España, en la vanguardia europea del derecho a morir: cómo se regula la eutanasia en el resto de países

El caso de Noelia Castillo ha vuelto a generar debate en torno a la Ley Orgánica 3/2021. España se sitúa entre los países más avanzados de Europa en el reconocimiento del derecho a morir. ¿Cómo se regula en el resto de la UE y en el mundo occidental?

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Jeringuilla | Imagen: Pixabay
Por Demócrata

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La eutanasia de Noelia Castillo no solo es un caso personal y judicialmente complejo: es también una prueba de estrés para la Ley Orgánica 3/2021 de regulación de la eutanasia y un espejo en el que se refleja el grado de desarrollo de este derecho en España frente al resto de Europa.

Tras cerca de dos años de litigios, recursos y enfrentamientos familiares, la joven ha conseguido que se desbloquee un procedimiento que había sido validado desde el inicio por los órganos médicos. Su caso ha recorrido prácticamente todas las instancias judiciales, convirtiéndose en uno de los más paradigmáticos desde la entrada en vigor de la norma en junio de 2021.

El día en el que Noelia Castillo ha visto cumplido su deseo de acceder a la eutanasia, el asunto también ha vuelto a ser protagonista en el Congreso, enfrentando dialécticamente a diputados de los grupos que votaron en contra de la ley con los que lograron que prosperara. Concretamente, el portavoz de Vox en la Comisión Constitucional del Congreso, Carlos Flores, ha calificado de “ejecución” la eutanasia de la joven, a lo que el portavoz de Justicia e Interior de Sumar, Enrique Santiago, ha respondido recordando que la eutanasia es un derecho refrendado por la Cámara Baja y que Vox no es quien “para cuestionar la decisión de Noelia”, a la que, según ha denunciado, “ya han alargado su sufrimiento dos años, sádicamente, con infinitos recursos”.

Cuando la ley se enfrenta a la realidad

El recorrido del caso de Noelia Castillo evidencia tanto la fortaleza como las limitaciones del sistema. Por un lado, todos los órganos técnicos —médicos y administrativos— avalaron desde el principio que cumplía los requisitos legales vigentes en España. Por otro, la oposición de su padre abrió una batalla judicial que ha retrasado durante meses la aplicación efectiva de un derecho ya reconocido. El núcleo del conflicto ha sido la capacidad de decisión de la paciente. Mientras su padre sostenía que existían problemas de salud mental que invalidaban su voluntad, los tribunales han concluido de forma reiterada que Noelia conserva dicha capacidad y que su decisión es libre y consciente.

Este punto es clave porque fija un criterio: la voluntad del paciente prevalece frente a la oposición de terceros cuando se cumplen las garantías legales.

España, entre los pocos países de la UE con eutanasia legal

España forma parte de un grupo muy reducido dentro de la Unión Europea que permite la eutanasia de forma expresa y regulada. Junto a Países Bajos, Bélgica y Luxemburgo, es uno de los únicos países donde un profesional sanitario puede administrar directamente la prestación de ayuda para morir dentro del sistema público.

Este dato no es menor. La mayoría de los países europeos siguen sin reconocer este derecho o, en el mejor de los casos, han optado por modelos más limitados basados en el suicidio asistido.

En el caso español, la ley no solo despenaliza la práctica, sino que la integra como una prestación sanitaria con garantías, controles y supervisión pública. Es decir, pasa de ser una excepción penal a convertirse en un derecho reconocido y regulado.

derecho a morir en la ue

A día de hoy, en la Unión Europea el mapa puede resumirse así:

Con eutanasia legal en vigor:

  • Países Bajos
  • Bélgica
  • Luxemburgo
  • España

Con suicidio asistido o ayuda al suicidio, pero no eutanasia activa: 

  • Alemania
  • Austria
  • Italia

Portugal aprobó una ley de muerte médicamente asistida, pero su aplicación se encuentra bloqueada.

Qué hace diferente a la ley española

La principal singularidad de la legislación española es su amplitud y su enfoque garantista. La Ley Orgánica 3/2021 de regulación de la eutanasia permite acceder a la prestación en dos grandes supuestos: enfermedad grave e incurable o padecimiento grave, crónico e imposibilitante. Este segundo supuesto es clave y explica por qué casos como el de Noelia Castillo encajan dentro del marco legal. No se exige, por tanto, que el paciente se encuentre en fase terminal. Basta con que el sufrimiento sea considerado intolerable y que exista una situación irreversible, siempre con plena capacidad de decisión.

Además, el procedimiento incorpora múltiples filtros: doble solicitud, evaluación por dos médicos, verificación por una comisión autonómica y posibilidad de objeción de conciencia por parte de los profesionales sanitarios.

Europa, un mapa fragmentado entre prohibición y avances parciales

Frente al modelo español, Europa presenta un panorama profundamente desigual. Tal y como hemos apuntado anteriormente, solo cuatro países de la UE permiten la eutanasia activa en términos similares. Otros Estados, como Alemania, Austria o Italia, han abierto la puerta al suicidio asistido, pero sin llegar a permitir que un médico administre directamente la sustancia.

En países como Francia o Portugal, el debate está avanzado, pero las leyes no están plenamente operativas o siguen enfrentando obstáculos políticos y constitucionales.

El caso de Suiza se presenta como el más singular. Desde hace décadas se tolera o permite el suicidio asistido siempre que no haya móviles egoístas. No es un modelo de eutanasia activa equiparable al español y ha dado lugar a un fenómeno que ha sido calificado como “turismo del suicidio asistido”, con ciudadanos de otros países viajando al país en busca de ayuda para morir.

Por su parte, Reino Unido sigue sin tener una ley general en vigor, aunque el debate está muy vivo. En Inglaterra y Gales, el Terminally Ill Adults (End of Life) Bill sigue en tramitación parlamentaria.

El resto de Estados europeos, sin embargo, mantiene la prohibición o carece de una regulación clara, lo que evidencia que el consenso está lejos de alcanzarse.

diferencia entre eutanasia y suicidio asistido

Eutanasia significa que un profesional sanitario administra directamente la sustancia letal; suicidio asistido significa que el paciente realiza el acto final, aunque reciba ayuda médica o legal para acceder al procedimiento. España regula ambas posibilidades dentro de la “prestación de ayuda para morir” de la Ley Orgánica 3/2021.

¿Qué ocurre en el resto del mundo occidental?

Más allá de la UE, la eutanasia se contempla de muy distinta manera en el mundo occidental.

Canadá ha desarrollado uno de los sistemas más amplios de asistencia médica para morir, con un número creciente de casos cada año. Australia y Nueva Zelanda también han legalizado la práctica, aunque con diferencias en su alcance.

Estados Unidos, por su parte, presenta un modelo descentralizado: varios estados permiten el suicidio asistido, pero generalmente limitado a pacientes terminales y sin contemplar la eutanasia activa como en España.

Esto sitúa al modelo español en una posición intermedia-alta en términos de reconocimiento de derechos: más amplio que el estadounidense en algunos aspectos, pero dentro de una tendencia global de expansión regulada.