El responsable de la Brigada de Salvamento Minero, Iván Rodríguez, ha manifestado este miércoles que lo que encontró en la galería de Cerredo (Degaña), escenario en marzo de 2025 de un accidente mortal, fue la dotación habitual de una explotación minera de montaña. “Nosotros lo que vimos fue una mina en condiciones normales”, ha señalado.
Ante la comisión de la Junta General que analiza lo sucedido, ha detallado que esa fue la impresión que obtuvieron ya el propio día del siniestro, en el recorrido de unos 800 metros que va desde el acceso a la explotación hasta el punto exacto de la explosión.
El siniestro tuvo lugar el 31 de marzo de 2025, a causa de una explosión de grisú, en la que murieron cinco mineros leoneses y otros resultaron heridos. La explotación era gestionada por la empresa Blue Solving, que carecía de autorización para la extracción de carbón.
Rodríguez ha adoptado un tono muy prudente en sus intervenciones ante la comisión parlamentaria, una actitud compartida por el resto de brigadistas. Ha atribuido esa cautela a que el caso continúa bajo investigación judicial y se encuentra protegido por el secreto de sumario.
“Hay información que está bajo secreto de sumario, información que por razones obvias no podemos comentar, y luego hay otra información que realmente no sabemos si podemos dar o no; y es por eso por lo que muchos o algunos de mis compañeros han optado por ser lo más prudentes posibles en sus declaraciones para no tener ningún tipo de implicación”, ha indicado antes de responder a las cuestiones planteadas por los diputados.
El jefe de la Brigada acudió el mismo 31 de marzo con el primer grupo de efectivos al interior de la mina, tras ser requeridos por el 112 Asturias. Se desplazaron en helicóptero y, según ha explicado, su primera acción fue localizar al director facultativo de la explotación, José Antonio Fernández Casillas, para que le detallase la situación y poder organizar de forma adecuada el dispositivo de rescate.
Mientras un equipo de brigadistas accedía ya a la galería, Rodríguez permaneció inicialmente en el exterior, implicado en las tareas de coordinación junto a otros servicios de emergencia.
Ha explicado que el último rescate se llevó a cabo a las 12.30 horas. En ese momento llegaron actuarios de Minas y más integrantes de la Brigada. Tras una breve reunión, entraron de nuevo en la explotación acompañando a los actuarios para que estos pudieran realizar una primera valoración de lo ocurrido, una vez comprobado que la atmósfera era respirable. Abandonaron la mina en torno a las 15.00 horas.
Rodríguez ha añadido que no estuvo presente en una posterior visita a la explotación con investigadores, realizada el 8 de abril, porque esos días se encontraba en Perú participando en un congreso sobre seguridad.
El jefe de la Brigada de Salvamento Minero acumula una amplia trayectoria en el ámbito minero, ya que inició su carrera profesional en la empresa pública Hunosa, donde pasó por distintas categorías hasta ejercer como ingeniero técnico.
“Con el material que había y las condiciones en las que estaba la mina, no se puede diferencia, con el tiempo que estuvimos realizando el rescate, si estaba en explotación o en desmantelamiento, porque los materiales y los utensilios que hacen falta para ambas operaciones son prácticamente similares”, ha apuntado.