Deducciones del 25% y cotizaciones reducidas para músicos: el pulso fiscal que bloquea la Ley de Derechos de Autor

El Gobierno pretendía despachar el Proyecto de Ley de creación de la Oficina de Derechos de Autor antes de concentrar los esfuerzos en la Ley del Cine. No esperaban grandes disensos, pero Junts ha puesto precio a su apoyo: cotización reducida a artistas con ingresos inferiores a 3.000 euros anuales o con un retorno inferior al 30% del SMI

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La portavoz de Junts en el Congreso, Miriam Nogueras, interviene durante una sesión plenaria en el Congreso de los Diputados | Matías Chiofalo (Europa Press).

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Con la gala de los Goya 2026 ya en el retrovisor, la ventana de oportunidad para anunciar un hipotético desbloqueo del Proyecto de Ley del Cine se desvanece. La iniciativa sigue bloqueada y no hay indicios de que la situación cambie. El problema radica en que el Gobierno contaba con despachar antes el Proyecto de Ley de creación de la Oficina de Derechos de Autor y Conexos para, después, concentrar sus esfuerzos en la Ley del Cine. Sin embargo, según ha podido saber Demócrata, las conversaciones también han encallado con motivo de una enmienda sobre la fiscalidad de los músicos autónomos y los espectáculos en vivo.

Del ‘no hay problema’ al ‘a ver qué hacemos…’

Ya en la pasada legislatura, la hoja de ruta del Ejecutivo en materia de normativa de Cultura era clara: primero, crear la Oficina de Derechos de Autor mediante el proyecto de ley; y ya después, abordar los avatares del Proyecto de Ley del Cine.

El propósito de la iniciativa sobre derechos de autor es crear un organismo que dote a los creadores de una herramienta para hacer frente a los desafíos que plantea la Inteligencia Artificial en materia de derechos de autor, así como reforzar la actividad administrativa del Estado en esta materia para adaptar la regulación a las nuevas formas de consumo y difusión de contenido.

Esta iniciativa está más avanzada que la del Cine, puesto que ya hay ponentes designados y la Comisión de Cultura aguarda el informe de la ponencia desde el pasado 31 de octubre.

No se esperaban grandes disensos entre los grupos, más allá del habitual pulimiento de respeto competencial que exigen los partidos nacionalistas en este tipo de articulados que crean entidades; pero en las últimas semanas ha aflorado un punto de fricción al que, de momento, no se le ha encontrado solución.

La enmienda 49

“Es la enmienda 49, la de fiscalidad de artes escénicas, la que está dificultando todo”, apuntaba un diputado de la Comisión de Cultura a Demócrata.

Impulsada por Junts, la enmienda pretende modificar el Real Decreto ley 5/2022, de 22 de marzo, por el que se adapta el régimen de relación laboral de carácter especial de las personas dedicadas a las actividades artísticas, así como a las actividades técnicas y auxiliares necesarias para su desarrollo, y se mejoran las condiciones laborales del sector.

En concreto, los de Carles Puigdemont plantean aplicar una cotización reducida no solo a los artistas con rendimientos anuales inferiores a 3.000 euros que estén dados de alta en el Régimen Especial de Trabajadores por Cuenta Propia o Autónomos, sino también a quienes obtengan un retorno inferior al 30% del SMI vigente cada año.

Junts quiere aplicar una cotización reducida a músicos con ingresos inferiores a 3.000 euros anuales o con un retorno inferior al 30% del SMI

Y ya que estamos… Deducciones

Además de la cotización de artistas, Junts espera modificar el Impuesto sobre Sociedades para que se puedan deducir los gastos y costes de la producción y/o exhibición de espectáculos en vivo de artes escénicas y/o musicales.

La deducción sería del 25%, con independencia de cuál sea la forma de retribución al productor, siempre y cuando el espectáculo haya sido exhibido y se haya cobrado un precio de entrada específica para dicha actividad. Además, la base de la deducción estará constituida por el coste total de la producción y/o la exhibición, así como por los gastos de publicidad y promoción incurridos en las referidas actividades por aquellas empresas y profesionales que dediquen una parte esencial de su actividad, de manera estable y permanente, a los espectáculos en vivo de artes escénicas.

El tope máximo de la deducción generada en cada período impositivo no podrá superar el millón de euros por cada espectáculo en vivo, y estaría sujeto a otras limitaciones, como que al menos el 50% del espectáculo se haya exhibido en territorio nacional y que no sea gratuito.

A juicio de la formación catalana, este incentivo fiscal ayudaría al tejido productivo de las artes escénicas y musicales nacionales.

¿Entonces?

PSOE y Sumar no esperaban que el Proyecto de Ley de creación de la Oficina de Derechos de Autor supusiera el problema que está suponiendo. La aritmética parlamentaria es clara: necesitan a Junts. Y cierto es que los catalanes incluyeron la Ley del Cine en el listado de iniciativas que estarían dispuestos a negociar y ambas van en un pack, de manera que la de Derechos de Autor va de la mano de la del Cine. Primero una, y después, la otra. Pero el respaldo no será gratis ni mucho.

En el marco de la Oficina de Derechos de Autor, Junts exige los antecitados incentivos fiscales. Ese es el primer obstáculo. Diputados del Partido Popular consultados por Demócrata ironizan con que el tema está enquistado y no otean la posibilidad de desencallarlo pronto: “Nos apostamos un café a que no sale ninguna, es una pena”.