CCOO, Unai Sordo, ha reclamado la desclasificación de la documentación relativa a la matanza del 3 de marzo de 1976 en Vitoria-Gasteiz, en la que la Policía Armada asesinó a cinco trabajadores y dejó más de un centenar de heridos, así como de toda “la represión brutal” que se ejerció entonces contra el movimiento obrero en España. “Franco murió en la cama pero la democracia nació, en gran parte, en las calles, de la lucha de trabajadores y trabajadoras en las peores circunstancias”, ha señalado.

Sordo ha intervenido en la ofrenda floral a las víctimas del 3 de marzo, coincidiendo con el 50 aniversario de la violenta actuación policial contra una asamblea de trabajadores reunidos en la Iglesia de San Francisco de Asís, en el barrio vitoriano de Zaramaga. Allí ha remarcado que este “es un día muy importante en la historia de la clase trabajadora del país”.

“Hoy se cumplen 50 años de uno de los episodios de represión policial y de Estado más fuertes que se dio en la transición contra el movimiento democrático y contra la clase trabajadora”, ha destacado el dirigente sindical.

El líder de CCOO ha recordado que “lo primero cuando se recuerda un hecho de estas características, la matanza de cinco compañeros en una iglesia en Zaramaga, los cientos de heridos producto de los tiros, de las más de mil balas de las que presumía la propia Policía haber empleado ese día”, es rendir tributo “no solo a los caídos en aquella lucha, sino a todos y a todas las que participaron de aquellas movilizaciones que fueron determinantes para que España, para que Euskadi, tengan hoy un sistema democrático”.

En este sentido, ha insistido en que “creo que ese recuerdo, esa condolencia, esa solidaridad con las víctimas, con sus familiares, tiene que ir acompañada de una exigencia de aclarar todo lo que ocurrió en aquellos días. Se sabe mucho, se conocen las grabaciones, se conoce la lógica que había detrás de todo aquello, pero hay que tener una absoluta claridad”.

Por este motivo, ha reclamado “la desclasificación de todos los papeles de lo que ocurría en aquellos tiempos en España”. A su juicio, “la matanza de los obreros, de los huelguistas, el 3 de marzo del 76 en Vitoria-Gasteiz, no se puede disociar del momento social y del momento político que vivían Euskadi y España en aquel momento. Se produce aquella represión brutal porque se pretende disciplinar al movimiento obrero”.

Ha rememorado que entonces el movimiento obrero seguía siendo “clandestino, y estaba siendo un factor determinante para descarrilar el proceso de transición que lideraba Arias Navarro”. Ha recalcado que “no es verdad que la democracia fuera una graciosa concesión del régimen franquista ni de una élite política. La democracia se conquistó en gran parte en las calles. Franco murió en la cama, pero la democracia en gran parte nació de las calles, de la lucha de trabajadores y trabajadoras en las peores circunstancias”.

Sordo ha subrayado que “la primera transición que lidera Arias Navarro no pretende llegar a una constitución equiparable” a la actual, sino que perseguía “continuar con un franquismo sin Franco”. Ha añadido que “y quien hizo caer precisamente ese primer elemento de tutela en la transición, fue el movimiento obrero, fueron las millones de horas de trabajo perdidas simplemente en ese primer trimestre del año 76”.

Represión de las movilizaciones obreras

Según ha detallado, “hubo 17.761 huelgas en los tres primeros meses del año, y un millón y medio de jornadas perdidas”. Ha recordado que “el franquismo, que había muerto en la cama pero que todavía se mantenían los aparatos del Estado, reprimió aquellas movilizaciones. Hubo muertos en Gasteiz, hubo muertos en otras partes del Estado, y se pretendió disciplinar a la clase trabajadora. Finalmente, la matanza, la barbaridad que ocurrió en la Iglesia en Vitoria, tuvo también mucho que ver con la caída de aquel gobierno de Arias Navarro, con la llegada de Suárez al poder”.

Ha apuntado que “siguió habiendo movilizaciones, pocos meses después llegó la matanza de Atocha, pero finalmente no pudieron descarrilar el proceso de transición hacia la democracia y hacia la propia Constitución. Creo que es necesario que el movimiento obrero clandestino tenga el papel que merece en la consecución de las libertades democráticas, sociales y sindicales para Euskadi y para España”.

En su opinión, “el testimonio que dan la muerte cobarde a tiros de estos compañeros en Gasteiz, tiene que servir también para poner en valor todo lo que hicieron aquellas personas en las circunstancias más difíciles”.

Para concluir, ha reiterado que “pedimos que se expliquen todos los hechos acontecidos en la transición, que se conozca toda la verdad. Creemos también que es una forma de justicia con las personas que lo dieron todo, incluso la vida, en aquellas circunstancias”.