La consejera de Salud del Principado, Concepción Saavedra, expuso este miércoles en el Parlamento asturiano, en respuesta a una pregunta del diputado del Grupo Mixto por Foro, que del estudio de la planificación farmacéutica vigente y de los datos actuales sobre la actividad de las oficinas de farmacia y botiquines en el ámbito rural no se desprende, a día de hoy, en Asturias, la existencia de un problema estructural y generalizado de inviabilidad económica de las farmacias rurales.
Saavedra explicó que la red asistencial disponible garantiza, con carácter general, el acceso a la prestación farmacéutica en todo el territorio, incluyendo los concejos con menos población, gracias a la presencia de oficinas de farmacia o de botiquines.
“El modelo actual ha permitido mantener hasta la fecha un nivel adecuado de cobertura territorial y continuidad del servicio y en Asturias se ha mantenido una situación estable”, dijo la consjejera.
La titular de Salud detalló que en Asturias operan 454 farmacias y 22 botiquines, y recordó que ni la normativa estatal ni la autonómica recogen una definición específica de farmacia rural, a diferencia de lo que sucede en comunidades como Castilla-La Mancha, La Rioja, Galicia o Murcia.
“En Asturias no sucede así. Podríamos interpretar que en Asturias, si exceptuamos la población urbana, que están Oviedo, Gijón, Aviles, Langreo, Sierro, Llanera y Mieres, aproximadamente se puede considerar farmacia rural 114 y 18 botiquines”, dijo.
La consejera subrayó que la organización de la atención farmacéutica en la comunidad “es estable y previsible”, aunque reconoció que la Administración ya detecta algunas dificultades incipientes que, previsiblemente, no desaparecerán a medio o largo plazo.
“En ausencia de un problema estructural manifiesto, pero ante la presencia de señales tempranas de fragilidad, resulta técnicamente responsable el adoptar una posición preventiva respecto a sostener a la sostenibilidad también de las farmacias y de las farmacias rurales en Asturias. Y ante esta situación consideramos que es preciso, por parte de la Administración Sanitaria como atenerse a la legislación nacional y autonómica que establece el marco para la planificación farmacéutica, que como resultado garantiza que todos los consejos dispongan de oficinas de farmacia o de botiquines”, dijo la consejera.
Saavedra aludió además al nuevo decreto de ordenación farmaceútica, en el que se incluyen instrumentos para flexibilizar la vinculación de los botiquines con las farmacias y se contempla una reducción de horarios en estas últimas para facilitar la atención al botiquín. “Por supuesto, estamos en fase de alegaciones y habrá más medidas probablemente que se puedan aportar. En el contexto presente también parece necesario estudiar ayudas económicas a las farmacias si bien puede ser adecuado un diagnóstico preventivamente, teniendo en cuenta las experiencias de otras comunidades autónomas en el sentido de que cada farmacia o botiquín tiene unas características propias”, dijo la consejera.
Por otro lado, el parlamentario del Grupo Mixto recordó que, cuando se habla de farmacia rural, se hace referencia no solo a un punto de dispensación de medicamentos, sino en muchos casos al recurso sanitario más cercano disponible en determinados concejos asturianos, especialmente para personas mayores, pacientes crónicos o vecinos con problemas de movilidad.
“En definitiva, en muchos pueblos la farmacia es mucho más que una botica”, subrayó Pumares, que ha indicado que no se puede esperar a que una farmacia esté al borde de cierre o a que disminuya el horario en el que atiende para actuar.
El diputado alertó de que la realidad de la farmacia rural “es un problema creciente” y citó el ejemplo del botiquín de San Juan de Beleño, en el concejo de Ponga, donde, según señaló, se han reducido los horarios de atención, lo que obliga a los residentes a desplazarse a otros núcleos para obtener sus medicamentos.
En esta línea, defendió la necesidad de impulsar medidas que aseguren la rentabilidad y la continuidad de estos servicios, no solo para las farmacias con viabilidad económica comprometida, sino también para aquellas que, aun sin estar en esa situación, padecen aislamiento, falta de profesionales y problemas de relevo generacional.
El representante de Foro apuntó igualmente a la falta de farmacéuticos dispuestos a ejercer en el medio rural y reclamó incentivos, ayudas específicas y medidas de conciliación que favorezcan la cobertura de estas plazas, tomando como referencia iniciativas que ya se han puesto en marcha en comunidades como Galicia.