Vox prioriza el control del partido al cálculo electoral: ¿por qué descabeza a Antelo en Murcia pese al alza en las encuestas?

Después de la guerra abierta con Ortega Smith y de capitalizar los resultados electorales en Extremadura y Aragón como éxito a nivel nacional, Abascal descabeza al pujante líder del partido en Murcia lanzando un claro mensaje: sólo puede quedar uno

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El hasta ahora líder de Vox en Murcia, José Ángel Antelo, no se esperaba su caída en desgracia dentro del partido. "No tengo explicaciones. No me querían cesar, pero dimitir cuando no has hecho nada no es decente", ha dicho ante la prensa este viernes tratando de asimilar su situación después de que la dirección nacional de la formación de extrema derecha haya decidido apartarlo de la presidencia regional. En cualquier caso, lo que sí ha aclarado Antelo es que, "por el momento", continuará como diputado y portavoz en la Asamblea murciana.

Este relevo orgánico al frente de Vox en la Región de Murcia, ordenado desde Madrid, se produce en un momento paradójico puesto que los últimos barómetros de intención de voto indican que el partido podría obtener en torno al 25-27 % de los sufragios, situándose como segunda fuerza autonómica de celebrarse ya unos comicios.

Sin embargo, para Santiago Abascal, reforzar el control del partido que ejerce desde Madrid está por encima de cualquier cálculo electoral: el relevo de Antelo no responde a un retroceso demoscópico, sino a una discrepancia estratégica y orgánica. En las elecciones autonómicas de 2023, Vox obtuvo el 17,7 % en la Región de Murcia. Los sondeos publicados en el último año por institutos como CEMOP y OBEDE-UCAM elevan esa cifra hasta el entorno del 25%, situando a Vox por delante del PSOE y consolidándolo como segunda fuerza tras el PP. El partido crece electoralmente en la comunidad.

¿Dónde estriba la discrepancia entre Antelo y Abascal?

Antelo ha dicho este viernes que no había recibido por parte de Abascal una comunicación sobre el porqué de su relevo y que la última vez que habló con el líder nacional del partido nada le hizo pensar que esto acabaría sucediendo. En cualquier caso, no habría diferencias entre ambos políticos en términos ideológicos, no hay ruptura doctrinal, por lo que todo apunta a discrepancias estratégicas y orgánicas.

Antelo quedó identificado con la etapa de cogobierno con el PP en Murcia. La dirección nacional del partido, tras la ruptura de los gobiernos autonómicos en 2024, ha reforzado una estrategia de oposición frontal al Partido Popular. La línea actual de Abascal prioriza distancia nítida frente al PP, perfil de confrontación institucional y homogeneidad discursiva en todas las comunidades. Cualquier liderazgo regional percibido como excesivamente autónomo o con margen propio de negociación queda bajo sospecha y revisión de Madrid.

Vox es una estructura altamente jerarquizada y las direcciones provinciales y autonómicas dependen directamente del Comité Ejecutivo Nacional. El relevo de Antelo en Murcia se puede interpretar como un movimiento de recentralización para evitar que el crecimiento electoral se traduzca en poder territorial autónomo. Con las encuestas favorables, la dirección nacional de Vox podría querer pilotar directamente la estrategia en Murcia, comunidad clave en la que las encuestas indican que roza el sorpasso al PSOE y ser decisivo en futuras mayorías.

El paralelismo con Madrid: el caso Ortega Smith

Lo ocurrido en Murcia conecta con lo que está sucediendo en el Ayuntamiento de Madrid con Javier Ortega Smith, uno de los fundadores del partido, aunque en este caso el desencuentro del dirigente madrileño con Abascal viene de lejos y su peso orgánico ha ido menguando paulatinamente frente a la línea marcada por el presidente del partido.

Lo que es común en ambos lugares es que tanto en Madrid como Murcia eran liderazgos territoriales con perfil propio y que ha habido tensiones por la estrategia a seguir frente al PP. El desenlace, la intervención directa de la dirección nacional y el refuerzo del control central.

Una constante en Vox que no le pasa factura

Desde su fundación en 2013, Vox ha mostrado una estructura fuertemente presidencialista. Las decisiones orgánicas rara vez se subordinan a encuestas autonómicas, sino a criterios de cohesión interna y estrategia nacional.

En este sentido, una muestra más de ello son las negociaciones para la entrada del partido en los gobiernos autonómicos de Extremadura y Aragón, asumidas directamente por Madrid: los buenos resultados electorales obtenidos en ambas regiones no son capitalizados por los líderes autonómicos sino que se presentan y manejan como un éxito nacional de partido, cuando no un éxito personal del propio Santiago Abascal.

En cualquier caso, la centralización de Vox no está afectando a la formación, al menos en el corto plazo. Este proceder no resulta una sorpresa y la disciplina interna ayuda a consolidad el mensaje homogéneo del partido en toda España.

Queda por ver si en el medio plazo la factura pudiera ser otra: ¿desmovilización territorial, pérdida de cuadros intermedios, imamgen de conflicto interno pese al crecimiento electoral, dudas sobre una futura gestión de gobierno?