Un brigadista que accedió a la mina de Cerredo ratifica que había dos huecos típicos de extracción de carbón

Un brigadista de Salvamento Minero confirma ante la comisión asturiana dos huecos de extracción de carbón cerca del lugar del mortal accidente de Cerredo.

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Un brigadista que accedió a la mina de Cerredo ratifica que había dos huecos típicos de extracción de carbón

Un brigadista que accedió a la mina de Cerredo ratifica que había dos huecos típicos de extracción de carbón

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El vigilante de la Brigada de Salvamento Minero Óliver Suárez, que formó parte del operativo tras el accidente mortal en la mina de Cerredo (Degaña), ha ratificado este martes ante la comisión de investigación de la Junta General del Principado de Asturias que en las inmediaciones del punto donde se produjo el siniestro existían dos huecos habituales en labores de extracción de carbón.

“Son dos huecos, dos ramplas, que están en la parte superior izquierda de la galería”, ha explicado Suárez en respuesta a las cuestiones planteadas por los diputados que integran la comisión parlamentaria que analiza lo ocurrido en la explotación.

El accidente se registró el 31 de marzo de 2025 tras una explosión de grisú, en la que perdieron la vida cinco mineros leoneses y resultaron heridos otros trabajadores. La explotación estaba gestionada por la empresa Blue Solving, que carecía de autorización para extraer carbón.

Suárez fue el integrante de la Brigada que recibió la llamada de emergencia y accedió a la galería ese mismo día para intervenir en las tareas de rescate de los mineros afectados.

Ante las preguntas de los diputados, ha señalado que en el interior de la mina se hallaron herramientas y equipos propios de una explotación carbonífera. Ha recordado que conoce bien el sector, ya que en 2003 comenzó a trabajar como picador extrayendo carbón precisamente en Cerredo.

Cuando se le ha interrogado sobre si la mina presentaba unas condiciones deficientes, similares a “el peor de los chamizos”, expresión utilizada por la entonces consejera asturiana Belarmina Díaz, que acabó presentando su dimisión, Suárez ha evitado pronunciarse en esos términos. “No me atrevo yo a hace una valoración en ese aspecto”, ha señalado al ser cuestionado por la posible existencia de condiciones precarias.

El vigilante ha explicado que el grisú es un gas que suele aparecer asociado al propio mineral del carbón. Días después de la explosión, regresó a la explotación para colaborar en las labores de seguridad previas a la entrada de los investigadores. Ha relatado que su cometido inicial fue comprobar los niveles de gases presentes y garantizar que la entrada fuese segura, poniendo en marcha la ventilación de la galería.

Al ser preguntado por si el 8 de abril se detectaron concentraciones peligrosas de gases, Suárez no ha ofrecido detalles, argumentando que el caso se encuentra judicializado y que pesa sobre la investigación el secreto de sumario.