La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha detallado que los motivos por los que no repetirá como candidata en las próximas elecciones generales son “políticas” y “personales”, y ha reiterado que no dará su apoyo público a ninguna persona que aspire a relevarla.
“No voy a hacer jamás lo que han hecho conmigo. Jamás, jamás”, ha señalado en una entrevista publicada este domingo por El País, en referencia al anuncio que en su día hizo Pablo Iglesias designándola como sucesora.
Díaz, que esta semana comunicó su renuncia al liderazgo mediante una carta difundida en sus redes sociales, ha insistido en que su decisión responde a razones “personales y políticos”.
En el ámbito político, ha indicado que su prioridad es “cuidar el Gobierno de coalición progresista” y que, a su juicio, “se abre una época nueva” en la que seguirá presente “de otra manera, y, por supuesto, dando esperanza a la gente”.
Compromiso frente a la extrema derecha
En relación con un posible acceso de la derecha y la extrema derecha al poder, ha subrayado que “esté donde esté” hará “lo imposible para que esto no pase, para que no gobiernen”.
“No quiero pensar un país en el que Abascal dirija la política sanitaria, educativa o de trabajo. Sé muy bien lo que nos estamos jugando. De lo que de mí dependa, esté donde esté, en mi despacho profesional, en mi casa o donde esté, voy a hacer lo imposible”, ha manifestado Díaz.
Al ser preguntada por la propuesta del diputado de ERC Gabriel Rufián de impulsar un nuevo espacio político de izquierda, ha respondido que “todo el aire fresco que sirva para movilizar el país, bienvenido sea”. Aun así, ha evitado pronunciarse sobre si Rufián debería liderar ese eventual proyecto.
También ha indicado que mantiene una “opinión magnífica” del ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, aunque igualmente ha rehusado valorarlo como posible candidato para encabezar ese espacio político.
Cruce con Junts y estabilidad del Gobierno
Respecto a Junts, Díaz ha censurado que “Junts tiene un proyecto que no solo es racista, es que es clasista”, al tiempo que ha acusado a la formación de ejercer “el bloqueo permanente”. A pesar de ello, ha asegurado que el Ejecutivo agotará la legislatura y “seguirá ganando derechos”.
Sobre su propio papel en el Gobierno, ha remarcado que “es la vicepresidenta” y que “sin lugar a dudas” continuará como interlocutora desde su espacio. En cuanto a su relación con el presidente del Gobierno, Díaz ha admitido que el Ejecutivo de coalición “estuvo en bastantes ocasiones a punto de romperse”, aunque ha puesto en valor que siempre mantuvo “una relación muy afectuosa” con Sánchez.
Además, ha explicado que, tras anunciar su renuncia, ambos mantuvieron “una larga conversación” y que recibió “cariño y reconocimiento” por parte del presidente.